Grupo de Consumo Autogestionado de Jaén

31 August, 2017
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A menudo, al maximizar una variable, deprimimos otras

Nuestro proyecto fáustico de sustituir naturaleza por tecnología a gran escala, ¿hacia dónde conduce? Un ejemplo (del que se derivan conclusiones fácilmente extrapolables): se cultivan verduras en climas fríos merced a invernaderos climatizados de alta tecnología como en Lower Mainland (Columbia Británica, Canadá). Ahí, los cultivos hidropónicos –sin tierra—son entre seis y nueve veces más productivos que el cultivo tradicional (midiendo en kilos de producto por superficie de cultivo).

Pero si analizamos los flujos de materia y energía en juego ¡la huella ecológica de uno de estos tomatres de invernadero es entre 14 y 20 veces mayor que la del tomate convencional![1] La intensificación productiva –en este como en otros casos— se produce a costa de un acrecentado impacto sobre los sistemas naturales que sustentan la vida. Lo que se gana por un lado se pierde por el otro: como sucede tan a menudo en los sistemas complejos de toda índole, al maximizar una variable deprimimos otras. Y si sólo miramos una pequeña porción del fenómeno, estaremos autoengañándonos.

La sabiduría popular lo consignaba: lo mejor es enemigo de lo bueno. Desde una perspectiva sistémica, todas las propiedades de una cosa están interrelacionadas, de modo que la maximización de una de ellas probablemente minimice otras. Todo beneficio tiene su precio… El socialista holandés Sicco Mansholt (miembro de la Comisión de la CEE desde su fundación en 1958 hasta 1974, y presidente de la misma en 1972-74), describía así su sorpresa al topar con el informe al Club de Roma Los límites al crecimiento que Dennis y Donella Meadows –coautores del mismo— le hicieron llegar a finales de 1971:
 

“Hasta entonces no me había dado cuenta cabal del nexo que existía entre todos los problemas. Energía, alimentación, demografía, escasez de recursos naturales, industrialización, desequilibrio ecológico, formaban un todo. No había sentido nunca, como sentí en el momento de leer el informe, que era casi imposible corregir un punto, uno solo, sin agravar los restantes”.[2]

 

Fragmento de “En defensa de los animales”. Jorge Riechman

16 August, 2017
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Naufragios

Abdellah ha visto a muchos como él que se han ahogado. Él, y los que han conseguido llegar, ya no están en pateras inestables sino en chabolas hechas de palés, cubiertas de plásticos reutilizados sobre un suelo de tierra y arena. Ya no beben agua llevada consigo desde tierra firme sino almacenada en bidones azules que antes contenían venenos. Ya no tienen necesidad de remar en búsqueda de tierra a la vista, pero cuando avistan una oportunidad de trabajo corren hacia ella y a codazos y empujones intentan dejar atrás a otros como ellos.

Y aunque no han sido rescatados por Salvamento Marítimo, el único servicio sanitario que les atiende es Médicos sin Fronteras. Sus patologías son dermatológicas, no por exposición al sol pero sí por exposición a pesticidas y fertilizantes. Que también acaban con el funcionamiento de sus riñones. Los días que ganan la carrera, entonces sí encuentran sustento, cual madero donde flotar. Tras más de ocho horas de tutorar tomates o recoger pepinos, calabacines y berenjenas, reciben 20 euros.

Esta realidad la narra el documental ‘Los náufragos del mar de plástico’, de Gilles Gasser y Jean-Marie Barrère, con testimonios e imágenes rodadas en Almería, la huerta de la Europa de las vallas, un océano de 30.000 hectáreas de plástico visible desde el espacio y donde a diario también se ahogan muchas personas.

Algunas similitudes podemos encontrar con las reivindicaciones que estos días de recogida de fruta volvemos a escuchar, como ya sucede durante demasiados años, en boca de las y los temporeros en Lleida que algún día llegaron de Marruecos, Gambia o Mali. También hablan de contratos que no existen, de salarios ilegales por debajo del convenio y por debajo de los mínimos para vivir, y de estar en torres abandonadas, granjas o en la calle, o no poder ni lavarse en las fuentes del pueblo porque les cortan el agua.

Sin justificar al sector agrario de Almería o Lleida que permite y solidifica esta situación, ni desde luego la falta de voluntad política de las administraciones respectivas, mucho tiene que ver en todo esto el poder de las grandes superficies de la distribución alimentaria. Al concentrarse el poder de este eslabón de la cadena alimentaria en muy pocas manos –en Catalunya, los 10 primeros operadores comerciales concentran el 77,4% del total de la oferta comercial, destacando los grupos Carrefour+Dia (20,4%),Mercadona (14,7%) y Caprabo-Eroski (12,21%)–, y sin regulaciones que lo impidan, se permiten decidir a su conveniencia el precio a pagar a quien produce los alimentos y el que cobrar a quienes los consumimos.

El mes pasado, mientras a sus proveedores les pagaban 0,20 euros el kilo de berenjenas, 0,12 el de calabacines o 0,19 el de pepinos, vendían estos productos en sus estanterías a 1,75, 1,55 y 1,86 euros, respectivamente. Es decir, entre nueve y doce veces más caro. Un actor invisible pero protagonista de este documental.

 

El Periódico de Catalunya, 7 de julio de 2017. Gustavo Duch

31 July, 2017
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Visto para sentencia

En muchos lugares, a 22 de abril, día internacional de la Tierra. Juicio de los pueblos del mundo contra La Agricultura Industrial, nacida en 1940 y conocida también bajo el seudónimo de Revolución Verde y defendida por los abogados de las multinacionales que la practican.

HECHOS

Primero. A pesar que la Acusada se declara moderna, se considera probado que se rige por mandato bíblico, “henchid la tierra y sojuzgadla, ejerced dominio sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”, siendo responsable directa de la desaparición de abejas, lombrices, gorriones y muchas más especies animales y vegetales.

Segundo. A pesar que la Acusada se declara eficiente y productiva, se considera probado que su eficiencia y su productivismo es responsable, como dos caras de la misma moneda, de que mil millones de personas pasen hambre y otros mil millones padezcan obesidad.

Tercero. Se considera probado que la Acusada, haciendo uso de prácticas ilegales como la extorsión, la transgenia, el expolio y el monopolio, acapara y controla un 70% de los recursos agrícolas del Planeta (tierra, semillas, pesca, aguas…) para finalmente entregar -en acto de desfalco o malversación- sólo un 30% de los alimentos que se consumen a nivel mundial.

Cuarto. Se desestima la alegación de la defensa de daltonismo de la Acusada -confundir el verde por negro- para justificar el uso de petróleo en todas las fases productivas. Al contrario, se considera probado que es un abuso voluntario y sistemático responsable de al menos la emisión del 50% de los gases que provocan el cambio climático.

Quinto. Aunque la Acusada se vanagloria de su tecnología, se considera probado que ésta es simplemente copia fidedigna de la tecnología militar. Se adjuntan como pruebas los currículums bélicos de empresas como Monsanto y Bayer.

FALLO

Nosotras y nosotros, los pueblos del mundo, resolvemos que esta práctica que malentiende la producción de alimentos es autora de repetidos engaños y es responsable de delito contra la Vida, la Naturaleza y la Humanidad. Y la condenamos a la pena de olvido, marginación y desuso de hoy en adelante.

Así por ésta sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

 

La Fertilidad de la Tierra, Gustavo Duch, Verano 2017

14 July, 2017
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La importancia de la Agricultura Ecológica, Orgánica o Bio

La agricultura ecológica orgánica o biológica sigue avanzando cada vez más y se está desarrollando apoyada en seis pilares principales:

* La protección del medio ambiente y la necesidad de volver a producir alimentos saludables sin causar perjuicios irreversibles en los ecosistemas ni en la salud de las personas.

* La soberanía alimentaria que tienen los campesinos, ya que, la agricultura ecológica es factible a pequeña y mediana escala permitiendo ser una opción de autoempleo sostenible en zonas desfavorecidas.

* La preservación de las variedades autóctonas vegetales y del paisaje natural

* Se evitan oligopolios de grandes multinacionales que coartan los derechos fundamentales de productores y consumidores.

* La agricultura ecológica favorece el acceso a alimentos saludables a poblaciones desfavorecidas y con recursos limitados.

* La innovación, estudio y desarrollo tecnológico

Hasta ahora, la producción intensiva de alimentos basada en los agrotóxicos y los monocultivos han provocado la pérdida masiva de entornos naturales, biodiversidad de plantas cultivadas, contaminación a corto y largo plazo de tierra, agua y aire, pérdida de suelo cultivable, deforestación de bosques y selvas, empobrecimiento de comunidades rurales, desnutrición y falta de acceso a alimentos, etc.

La agricultura ecológica se basa en la experiencia acumulada de los primeros productores que conocían la naturaleza en profundidad y aprovechaban esta sabiduría para actuar siguiendo sus ritmos, llegando a una interacción que favorece tanto al campesino como a la propia naturaleza.  Estas experiencias y conocimientos se han transmitido de generación en generación y por eso esta forma de producir alimentos es parte de la cultura particular de cada zona, considerándose patrimonio cultural.

Pero además, junto con las buenas prácticas tradicionales basadas en experiencias prácticas, también se van incorporando nuevas técnicas basadas en conocimientos científicos que permiten innovar, adaptar y mejorar cualquier aspecto en la producción sostenible de alimentos, estamos hablando de la Agroecología. Algunos de los aspectos que  más se estudian científicamente hoy en día es la nutrición de las plantas, el funcionamiento de los agroecosistemas, la fertilidad de la tierra o el manejo de plagas.

Los perjuicios causados por la aparición de la agricultura industrial ha favorecido el acercamiento de muchos campesinos a la agricultura ecológica, ya que vieron cómo los suelos eran empobrecidos y daban cada vez menores cosechas debido al uso de agrotóxicos, monocultivos, fertilizantes sintéticos, etc.

Actualmente existe una gran concienciación sobre la importancia de cuidar el medio ambiente cuando se producen alimentos saludables y cada vez más gente no sólo opta por comprar alimentos ecológicos, orgánicos o bio sino que además se implica de forma activa durante el proceso de su producción mediante, por ejemplo, los sistemas participativos de garantía, o también a través de los Grupos de Consumo que ellos mismos gestionan.

En ECO agricultor ponemos a tu alcance cientos recursos gratuitos que puedes aprovechar, como estos manuales de agricultura ecológica, artículos sobre multitud de temáticas de agricultura ecológica, así como fichas de cultivo y varios calendarios de siembra.

 

Extraído de http://www.ecoagricultor.com

 

6 July, 2017
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A rebato, toque de fuego

¿CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ? Un incendio más nunca es un incendio más, salvo en el imperio virtual de las estadísticas. Nos mordemos la lengua para no salir de manera apresurada al paso de la acuciante actualidad, del último gran incendio que asola otra comarca… pero va siendo hora de decir que lo dijimos. Por activa y por pasiva, por escrito y en cada uno de los foros en los que hemos tenido oportunidad de explicar que los monocultivos de pino y eucalipto constituyen un desastre global, no solo por la amenaza de paisajismo infernal que aumenta de manera exponencial con el calentamiento planetario, sino por toda la retahíla de efectos nocivos que conlleva la implantación masiva de especies invasoras.

Lo dijimos y lo repetiremos, tras los últimos incendios que asolan la península ibérica, comprobamos de nuevo que estas plantaciones tan solo eran una buena idea en los despachos de algunas corporaciones. Cierto que los beneficios son enormes para los señores de la celulosa, la madera y la biomasa que a corto plazo obtienen colosales fortunas. El gran invento consiste en utilizar especies de rápido crecimiento que producen en una generación cuantiosos dividendos, a costa de la fertilidad acumulada durante siglos. Las consecuencias son devastadoras: pérdida de suelo y por tanto de riqueza y capacidad de retención del agua, una contribución neta y constante al cambio climático, un peligro creciente de incendios y en definitiva el empobrecimiento de todos y la aniquilación de la biodiversidad de regiones enteras. Todo ello representa un verdadero atentado contra el patrimonio común que es la Tierra y que por cierto, debemos también a las generaciones futuras. Una de las justificaciones más socorridas ha sido la generación de puestos de trabajo, pero la palpable realidad es que la implantación de estos sistemas de gestión industrial del monte, contribuyen al despoblamiento rural y terminan con las culturas y los modos de gestión tradicionales. Por el contrario, la tasa de creación de empleo resulta ridícula teniendo en cuenta las inmensas comarcas que ocupan. Eso sí, auguramos que se crearán muchos empleos, a costa del erario público, en la lucha contra los incendios.

Las empresas del ramo rentabilizan con creces sus inversiones y nos dejan como un legado maldito las consecuencias de su desenfrenada ambición. La estrategia de colonización por el eucalipto ha consistido en persuadir a propietarios particulares y gestores públicos del interés económico de esta especie, para que se plantaran terrenos privados, públicos y comunales. Se ocupan así, sin coste alguno para los promotores, los terrenos forestales con mejores condiciones en cuanto a suelo y clima de la península.

Cuando la saturación de los mercados a escala planetaria, las plagas y los incendios comienzan a desinflar la burbuja, nos enfrentamos a la amarga realidad de que la marcha atrás es muy difícil y costosa para un cultivo que rebrota una y otra vez. El eucalipto es el paradigma de una gestión económica que destruye en un abrir y cerrar de ojos los equilibrios y formas de gestión sostenibles que se habían desarrollado durante generaciones incontables. Estos mismos territorios que a medio y largo plazo producirían al menos tres veces más rentabilidad económica y social con cultivos como los de las llamadas maderas nobles, que no tienen las graves contraindicaciones del pinar y el eucaliptal y albergan una extraordinaria biodiversidad, generando riquezas diversas. Una civilización, adicta a la celulosa y ávida de energía, acalla su conciencia con certificados ecológicos de buena gestión para unas plantaciones que han colonizado medio planeta. Mientras Vandana Shiva denuncia el desastre social, económico y ecológico de los eucaliptales que han terminado en la India con milenios de coexistencia sostenible del ser humano con su entorno; FSC bendice al eucalipto vendiendo como un logro su fatídica invasión de este país. Obvian los efectos del cambio climático y toda la biodiversidad y diversidad cultural que se está aniquilando. Lo mismo podríamos decir de los territorios mapuches en el Cono Sur, de inmensas extensiones en África o en la península ibérica, por citar algunas de las regiones más afectadas. Somos muchos los que defendimos la utilización de papel certificado para todo tipo de usos y publicaciones, aún a sabiendas de que buena parte procede de eucalipto. Al fin y al cabo al menos serían eucaliptales mejor gestionados. Hoy me pregunto si tiene alguna lógica que estos certificados justifiquen una de las mayores formas de invasión que ha conocido este planeta y la amenaza más seria a la que probablemente se enfrenta la humanidad de las próximas décadas, los gigaincendios que devoran enormes superficies y que tan solo se apagan cuando las condiciones atmosféricas lo permiten. Empresas como Ence que llevan décadas perpetrando este desatino con el apoyo incondicional de los políticos y gobiernos de turno, venden de cuando en cuando una serie de manipuladas argumentaciones sobre las bondades de estos falsos bosques. Sin ir más lejos todavía en 2016 afirmaban que el eucalipto puede ser una defensa contra los incendios. Por si faltara alguno de los ingredientes habituales de estas tramas, esta corporación cuenta en su consejo de administración con la exministra de medio ambiente Isabel Tocino (presente en otros consejos de administración como el del Banco Santander y Enagás). Es un simple ejemplo, una consulta del currículum de los concejeros en la propia web de ENCE, resulta muy ilustrativa de cómo el entramado de intereses económicos ha colonizado las políticas agroforestales hasta convertir el paisaje en objeto de explotación, consumo y especulación. La connivencia de los políticos, gobiernos y administraciones, con apoyos explícitos y subvenciones a costa de las arcas públicas, ha propiciado la situación actual que se revela incompatible incluso con la otra gran apuesta de nuestros imaginativos próceres, el turismo. Ese otro gran monocultivo que engulle y despilfarra ingentes cantidades de agua, tierra, recursos, tiempo y energía; que convierte los lugares más salvajes y hermosos en no lugares. El futuro no puede ser más desesperanzador. El mal de los tiempos es el triunfo de lobbies, corporaciones e instituciones que han tomado las riendas de este mundo y cuyo último fin no es otro que servirse a sí mismas. Rigen los destinos de la humanidad con un programa único: crecer y absorber, ganar y conquistar cada año un tanto por ciento más que en el balance anterior, como si no hubiera un futuro. Como si este planeta no estuviera habitado por humanos y otras especies vivas. El fin justifica los medios y auténticas tramas de ingenieros, tecnócratas y ejecutivos sin escrúpulos, políticos y especuladores, al servicio de sus compañías, convierten al bosque y la Tierra en objeto de consumo industrial y financiero, a expensas de la vitalidad y el porvenir de los paisajes y sus moradores. ¿Cómo hemos pasado en apenas dos generaciones del paraíso al infierno? ¿De habitar una Tierra que nos alberga, alimenta y enriquece de mil modos distintos, a sobrevivir en un territorio hostil que gestionan unos administradores extraterrestres? ¿De cultivar bosques y árboles familiares y vecinales a explotar plantaciones industriales? Los mercaderes se han apoderado del templo y no hay dios que los eche.

¿Y AHORA QUÉ? En el lenguaje de las campanas que hasta ayer mismo se hablaba en todos los pueblos de nuestro país, había un toque de fuego o de rebato, que llamaba a todos los vecinos para apagar el fuego en una casa o en el monte. Y hasta ayer mismo, el incendio era de todos y acudíamos sin excusas a apagar el bosque de todos. Lo que ardía era al fin y al cabo nuestra propia casa, nuestra pequeña patria. A diferencia de los toques de iglesia o de concejo; el toque de la muerte y el del fuego venían sin previo aviso, el primero sonaba con una cadencia lúgubre, el segundo tenía la inequívoca urgencia del peligro inminente que despertaba la conciencia de comunidad a cualquier hora del día o de la noche en apenas unos segundos. Hoy el fuego ha dejado de arder en las chimeneas y la madera arde en paisajes deshabitados. Hemos externalizado nuestros derechos y responsabilidades sobre el entorno que nos sustenta, olvidando que seguimos formando parte del mundo que nos da asilo y sustento. Frente al modelo imperante, existe una alternativa local y cooperativa, discreta y pacífica. Un paradigma antiguo y moderno al mismo tiempo. Se trata de asumir las propias responsabilidades, individual, familiar y colectivamente. De ocupar el territorio de forma armónica y equilibrada, produciendo y contaminando menos, consumiendo en la medida de lo posible lo que uno mismo o sus vecinos más cercanos cultivan. Invirtiendo nuestro tiempo en talento, educación, conservación del entorno y el patrimonio, creatividad y solidaridad, calma, felicidad… La coherencia consiste en que todos estos puntos estén de acuerdo en la vida o en cualquiera de nuestras actividades, y cuando alguna de estas cuestiones no funciona, quizá no vamos por buen camino. NO ES LO QUE HACEMOS, ES LO QUE DEJAMOS DE HACER LO QUE AYUDA A PRESERVAR EL MUNDO: El productivismo y el consumismo desmedidos nos conducen inexorablemente a un final catastrófico que ya han sufrido algunas civilizaciones de este planeta por su ambición e inconsciencia. El exterminio acelerado de bosques y paisajes, especies y culturas es parte de un aniquilamiento global que propiciamos con esta patológica y frenética actividad. Dejar de sobreactuar, no significa parar y callar. Todo lo contrario, cuando observamos detenidamente a los árboles comprendemos que crecen continua y pausadamente, que desarrollan diversos movimientos y una infinidad de estrategias que les permiten actuar sobre el entorno con asombrosa efectividad y eficiencia. Es tiempo del regreso a la cordura, a la austeridad, al huerto familiar, a las plantaciones de árboles y bosques en el campo y en la ciudad, a la gestión comunal, a los sistemas cooperativos, a la democracia local que se ejercía a través de concejos y juntas vecinales… Al discurso pausado de los árboles. Quizá son estos los únicos y últimos caminos para evitar el desastre al que nos dirige el actual sistema económico y político corrompido desde sus mismos cimientos, desde la propia y perversa idea del crecimiento continuo y la huida hacia delante. La tarea es descomunal pero quizá no existe otra alternativa a un fin más o menos inminente de esta civilización global con todo el sufrimiento que ya está provocando.

 

Ignacio Abella

Extraído de http://memoriadelbosque.blogspot.com

 

3 July, 2017
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La venta de hoja seca de estevia, legal en toda Europa

Desde el 16 de junio, de la mano de una armonización normativa, la venta de hoja seca de estevia para infusiones está permitida en toda la Unión Europea. Las hojas de Stevia Rebaudiana Bertoni dejan de estar consideradas “alimentos nuevos”, sujetos a un complejo procedimiento de autorización, y pasan a ser tratadas como alimentos que no requieren autorización por haberse probado su consumo anterior a 1997 en la Unión Europea. La autorización “solo se refiere a las infusiones de hierbas y frutas que contengan o estén preparadas con hojas de Stevia Rebaudiana Bertoni y estén destinadas a ser consumidas como tales”, lo que establece que “no son usos nuevos”.

La venta de hoja seca de estevia sí estaba permitida en Alemania y, desde enero de 2016, en Portugal. En España, en cambio, su comercialización estaba prohibida por la interpretación de la normativa europea que hacía la AECOSAN –Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición–. Esa prohibición ha acarreado importantes daños económicos para productores y para distribuidores de la planta, tanto en forma de sanciones como por las trabas para comercializar su producción.

Esta autorización llega después de campañas de presión como la impulsada por la asociación Dulce Revolución –presentó más de 50.000 firmas en favor de la estevia libre–, de reclamaciones ante las instituciones comunitarias, y de sentencias como la dictada en Granada en el mes de mayo, en la que se retiraba la sanción impuesta a una empresa por comercializar estevia en hoja y se cuestionada la potestad de la AECOSAN para establecer el criterio del Estado sobre esta materia.

Extraído de http://www.lafertilidaddelatierra.com

10 June, 2017
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Caperucita verde, el medio ambiente y el millonario que, para ahorrar agua, en lugar de ducharse se baña en su olímpica piscina

La voz de alarma, hace tiempo dada por las personas y colectivos más concienciados y afectados por el deterioro medio ambiental, ha ido despertando en la población mundial una conciencia que tanto las instituciones gubernamentales como las grandes corporaciones pretenden apropiarse y monopolizar a fin de legitimar o enmascarar su depredadora actividad. Así pues, con el supuesto propósito de hacer frente de manera responsable al evidente deterioro medioambiental, se han creado ministerios, secretarías, departamentos de investigación, fundaciones, laboratorios, profesiones y disciplinas, así como especialidades y tecnologías específicas, todo ello destinado a afrontar y corregir las consecuencias del llamado cambio climático y su impacto medio ambiental. Toda una floreciente y lucrativa industria, casi siempre destinada a encubrir la creciente voracidad capitalista mediante un publicitario, falso y reiterado “verde que te quiero verde”.

El “tinte” verde está, pues, de moda. Se realizan múltiples campañas publicitarias, solemnes declaraciones, fastuosas cumbres internacionales, seminarios, simposios, conferencias, charlas y demás eventos patrocinados por entidades gubernamentales y financieras, pero sobre todo por las industrias y corporaciones que más han contribuido y contribuyen al deplorable estado del medio ambiente en general y de la gente explotada en concreto. Pese a la denominada “crisis”, no se repara en gastos. A los crecientes presupuestos destinados a la industria bélica y demás despilfarros innecesarios, se incorporan ahora los destinados al “control” y administración del medio ambiente. De modo que, se lanzan satélites al espacio, globos a la atmósfera y sondas a los océanos con el fin de medir, registrar y computar, mediante innumerables y detalladas estadísticas, millones de datos que contemplan desde el tamaño variante de los polos o el gigantesco agujero de ozono, hasta la más diminuta variación de una simple molécula de agua. Se han contabilizado, anillado, etiquetado, monitorizado y analizado, hasta el más mínimo detalle, animales de todas las especies a los que el agudo ojo de la tecnología no pierde nunca de vista. Todo ello de manera ecológica y natural, claro está.

 

Un súbito e irrefrenable amor por la naturaleza a irrumpido en los tiernos corazones de políticos, financieros y empresarios. Todos ellos, sin excepción, tienen entre sus más urgentes prioridades la de preservar el medio ambiente “para disfrute y bienestar de las generaciones futuras” (¡Ja!). Hoy no hay discurso ni producto, ya sea político, industrial o financiero, que no incluya el muy responsable y no menos enternecedor marchamo de “ecológico” y “natural”. Todo es ecológico hoy en día: el AVE, las autovías, los campos de golf, la industria del automóvil, la urbanización de las costas… Tras enormes esfuerzos y fabulosas inversiones, se ha logrado salvar de la extinción a un buen número de linces, pandas, cacatúas, lobos y tortugas. Pero dicha inversión, claro está, hay que rentabilizarla mediante una variada mercadotecnia, bien sazonada por la publicidad del generoso y desinteresado patrocinador de turno, rentabilidad que abarca exenciones fiscales, subvenciones, documentales, fascículos coleccionables, zoológicos, reservas, parques temáticos, etc., etc. Y todo ello, claro está, utilizado como reclamo turístico por la abominable industria del ocio (turs operators, hoteles, restaurantes…). De la ecología, como del marrano, los amos del capital aprovechan hasta el rabo.

De modo que, todas y todos vosotros, pobres hambrientos del mundo, niños y niñas de vientres henchidos que parpadeáis moscas, que envenenáis vuestros tiernos pulmones 12 horas diarias en las minas por unos míseros centavos, o inhalando el mortal heptano del calzado que ensambláis para esa empresa tan divertida y modélica, que rebuscáis hasta la extenuación entre las inmundicias de los descomunales vertederos que el mundo opulento tan generosamente os lega, expuestos a toda clase de enfermedades y carencias por un mendrugo de pan, que ingenuos y confiados sacrificasteis vuestra vida por un futuro que estaba de antemano incluido en el expolio: todos vosotros y vosotras, digo, podéis estar tranquilos, los propietarios del mundo vigilan el nivel de los mares y el boquetazo de ozono, velan por el medio ambiente, por la naturaleza y por el sano verdor de vuestro futuro. Caperucita Verde puede deambular tranquila y segura por el bosque.

 

por Loam

4 April, 2017
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Bajo el cemento está el sustento

Hasta hace unos poquísimos meses, quienes habitamos el barrio de Horta, en Barcelona, podíamos comprar alimentos de cercanía, de mucha cercanía, de kilómetro cero. Entre los pisos blancos que se construyeron para alojar a personal relacionado con los Juegos Olímpicos resiste el huerto del señor Marcel•lí, un agricultor profesional que en unos 2.000 metros cuadrados producía los alimentos que el clima recomendaba. Escarolas, alcachofas, tomates, coles o pimientos que, cuando llegabas a comprarlos, te pedía que fueras tú mismo a recolectarlos. Porque durante 20 años siendo uno de sus clientes, siempre vi al señor Marcel•lí manteniendo el huerto con un esfuerzo hercúleo: vestido como un motorista, con rodilleras y coderas, circulaba por los parterres en su silla de ruedas y desde el suelo, gateando, trabajaba los bancales.

GARANTIZAR LA PROTECCIÓN

Ahora el huerto está en barbecho involuntario, la tierra descansa a la espera de su destino, que no debería ser otro que el que le corresponde: ser sustento. Desconozco su situación legal, pero ¿se puede garantizar que un espacio de estas características cuente con la protección administrativa necesaria para que siga ejerciendo el digno oficio de alimentarnos?

El 15 de octubre del 2015, Barcelona fue una de las cien ciudades mundiales que firmaron el conocido como Pacto de Milán para una alimentación sostenible. Es decir, un compromiso formal para reconducir un sistema alimentario dependiente totalmente de alimentos industriales de cualquier parte del mundo –con una mochila muy pesada de injusticias ambientales y sociales– hacia nuevos modelos donde prime la alimentación saludable, de temporada y de proximidad. Para hacer posible dicha transición, el pacto recomienda una serie de medidas muy lógicas y factibles, como, por ejemplo, modificar las ordenanzas municipales para asegurar que las licitaciones que dan acceso a regentar cocinas de escuelas, hospitales o asilos prioricen aquellas propuestas que garanticen productos ecológicos y locales. O que hacen posible la venta directa con precios dignos para quienes producen y con precios asequibles para quienes consumimos. El Pacto también habla claramente de la necesidad de preservar y asegurar con las medidas correspondientes que no se pierda ni un palmo más de tierra agraria.

“COMPREN TIERRA, QUE NO SE FABRICA MÁS”

Hay guerras por la tierra fértil en Ucrania, en Honduras, en el Congo… “Compren tierra, que no se fabrica más”, decía irónicamente Mark Twain a los especuladores de su tiempo, y Barcelona tiene aún algunos espacios agrarios que deben seguir ejerciendo de huertos. Fíjense hasta dónde llegan las ganas de acabar con lo agrario que la clasificación de la tierra se divide básicamente en dos: suelo urbanizable o suelo no urbanizable. A lo que es tierra viva, fresca y alimento, le llaman suelo y lo apellidan no urbanizable, que, como dice el investigador Carles Soler, es el primer paso para hacerla potencialmente asfalto.

 

Extraído de https://gustavoduch.wordpress.com

17 March, 2017
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Disruptores endocrinos: nueva derrota de la Comisión Europea

La Comisión Europea vuelve a fracasar en su intento de dar luz verde a su peligrosa propuesta de definición de disruptores endocrinos.

Después de que su propuesta de definición de disruptor endocrino fuera rechazada el 21 de diciembre de 2016, la Comisión Europea sufre otro revés y no consigue alcanzar la mayoría cualificada necesaria para la aprobación de su propuesta en la votación del Comité de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (ScoPAFF), del 28 de febrero.

Francia, Dinamarca y Suecia se niegan a apoyar la propuesta. 

Francia, Dinamarca y Suecia se han negado a apoyar la propuesta, expresando así su desacuerdo con unos criterios de identificación de disruptores endocrinos que consideran inaceptables ya que no protegen la salud ni el medio ambiente europeos. Otros estados miembro como Eslovaquia y Estonia también han mostrado su rechazo.

Desde Ecologistas en Acción lamentamos que España no haya rechazado hoy la propuesta de la Comisión a pesar de que hasta ahora se había mostrado muy crítica con ésta. Alemania, Italia, los Países Bajos, Austria, Portugal y Finlandia han mostrado su acuerdo, mientras Bélgica, Irlanda, Polonia y Reino Unido se han abstenido.

Al ver que no iba a conseguir la mayoría cualificada necesaria para apoyar su propuesta (apoyo del 55% de los estados que representen un 65% de la población), la Comisión ha decidido no someter la propuesta a votación.

La Comisión no ha aclarado sus próximos pasos, tras ver rechazada por cuarta vez su propuesta.

La actual propuesta dejaría la gran mayoría de sustancias sin identificar

El nivel de evidencia exigido para considerar una sustancia disruptora endocrina es excesiva y muy superior al establecido para otras sustancias tóxicas de nivel de preocupación similar,como cancerígenos, mutágenos o tóxicos para la reproducción (CMR).

Así, exige evidencia de la relación causal entre efectos adversos y modo de acción endocrina. Esto no se exige para clasificar CMR y dado que existe muy poca información sobre el modo de acción de los disruptores endocrinos, reducirá al mínimo el número de sustancias reguladas.

Los criterios no son coherentes con la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es la definición que se decidió que se utilizaría como base y que incluye las sustancias que se conoce y se presume que causan disrupción endocrina.

Tampoco es coherente con los criterios de clasificación de sustancias establecidos por la normativa europea, que incluyen categorías en función del nivel de evidencia científica sobre sus efectos negativos en animales y humanos. Limita la regulación a las sustancias con evidencia absoluta de disrupción endocrina en humanos.

Los criterios incluyen una exención a los plaguicidas que actúen alterando el sistema hormonal. En las últimas propuestas la Comisión ha incluido un nuevo apartado para evitar la regulación de los plaguicidas cuyo modo de acción sea precisamente la disrupción del sistema endocrino de las plagas a las que van dirigidas.

Los criterios propuestos no han sido evaluados: No se sabe qué sustancias se regularían de aprobarse estos criterios. Los Estados miembro deben decidir apoyar unos criterios que no conocen qué regularán y por tanto, qué consecuencias tendrán.

Puede verse el texto de la última propuesta de criterios aquí y comentarios detallados de Ecologistas en Acción aquí.

Antecedentes de la propuesta de contaminantes hormonales

La perturbación del sistema hormonal causada por los disruptores endocrinos se ha asociado con efectos adversos como cáncer en órganos relacionados con las hormonas, como mama, próstata o tiroides, diabetes, infertilidad y problemas en el desarrollo neurológico, entre otros.

La Comisión estaba legalmente obligada a establecer unos criterios de definición que permitieran identificar estos tóxicos de los pesticidas y así poder regularlos, para finales de 2013.

Pero, presionada por la industria, no cumplió con su obligación y finalmente, en junio de 2016, obligada por na sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, presentó una propuesta de criterios a los Estados mienbro.

Mensaje de la coalición EDC Free a V. Andriukaitis, Comisario de Sanidad de la Comisión Europea tras presentar la propuesta, en junio de 2016.

La Comisión ha presentado ya 4 propuestas que han sido rechazadas por los representantes de los Estados miembro en el Comité de Paguicidas (PAFF).

Desde la coalición europea EDC Free, en la que participa Ecologistas en Acción, seguiremos trabajando para conseguir una definición de contaminante hormonal realmente protectora.

Seguimos recogiendo firmas contra la actual propuesta de la Comisión aquí

 

Extraído de https://libresdecontaminanteshormonales.wordpress.com/

2 March, 2017
by gcaj
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Desequilibrando el medio, jugando con las vidas

En estas líneas podéis leer tres pequeños artículos que giran en torno a temas más o menos vinculados. Los protagonistas de todos son animales no humanos, pero el trasfondo es algo un poquito menos obvio. Son diferentes especies que ven sus vidas peligrar gracias al animal más destructivo que ha pisado este planeta.

Hemos generado un mundo donde somos amos y señores, donde cada día y de muy distintas formas, jugamos a ser Dios. El intrusismo desmedido del ser humano en el medio ambiente ha roto un equilibrio precioso y delicado.

En dos de los siguientes textos abordamos la temática de animales endémicos que se han pasado a considerar plaga, por un lado los topillos por su impacto económico sobre las cosechas y por otro las cabras de la sierra de Madrid. Por distintos motivos que no adelantaremos en esta introducción, pero directamente relacionados con el uso del campo que se ha hecho a lo largo de la historia, nos encontramos con medidas completamente perturbadoras que dicen pretender atajar el problema. Una, ya probada y otra, de momento, paralizada.

El tercer caso gira en torno a los animales que mueren electrocutados por tendidos eléctricos, que son, por desgracia muchos. No es ninguna novedad y no es una cuestión que dependa de las energías sostenibles, pues el caso de aves y murciélagos que chocan contra las aspas de los aerogeneradores no es menos sangrante. Se trata, una vez más, de las barreras que ponemos en la vida de los otros animales. Si en una balanza estuviera en un platillo el camino más fácil y en la otra las consecuencias que esa vía tiene para el resto de seres vivos que comparten La Tierra con nosotros/as, el desnivel sería tan obvio a favor de nuestro egoísmo, que da igual cuánto se invierta, los linces siguen muriendo atropellados por nuestros vehículos.

Sembrando veneno

Hasta los/as madrileños/as más urbanitas hemos oído hablar en más de una ocasión de las famosas plagas de topillos que arrasan los campos castellanos cada pocos años. Tristemente, a muchos/as también nos suena ya familiar la solución institucional empleada en varias ocasiones y que consiste en “matar moscas a cañonazos”, concretamente mediante el uso de veneno rodenticida.

Pues bien, por muy disparatado que nos parezca a algunos/as, la historia se repite. A pesar de que la bromadiolona, el veneno utilizado contra el topillo campesino, fue excluida del registro oficial de productos fitosanitarios del Ministerio de Medio Ambiente, la Junta de Castilla y León solicitó en 2016 su utilización “por la vía de excepcionalidad” y ésta se lo autorizó el pasado mes de diciembre.

Como decíamos, esta ingeniosa idea del veneno no es ni mucho menos nueva. En febrero de 2007 se empleó por primera vez y a lo grande, esparciendo toneladas de cereal envenenado en el sur de la provincia de Palencia. La Unión Europea paralizó la medida (que, por cierto, no había conseguido frenar la plaga) ante una demanda de varias organizaciones ecologistas, pero la solución de la Junta fue más veneno, pero más discreto: metido en tubos primero, e introducido en cebos en las huras en un tercer asalto ya en 2008. La medida se repitió de nuevo al menos en dos ocasiones, en 2011 y 2014. El resultado obvio fueron miles de animales muertos a lo largo de toda la cadena trófica, desde las especies que comen grano, hasta los carnívoros y carroñeros que se los comen, entre ellos el milano real, rapaz en peligro cuyas poblaciones parecen haberse visto especialmente afectadas por los envenenamientos. Sin embargo, los estudios realizados tras estos episodios demostraron que las poblaciones de topillos decayeron con la misma velocidad en las zonas tratadas con rodenticidas que en las que no lo fueron. Y es que, como suele ocurrir con las plagas, el nivel de población del topillo tiende a disminuir drásticamente tras alcanzar un punto álgido, debido principalmente a causas naturales como la disminución de los recursos, sequía, enfermedades o depredación.

Con esto no queremos decir que se deba dejar a la naturaleza seguir su curso y asumir las enormes pérdidas a la agricultura que estas plagas puedan ocasionar. Existen medidas no agresivas propuestas por la comunidad científica y organizaciones ecologistas que son enormemente más eficaces que el veneno, y eso lo saben las instituciones responsables. Lo que pretendemos señalar es que, como en toda decisión institucional, su objetivo no es la solución del problema sino los votos que se puedan ganar o perder con el asunto, por lo que mientras ese tipo de medidas sean percibidas por los/as agricultores/as y afectados/as en general como más “contundentes”, poco les interesa plantearse soluciones verdaderas o atacar a las causas de los problemas.

Desde 2009, por ejemplo, Grefa (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat) y otras organizaciones desarrollan en áreas de Palencia, Zamora y Valladolid un programa de control biológico del topillo por depredación. Medidas tan sencillas como la instalación de postes y cajas-nido favorecen la presencia de depredadores que se encuentran de forma natural en las mismas áreas, como cernícalos, lechuzas o milanos, pero a los que la agricultura intensiva y homogénea desprovista de árboles y arbustos desde los que otear o donde anidar, ha expulsado en gran número, dejando vía libre a los topillos. Obviamente, para nosotros/as sería necesario como mínimo acatar ese problema y recuperar los linderos, arbolado y setos vivos en los márgenes de las parcelas, y ya puestos, ir más allá y replantearnos los efectos que la agricultura practicada hoy en día tiene en todo el medio del que formamos parte. Por el momento, habrá que reconocer que ésta y otras medidas similares nos parecen mil veces preferibles a envenenamientos y masacres por el estilo.

··· Cabras montesas en La Pedriza ···

Hace casi un año, el gobierno de la Comunidad de Madrid dio el visto bueno a un nuevo plan para el control de la población de cabras pirenaicas o montesas en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Dicho control se preveía realizar a través de la captura (en torno a un 25%) y la caza con armas de fuego (el restante 75%) de unos 2.500 ejemplares. De esta forma, se pretendía disminuir para el 2020 la población de esta especie en un 68%, pasando de los actuales 4.000 ejemplares a 1.500, que según varios estudios representaría su límite ecológico (una densidad de unas 10 cabras por kilómetro cuadrado). Sin embargo, desde el pasado octubre, el plan se encuentra parado a la espera de que se resuelva una denuncia presentada por PACMA.

Si bien la población de estos ungulados ha llegado a cifras críticas, este proceso es relativamente actual. La especie llegó a desaparecer de las montañas madrileñas allá por el siglo XIX, contabilizándose en 1905 poco más de una decena de ejemplares en todo el Estado, más concretamente en la Sierra de Gredos. La reintroducción de la especie en nuestros montes se produjo entre los años 1982 y 1992, partiendo de 67 ejemplares (41 hembras y 26 machos), que se liberaron en La Pedriza y el Hueco de San Blas. En estos treinta años, el crecimiento de la población de cabras ha sido espectacular, llegando a los casi 4.000 ejemplares actuales, en gran medida debido a las condiciones concretas de los montes madrileños, a saber, una falta completa de depredadores y una relativa seguridad otorgada por su asentamiento en una zona protegida.

Como es natural, esta superpoblación de cabras montesas está afectando negativamente al ecosistema de la Sierra de Guadarrama, tanto a la flora, alguna de ella protegida, como los arces o acebos autóctonos, que está siendo dañada a pasos agigantados, como al resto de fauna, que se ve afectada por la presión poblacional de las cabras y su consumo de recursos. Otro de los factores que preocupa es que esta falta de autorregulación de la especie puede acabar derivando en la aparición de epidemias, que pudieran provocar un hundimiento poblacional, concerniendo también a otras especies. Al final, el equilibrio se acabaría por encontrar (ya sea con o sin enfermedades), pero este lento proceso trastocaría enormemente la actual riqueza ecológica de la zona. Es por ello, que ante los problemas generados por una nueva y torpe intervención humana en la naturaleza (como es una reintroducción de fauna salvaje sin un plan específico de control poblacional previo), ahora toca ponerse las pilas, pero, ¿a qué precio? En este sentido, desde muchos ámbitos se plantean otras opciones de control poblacional que no pasen por la caza sistemática de miles de cabras, ya sean la reubicación de animales a otras zonas del Parque Nacional a través de un corredor natural, la extracción de ejemplares para poblar otros montes del centro de la Península, un control de fertilidad a través de vacunas anticonceptivas o la protección de las nuevas colonias de lobos ibéricos en nuestra sierra. Si bien, esta última media es la más completa, pues el lobo es el único depredador natural de la cabra, y con ello se conseguiría restablecer un equilibrio a largo plazo sin la intervención constante del ser humano.

¡Peligro! Tendidos eléctricos.

A raíz de la revista Quercus nos hacemos eco del hallazgo de diez buitres leonados muertos a los pies de una torreta concreta dentro de la red de tendido eléctrico de alta tensión de la provincia de Málaga, a cinco kilómetros de la buitrera de Sierra Crestellina.

Un hecho de semejantes características nos deja en una encrucijada en la que hay dos caminos para analizar, aunque también podemos considerar uno continuación del otro: por un lado, qué tipo de luchas concretas se deben llevar en nuestros radios de acción para evitar la muerte, especialmente de aves, en torno a los tendidos eléctricos y por otro nuestra responsabilidad directa en esas muertes.

Los círculos indican donde se hallan los cadáveres de los buitres. (foto: Silvema Serranía de Ronda – Ecologistas en Acción)

No podemos mirar para otro lado y pensar que la responsabilidad recae sólo sobre la eléctrica de turno, dado que, dentro de este sistema gobernado por la oferta y la demanda, somos nosotros/as quienes realizamos un consumo desmedido, muy superior al de nuestras necesidades, si bien reflejo de las imposiciones de nuestra realidad. Para nosotros/as luchar por el fin de este sistema es algo tan necesario como obligatorio.

Igualmente podemos aprovechar para echar una ojeada a las luchas concretas que han surgido en torno a los puntos negros de las redes eléctricas que acumulan mayor número de muertes sin entrar a juzgar cuánto nos gustan o no, y reflejando simplemente que, dentro de lo que cabe, han resultado medianamente útiles, si bien no atacan a la raíz del problema.

Esto nos trae a Jaén, donde entre 2015 y 2016 se detectaron 1400 aves electrocutadas en la provincia. Este dato estremecedor propició la campaña “Pon un tendido en tu punto de mira” de cara a crear un inventario de tendidos eléctricos potencialmente peligrosos, gracias a la colaboración de voluntarios/as que revisasen toda la infraestructura eléctrica. El objetivo de la campaña fue llamar la atención sobre el problema y exigir, tanto a la administración pública como a las compañías eléctricas, soluciones.

La jugada les salió bien y consiguieron el compromiso y la reacción de las eléctricas para ir arreglando o cerrando los puntos más peligrosos (que concentraban mayor número de muertes o alguna de una especie protegida) llegando a intervenir en 117 apoyos (torretas) en el primer año de acción.

Aunque la iniciativa surgió de la Sociedad Ibérica para el estudio y la conservación de los ecosistemas (SICE), en la actualidad, junto con otros colectivos, han conformado la Plataforma SOS Tendidos Eléctricos que actúa en todo el Estado y en cuya web podéis encontrar información interesante, incluyendo un manual para la identificación de tendidos eléctricos peligrosos.

Fuente: http://www.todoporhacer.org/2017/02/desequilibrando-el-medio/