Grupo de Consumo Autogestionado de Jaén

5 February, 2017
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Un acaparamiento de 10 millones

Desde la revolución verde hasta nuestros días hemos visto la capacidad de expansión y desarrollo de la agricultura industrial y los negocios que mueve. Para alcanzar las cotas actuales se ha trabajado a fondo. A base de tratados de libre comercio se ha conseguido abolir cualquier frontera en favor del comercio agrícola, aunque sean transacciones innecesarias, insostenibles e ilógicas. Con los llamados ajustes estructurales se han desmantelado los sistemas agrarios nacionales aunque ello representara vulnerabilidad alimentaria para muchos territorios y sus correspondientes crisis. A partir de técnicas agrarias –como los transgénicos– y de leyes en favor de la privatización de las semillas, este mercado está concentrado en proporciones impensables, generando una inmensa pérdida de biodiversidad cultivada. De la misma manera se ha ido acaparando en muy pocas manos grandes extensiones de tierra fértil, junto con el agua de riego, que son la base del crecimiento de monocultivos –como la soja o la palma africana– que compiten ventajosamente frente a otros más necesarios. Y como estamos viendo en estos años, otro elemento fundamental para los negocios agrarios es asegurarse el control de la información sobre el clima, como pretenden desde Monsanto a John Deere.

Pero les queda una piedra en el zapato. La agricultura siempre acaba requiriendo mano de obra y trabajo de campo, aunque tecnológicamente pueda minimizarse y, siguiendo los mismos patrones descritos, ya estamos observando una verdadera carrera de las grandes transnacionales por ‘adueñarse’ del mayor número posible de campesinas y campesinos. Vendría a ser una suerte de acaparamiento de personas.

Siglos atrás esta necesidad se resolvía en forma de esclavismo agrario, unas maneras inhumanas que permitieron a las corporaciones de las metrópolis las grandes cosechas de productos de exportación como el azúcar, el caucho o los bananos. Ahora todo es, simplemente, más sutil. En Catalunya, donde yo vivo, conocemos bien la fórmula de la ganadería de integración, donde la implementación de modelos muy intensivos de engorde de cerdos y aves, con niveles de genética muy específicos, comporta que los otrora ganaderos independientes en sus propias fincas ahora son simples operarios de una cadena de montaje. Las compañías para las que trabajan les suministran los lechones o pollitos, les asignan un veterinario para que controle todo el proceso, les hacen comprar su pienso y su medicación y, finalmente, están obligados a vender a los animales engordados a la misma empresa. Súbditos en tiempos modernos.

Esta es una de las modalidades que podemos agrupar bajo el nombre de agricultura de contrato, que cada vez gana más presencia en todo el mundo y que desde instituciones como la FAO bendicen, pues dicen que evita riesgos para las y los agricultores. Es el caso también del programa Nueva Visión para la Agricultura, impulsado desde 2009 por el Foro Económico Mundial que, como explica el reciente informe de la fundación Grain, es una colaboración entre gobiernos y algunas de las compañías trasnacionales productoras de alimentos más grandes del mundo, como Nestlé, Pepsico, Cargill o Unilever, para implementar proyectos en África, América Latina y Asia que potencian la producción de un número pequeño de cultivos de alto valor comercial. El papel de los gobiernos y sus agencias públicas es convencer a las organizaciones campesinas para sumarse a estos programas e incluso apoyan económicamente la construcción de invernaderos, infraestructura de alta tecnología, semillas híbridas o agrotóxicos de las compañías en cuestión.

Es decir, le llaman Nueva Visión pero es un viejo paradigma. Logrando que las y los agricultores firmen contratos de exclusividad con ellas, las corporaciones ganan un mercado seguro y aseguran un abastecimiento de la materia prima que necesitan para la elaboración de sus alimentos procesados sin hundir, en ningún momento, las manos en la tierra.

Para las corporaciones sí que es un escenario seguro y será cada vez más habitual. De hecho aquí en México el programa Nueva Visión para el Desarrollo Agroalimentario se conoce como Vida y ya está en marcha con la participación de 40 compañías privadas y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación en la parte pública. Según la información actual manifiesta tener 85 mil agricultores y agricultoras participantes en todo México, pero aspira a contar con la participación de 600 mil el próximo 2018.

A escala mundial, en los próximos tres a cinco años, se espera que formen parte de esta legión de agricultores esposados a compañías multinacionales un total de casi 10 millones de personas.

Imaginen en las granjas, los prados, los pueblos a todas sus gentes campesinas con el mismo logotipo en su indumentaria. Imaginen.

La Jornada de México. 4 de febrero de 2017. Gustavo Duch

20 December, 2016
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Detectan 33 plaguicidas disruptores endocrinos en alimentos a la venta en España

Los alimentos disponibles en el mercado español no sólo presentan abundantes restos de plaguicidas, sino que además entre ellos hay numerosos disruptores endocrinos. Ecologistas en Acción ha rastreado su presencia en los resultados del Programa de Control de Residuos de Plaguicidas de 2014 –elaborado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición tras analizar 2.384 muestras de productos alimentarios– y ha contabilizado residuos de 33 plaguicidas con propiedades de disrupción endocrina. Podrían ser muchos más: según alerta el grupo ecologista, este programa no analiza todos los plaguicidas en uso –dejando fuera, por ejemplo, el glifosato–, sólo analiza un número limitado de plaguicidas por alimento y limita el número de sustancias disruptoras endocrinas analizadas a 53, cuando la Comisión Europea maneja la cifra de 162 sustancias que son, o podrían ser, alteradores hormonales.

Los plaguicidas disruptores endocrinos que se han detectado con mayor frecuencia en los alimentos analizados son clorpirifós (presente en 20 alimentos), cipermetrina (en 14 alimentos), deltametrin (en 10 alimentos) y ditiocarbamatos (en 10 alimentos). Por grupos alimenticios, la mayor presencia de estas sustancias se ha detectado en las frutas y verduras, en las que se han detectado 119 plaguicidas, 30 de ellos disruptores endocrinos. Entre ellas, el alimento más contaminado son las peras –49 plaguicidas diferentes, de los que 13 son disruptores endocrinos–, seguidas por las manzanas con la misma cifra de disruptores endocrinos. En el arroz (el único cereal analizado), se han detectado 3 plaguicidas disruptores diferentes, mientras que entre los alimentos procesados los productos con mayor presencia de estas sustancias son la harina de trigo refinada y las conservas de alimentos vegetales. La miel y la grasa animal, en especial la ovina, encabezan la lista entre los alimentos de origen animal según el informe, que también destaca que no se ha detectado ningún residuo de disruptores endocrinos en los alimentos infantiles.

Ecologistas en Acción ha recogido estos resultados en el informe “Directo a tus hormonas. Guía de alimentos disruptores”. En él alerta de que, pese a que el 98% de las sustancias detectadas en estos análisis se encuentran dentro de los límites legales, esos límites no garantizan la protección de la salud frente a disruptores endocrinos, ya que estos pueden causar efectos a dosis de exposición muy bajas, pueden actuar de forma combinada y presentan efectos adversos que pueden manifestarse muchos años después de la exposición. Por ello, en el informe se reclama la aplicación de la normativa y la prohibición del uso de sustancias activas con propiedades de disrupción endocrina, al tiempo que se propone la transformación del sistema agrario industrializado en un sistema agroecológico como vía para reducir la exposición a plaguicidas a través de la alimentación y salvaguardar así, la salud de la población.

Informe de Ecologistas en Acción: “Directo a tus hormonas. Guía de alimentos disruptores”

 

Extraído de http://www.lafertilidaddelatierra.com

5 November, 2016
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Los cereales para el desayuno contienen pesticidas que alteran la función endocrina

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Los inquietantes resultados de Générations Futures EXPPERT survey 7 sobre los alimentos para el desayuno, el muesli, muestran la ubicuidad en el entorno cotidiano de los cócteles de los productos químicos con actividad disruptora endocrina, también conocidos disruptores endocrinos (EDC). Los resultados ponen de relieve la necesidad de que la Comisión Europea revise los criterios que recientemente ha propuesto para identificar los EDC de modo que sean efectivos para la protección de la salud.

[Traducción de la nota de prensa publicada por Health & Environment Alliance el 11/10/2016]

París, Bruselas, 11 de Octubre 2016 – El informe EXPPERT 7 aborda la exposición a los EDC a través de los alimentos consumidos en el desayuno, una comida considerada esencial. La alimentación es una de las vías más importantes de exposición para cualquier persona que no esté regularmente usando pesticidas.

La encuesta representa la séptima parte de la serie EXPPERT (EXposición a Pesticidas PERTurbadores endocrinos) acerca de pesticidas con efectos disruptores endocrinos. Es una iniciativa de Générations Futures, Francia, en colaboración con Health and Environment Alliance (HEAL) y Pesticides Action Network Europe (PAN-Europe).

Los EDC son sustancias, naturales o artificiales, que son ajenas al cuerpo humano. La exposición a estos químicos interfiere con el sistema endocrino e induce multiples efectos adversos en un individuo o en sus hijos o nietos. Muchos pesticidas o biocidas son probados EDC o están bajo fuertes sospechas de serlo.

Para demostrar la urgencia de las medidas preventivas en el ámbito de las alteraciones endocrinas, Générations Futures ha producido una serie de informes basados en el analisis de encuestas y estudios que muestran la omnipresencia de muchos EDC disruptores en nuestro entorno, lo que resulta en que la exposición humana es significativa (estos son los informes EXPPERT).

Générations Futures therefore focused on this popular consumer product – buying and analysing 15 packets of non-organic and five packets of organic cereal or muesli with fruit (or similar additions).

El septimo informe Exppert observa una de las principales vías de exposición para las personas que no manipulan pesticidas: la cadena alimentaria. El desayuno debería satisfacer una cuarta parte de las necesidades diarias de energía del cuerpo. Esta comida debe incluir cereales, mezclas de los cuales se pueden encontrar en el muesli. Por eso Générations Futures se centró en este popular producto de consumo, comprando y analizando 15 paquetes de productos no orgánicos y cinco paquetes de cereales orgánicos o muesli con fruta (o similares).

¡Aquí están los resultados finales!

El 100 por ciento de las muestras de los 15 productos no orgánicos contenían residuos de pesticidas, incluyendo trazas de sustancias sospechosas de ser EDC. Ninguna de las muestras de los cinco paquetes orgánicos contenía residuos de pesticidas.

Algunas cifras:

• En las 15 muestras de los paquetes no orgánicos probados, se encontraron 141 residuos, de los cuales se pudieron cuantificar las concentraciones de 70. De estos 141 residuos, se sospecha que 81 son EDC, el 57,44% del total.

• Se encontraron, de media, residuos de 9,4 pesticidas en cada muestra no orgánica (la muestra que contenía más residuos 14 y las que menos tenían 6). El promedio de residuos de pesticidas EDC fue de 4,6 en cada muestra no orgánica.

• De las 70 muestras no orgánicas que pudieron cuantificarse, la concentración media de residuos fue de 0,177 mg / kg por muestra. ¡Este nivel es 354 veces más alto que la concentración máxima permisible (MAC) tolerada en el agua potable para todos los pesticidas!

“Cada nuevo informe de nuestra asociación ha demostrado la urgencia de actuar. Estos hallazgos nuevamente revelan la exposición de la población a demasiados residuos de pesticidas que se sospechan EDC, que pueden actuar a dosis muy bajas,” dice Francois Veillerette, portavoz de Générations Futures. En junio, la Comisión Europea anunció sus criterios propuestos para la determinación de los EDC pero esta definición está lejos de lo que se necesita para proteger la salud de la población. La ubicuidad de los cócteles de EDC en el medio ambiente se confirma por el presente informe. Las conclusiones deben ser tomadas en cuenta por la Comisión Europea, que debería revisar sus criterios para que fueran verda

Fuente original: http://env-health.org/resources/press-releases/article/do-breakfast-cereals-contain 

20 October, 2016
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¿Qué peligros tiene el TTIP para el sector agroalimentario y para los ciudadanos?

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Amigos de la tierra ha publicado el informe elaborado por COAG “Impactos del TTIP en el sector agroalimentario español”.

En él se nos informa a los ciudadanos sobre los efectos del TTIP y CETA en varios ámbitos: desprotección el medio ambiente y la biodiversidad agrícola, precarización de las condiciones laborales de l@s agricultores/as, pérdida de la soberanía y seguridad alimentaria y daños a nuestra salud.

Actualmente se están negociando de forma paralela 2 tratados:

  • El Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) entre Estados Unidos (EEUU) y Unión Europea (UE)
  • El Acuerdo de Libre Comercio (CETA) entre UE y Canadá

Estos dos tratados, si finalmente se aprueban, tendrían consecuencias graves tanto en el sector agroalimentario Español y Europeo como en los ciudadanos. ¿Por qué?. En síntesis, estos tratados contienen políticas hechas a medida para favorecer a las grandes multinacionales norteamericanas, lo que supondrá un aumento de la pobreza en España, un descenso de la calidad de los alimentos y de la seguridad alimentaria.

En cuanto a la agricultura, con estos tratados se eliminaría toda opción de que los países europeos puedan implantar políticas agrarias y alimentarias propias, la situación laboral de las personas que trabajan en el sector agroalimentario se va a precarizar y las normativas en cuestiones medioambientales también se van a ver negativamente afectadas.

En España en concreto y en Europa en general,  podrían entrar trigo de mala calidad, frutas y verduras con mayor cantidad de residuos de pesticidas, se permitiría la entrada de productos con aditivos que actualmente en Europa están prohibidos,  así como transgénicos producidos en EEUU. De hecho, el Gobierno de EEUU ha pedido que se aumente el umbral de trazas permitidas de transgénicos en alimentos y piensos. Pero además entrarán carnes producidas con hormonas y antibióticos, de animales clonados o leche con hormona de crecimiento. Se obviará el principio de precaución y nuestra salud y la del medio ambiente se podrían poner en peligro. Las posibilidades de conocer la trazabilidad de un alimento también se perderían.

Los sellos de calidad alimentaria como el D.O.P. (Denominación de Origen Protegida), I.G.P. (Indicación Geográfica Protegida) y E.T.G. (Especialidad Tradicional Garantizada) se perderían también.

La producción de alimentos en EEUU y UE son muy diferentes, en el primero apenas hay regulación que garantice de forma efectiva la seguridad de los alimentos. Sólo hay que ver un ejemplo del informe por el cual en EEUU las intoxicaciones alimentarias por la bacteria E. coli son un 5.300% más frecuentes que en Europa. Recordemos que esta bacteria puede causar la muerte en niños y ancianos.

Más motivos para apoyar la agricultura ecológica y local y saber qué estamos comiendo y cómo se ha producido.

No dejes de leer el informe para conocer más detalles sobre este tratado y cómo te afecta:

https://docs.google.com/viewerng/viewer?url=http://www.tierra.org/wp-content/uploads/2016/10/SEMBRANDO-P%C3%89RDIDAS-II-El-Impacto-del-TTIP-en-la-agricultura-y-la-ganaderia-espa%C3%B1olas.pdf

 

Extraído de http://www.ecoagricultor.com/

23 September, 2016
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MonBayer, la debilidad del dinosaurio

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Si los tribunales de la competencia no lo echan para atrás, el próximo año asistiremos al estreno de una nueva supermultinacional, MonBayer, o como decidan llamar a la fusión, entre Bayer y Monsanto después de que la primera haya comprado a la segunda. Y bien, ¿qué puede suponer esto?

Una primera respuesta se sitúa en la lógica habitual de lo que puede representar una empresa tan poderosa como indestructible. Encontramos a quienes lo valoran como un paso natural en el devenir de nuestro modelo económico, afirmando que con empresas así, con su «tecnología infinita», con su «capacidad de llegar a cualquier lugar», con su «eficiencia», todo será inmejorable. MonBayer, con sus semillas mágicas y pesticidas infalibles, será el dios que acabará con el hambre en el mundo y un sueño será cada vez más cercano: pedir comida vía Google desde nuestro apple, que sea servida pocos segundos después por un dron de Amazon y ser felices comiendo perdices MonBayer.

También encontramos a quienes, como muchos de mis colegas, explican que la aparición de esta corporación puede suponer resultados bastante trágicos. Después de la fusión entre Dow AgroSciencies y Dupont, y la fusión entre Syngenta y la empresa paraestatal ChemChina el pasado febrero, la operación entre Monsanto y Bayer deja el sector agrícola -el que nos da de comer- en manos de solo tres imperios, todos ellos, por cierto, vinculados desde su nacimiento no con la alimentación o la sanidad, sino con el sector químico (que bien supo encontrar sinergias con la industria de la guerra).

En concreto, en el negocio de las semillas, entre los tres controlan el 60% de las convencionales y casi el 100% de las transgénicas, y aseguran más del 65% de toda la producción de pesticidas. Como dice la investigadora Silvia Ribeiro de ETC, «nos tiene que preocupar la fuerza de estos gigantes industriales para moldear a su favor acuerdos de comercio agrícola, subvenciones y programas rurales, leyes laborales, de semillas y patentes, normativas de uso del suelo, de uso de agroquímicos y hasta gastos públicos en infraestructuras, todo a favor de sus negocios». Es la pérdida total de la capacidad de decidir respecto a nuestra agricultura y alimentación. Solo las abejas y otros insectos polinizadores pueden estar más preocupados que las personas que defendemos este derecho.

DOS MONSTRUOS

Pero, ¿hay algún resquicio que nos permita suponer que sumar dos monstruos en uno haga del nuevo Frankestéin algo tan enorme como frágil, patoso y débil? O, ¿puede ocurrir que estos tres dinosaurios, en su juego de tronos particular, peleen a muerte y el resultado final sea su total extinción?

Bien sabemos que el metabolismo de estas empresas funciona en base a un crecimiento continuo, entre otras cosas porque la devolución de los créditos con los que trabajan les obliga a ello. Hasta ahora buena parte del crecimiento lo han logrado ingiriendo a otras empresas, pero ese alimento se agota y ya se zamparon a las 7.000 pequeñas empresas de semillas que existían hace apenas 30 años. ¿Les queda canibalismo?

De la misma manera, se les acaba la facilidad de disponer a precio barato del ingrediente clave en todos los eslabones del negocio de la agricultura industrial: el petróleo. Pero también el producto por el que apuestan fuerte, los transgénicos, está encontrando techos que hacen que peligre el pago que la deuda de la nueva empresa va a tener que gestionar, unos 60.000 millones de euros. El glifosato, herbicida estrella que forma parte del paquete tecnológico de los cultivos transgénicos, está dejando de ser eficaz y ya se contabilizan 24 ‘malezas’ que lo resisten.

LA APUESTA TRANSGÉNICA

Tampoco le ha hecho ningún bien a sus ventas que haya sido declarado por la OMS como probable cancerígeno. Muchos de estos cultivos, por ejemplo el maíz en EEUU o Aragón, están dando productividades menores de lo esperado. Y desde luego la sociedad civil sigue marcando distancia con estos productos, de hecho la mayoría de países europeos no los autorizan. ¿Se juegan todo a la carta de que el TTIP permita nuevos cultivos transgénicos en Europa o a la entrada de estos desde EEUU?

En cualquier caso, como estamos hablando de lo más esencial, de la alimentación de todos, de la tierra que la permite, de la salud, de respetar el territorio y la cultura que nos acoge, requerimos de un esfuerzo colectivo y creativo para no esperar que los dinosaurios se arruinen en sus éxitos y sea con movilizaciones, boicots y el compromiso con la agricultura campesina, cercana y a pequeña escala, con lo que logremos que esta ocupe el espacio que le corresponde. Generar medios de vida que alimentan y cuidan el mundo.

Gustavo Duch

1 September, 2016
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Incendios capitalistas

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Cuando se plantean las diferencias entre los tipos de agricultura que se practican, para definir la agricultura que actualmente llena nuestros supermercados de comida artificial, con pesticidas y muchos kilómetros de petróleo en su mochila, me gusta sustituir el oxímoron de agricultura industrial por otro adjetivo, desde mi punto de vista, más certero: agricultura capitalista. En el caso de los incendios creo que este término vuelve a ser el más apropiado porque si bien hoy es difícil desgajar entre incendios naturales o incendios provocados, cuando muchos elementos se superponen, prácticamente todos se podrían incluir en este nuevo género de incendios capitalistas.

De hecho, no se extrañen si en las próximas semanas -lamentablemente- los fuegos que explicarán los medios de comunicación superarán en mucho los que estos días están describiendo en Castellón, Galicia o más lejos, California. Como en los últimos años, las pantallas mostrarán vía satélite en las selvas de Borneo y Sumatra, miles de chimeneas excretando toneladas de humo que como un gran paraguas cubrirán el cielo de toda Indonesia y partes de otros países colindantes. Y estos incendios, los más grandes y más graves del Planeta, son cien por cien fuegos capitalistas pues detrás de ellos encontramos a las grandes industrias de la alimentación preparadas con retoños de palma africana para hacer de esas zonas inmensas plantaciones que permitirán con la extracción de su aceite elaborar todo tipo de comida preparada: bollería, masas de pizza, supuesto queso rallado, margarinas, pastas de cacao, etc. Un negocio descomunal que, decía, junto a los incendios por intereses madereros, especulativos de la construcción, para el embolso de ayudas agrícolas o incluso por el negocio de la extinción de los mismos incendios, lideraría este colectivo de quemas provocadas por íntimas ansias del capital.

Pero también, y eso es preocupante, los incendios sin cerilla crecen en la medida que se expande este capitalismo que salta todas las vallas que tantas personas no tienen permiso para traspasar. Como explica Ramón P. Yelo en el número 24 de la revista Soberanía Alimentaria en un artículo que analiza los fuegos del invierno pasado en Cantabria, “la configuración actual del paisaje hunde sus raíces en la actividad agroganadera tradicional” y esta panorámica en apenas 50 años ha cambiado de forma drástica en la medida que la agricultura que era cultura y sustento se ha transformado en un negocio sin más.

Las pequeñas parcelas o terrazas de policultivos en el norte peninsular, combinadas con prados y bosques de pino o carballo; los campos de cebada o trigo que son mareas en tierras de secano; o los muros de piedra seca delimitadores de puzzles agrícolas mediterráneos son, efectivamente, las mayores obras de arte colectiva de la humanidad, como escuché y no recuerdo a quien. Pero donde habitaban viejos bosques ahora tenemos monocultivos de eucaliptos de mecha fácil; donde pastaba el ganado que limpia y ramonea el bosque ahora tenemos botellas de refrescos, cartones y otros despojos de barbacoas; donde se cultivaban huertos ahora se levantan rotondas y polígonos; pero, sobretodo, donde teníamos personas campesinas trabajando diariamente, en vidas enraizadas en una comunidad, en pequeños pueblos con las ventanas abiertas y atentas a cualquier humareda, ahora tenemos vacíos.

Vacíos que se pueden contabilizar pues el supuesto avance de la modernización de la agricultura ha hecho que ésta perdiera su peso económico, social y cultural en nuestros territorios, siendo actualmente su contribución al Producto Interior Bruto de un exiguo 2,5 % y la población activa agraria, que hace treinta años suponía el 20 % del total, no llega al 4% sin dejar de descender.

Vacíos que son el oxígeno que alimenta un mal fuego y que si somos capaces de llenarlo volviendo a los pueblos, recuperando una agricultura campesina, cuidadosa y local que sea la base de nuestra alimentación, tendremos en marcha la mejor política de prevención de incendios posible. Leyes de la química.

Gustavo Duch

17 August, 2016
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Buenas semillas

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“Siembra buena semilla y ponte a cosechar que en este mundo loco todo puede pasar”, es el estribillo de Cuándo será, una bella canción del grupo argentino colombiano Che Sudaka. Y cuánta verdad porque, como estamos viendo en los últimos años, por toda América Latina se están replicando peligrosos decretos para “aniquilar el campo”, siguiendo con los versos de estos amigos que disfruto en Barcelona.

El turno le ha llegado a Ecuador donde se está discutiendo una nueva Ley de Semillas con intereses claros de priorizar y apoyar la expansión del uniforme ejército de semillas certificadas y transgénicas que comercializan empresas como Monsanto o Syngenta. En el caso de Ecuador la locura se agrava doblemente cuando pensamos, por un lado, en los riesgos que esta expansión puede suponer para la biodiversidad de su territorio, donde se sabe que la población está utilizando más de 5 mil 100 especies vegetales y, por otro, porque, como recuerda la Red de Semillas de Ecuador, su país “no es firmante del tratado UPOV 91″ (convenio internacional que obliga a crear sistemas nacionales de control de semillas, con catálogos llenos de requisitos técnicos donde en la práctica ingresan mayoritariamente semillas comerciales híbridas y transgénicas, mientras el resto es excluido), bien al contrario, su Constitución, con una visión diametralmente opuesta y desde el reconocimiento de la necesidad de soberanía alimentaria, “hace responsable al Estado de promover la preservación y recuperación de la agrobiodiversidad y de los saberes ancestrales vinculados a ella, así como el uso, la conservación e intercambio libre de semillas”.

Cuando vayas donde vayas todo son vallas, leer la palabra libre en una Constitución es equivalente a ese rayo de sol que hace que la semilla acostada en la tierra decida despertar. “La semilla es un bien común que pertenece a la humanidad”, dice la declaración de la Red de Semillas, “y no puede ser objeto de apropiación por parte de intereses privados, ni por parte del Estado. Al igual que el aire, el sol o la sonrisa de nuestros hijos, pertenece por igual a cada ser humano sobre el planeta. El acceso a la semilla es un derecho humano básico, e incluye el derecho a adquirir, adaptar, mejorar, multiplicar, intercambiar, regalar y vender”.

Los argumentos que esgrimen quienes desean enjaular a las semillas nativas, criollas, autónomas y soberanas, aunque los disfracen de científicos, tampoco tienen validez. Cuando el mundo sigue produciendo mucha más materia agrícola que la necesaria para alimentar a la población, la supuesta mayor productividad de las semillas certificadas o transgénicas no es necesaria ni trascendente. Pero si de productividad queremos seguir discutiendo hay que puntualizar que el hecho de que un campo produzca más o menos depende de muchos factores, sí, y entre ellos la semilla, pero el fundamental es la calidad de la tierra y es el modelo de agricultura industrial el que realmente lo agota con las prácticas asociadas a las exigencias del cultivo de dichas semillas. Sin olvidar que con los cambios climáticos que están llegando es fundamental la capacidad de adaptarse a miles de diferentes condiciones y ahí, de nuevo, las semillas criollas y locales son las más apropiadas. También ha quedado demostrado que los paisajes dibujados por una agricultura biodiversa son más resilientes a plagas y enfermedades que los monocultivos grises y envenenados que emanan del cultivo de las semillas industriales que la ley quiere primar.

Finalmente, es un posicionamiento entre riqueza y pobreza. Defender la pobreza de diversidad de las semillas certificadas como base de la agricultura de un país es defender la riqueza que en los bolsillos de las multinacionales de la alimentación se puede acumular. Defender la riqueza cultural, ecológica, patrimonial de las semillas libres es defender la posibilidad de que la Vida siga reproduciéndose.

Y el posicionamiento campesino es claro: “NO debe imponerse ninguna forma de regulación, registro o certificación a las semillas nativas; NO debe limitarse el derecho de la población a guardar, transportar, intercambiar y vender sus semillas; NO debe declararse a la semilla ‘recurso estratégico del Estado’ ni en ninguna otra categorización que atente contra la propiedad y el libre uso de la semilla por parte de los pueblos y nacionalidades. En cambio, SÍ debe imponerse un control a las semillas de tipo industrial, manejadas por empresas de grandes capitales; SÍ debe mantenerse la prohibición constitucional a los transgénicos y reglamentarse mediante la creación de los organismos de regulación pertinentes y sanciones. SÍ debe mantenerse la prohibición constitucional de otorgar derechos de propiedad intelectual (patentes) sobre organismos vivos y conocimientos ancestrales.”

NO a sus locuras.

 

Extraído de https://gustavoduch.wordpress.com

1 May, 2016
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Monsanto y la Fundación Gates Presionan a Kenia para levantar la prohibición sobre Transgénicos. Planes para África en el NWO

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Aquí un post de cómo se produce y producirá el acaparamiento de tierras y la deforestación a escala planetaria, ejemplificado en Kenia. Debido a presiones corporativas Kenia retira las prohibiciones a los cultivos transgénicos con todo lo que ello implica. A quién no le convenzan los argumentos sanitarios sobre los riesgos de estos cultivos se pueden fijar en los argumentos económicos, ambientales o climáticos.

Los Planes para África como futuro granero del mundo ya han sido decididos por las corporaciones, tan solo retrasados por los planes extractivistas o bélicos regionales. Ahora mismo se difunden en su Propaganda bajo el nombre de Nueva Revolución Verde de la agricultura hiperintensiva y Supercultivos empujada por la Nueva Crisis Alimentaria creada por el sistema capitalista, ergo corporaciones. Acción, reacción, solución.

Continúan los esfuerzos de las grandes corporaciones por introducir los transgénico a cualquier precio. ¿Por qué? En vista de las resistencias encontradas en todo el planeta ¿No sería lógico producir semillas no modificadas? Evidentemente no por tres motivos fundamentales, tres mercados:

– Las semillas modificadas son estériles por lo que tienen que ser compradas todos los años. Producir semilla normal implicaría la vuelta a las sementeras, perdiendo cuota de mercado primario. Intentan evitar la renovabilidad de los cultivos a toda costa y mantener las situaciones de dependencia.

– Las semillas modificadas son resistentes a sus agrotóxico. Producir semilla normal, no resistente, supondría perder este mercado secundario.

– Las semillas son el medio usado para vender paquetes de productos, los mercados terciarios o auxiliares: seguros, equipo agrario, tecnológico y servicios.

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Las semillas se usan como si fueran divisas, y las corporaciones harían las funciones de bancos y estados y se aplican políticas monetarias. La semilla se presta, se asegura y se compra el producto, se procesa, y se vende, convirtiendo a las corporaciones en monopolios y monopsodios. Por último se compran grandes extensiones de tierra, acaparamiento, que se rentan a los productores, siendo la dependencia total. El resultado de la agricultura extensiva es una disminución de la población rural que se dirige a los guetos de las ciudades.

Ambientalmente los agrotóxicos disminuyen la biodiversidad y aumenta la perdida de suelo fértil, suplantada por fertilizantes. Esto es realmente costoso. Aquí un post muy elocuente- Camino a Gaia: El fracaso de la Revolución Verde. Los peores rendimientos agrícolas en la historia de la humanidad. Y esto es porque hay una barrera natural insalvable que ni si quiera los transgénicos pueden superar y es que, por más agrotóxicos o innovaciones que se introduzcan hay un pico de producción para los terrenos y cultivos, un máximo de toneladas producidas por hectáreas. Esto implica un límite al intensivismo, cuya única posibilidad de expansión es la extensión de los cultivos por deforestación; una pérdida de más de un 50% de la cubierta vegetal restante calculada desde por lo menos 1996, prácticamente toda la selva centroafricana.

Sin embargo en la Cumbre el Clima de París, último encuentro internacional de potencias industriales para abordar los problemas del cambio climático, no creen que esto afecte al clima. Sus planes de acaparamiento prosiguen.

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Traducción de: Monsanto and Gates Foundation Pressure Kenya to Lift Ban on GMOs ecowatch 7.6.2015

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Kenia está a punto de derogar su prohibición sobre los organismos genéticamente modificados (OGM). Este país del África Oriental, que  ha prohibido la importación y cultivo de transgénicos desde 2012 debido a preocupaciones sanitarias, pronto podría permitir el cultivo de maíz y el algodón transgénicos después de verse empujado a la aprobación por las organizaciones protransgénicos, entre ellas Monsanto, el gigante agroindustrial y el productor de semillas más grande del mundo.

Si lo hace, Kenia se convertirá en el cuarto país africano en permitir el cultivo de cultivos GM después de Sudáfrica, Burkina Faso y Sudán.

Según Mail & Guardian Africa, el posible retroceso sobre transgénicos de Kenia se produce después de que la Autoridad Nacional de Bioseguridad del país recibiera una solicitud de la Organización de Investigació Agrícola y Ganadera de Kenia KALRO y la Fundación Africana de Tecnología de la Agricultura AATF para permitir el maíz Bt, y otra solicitud de la filial keniata de Monsanto para permitir algodón Bt. Los Cultivos Bt han sido bioingenierizados con genes de bacteria del Bacillus thuringiensis Bt capaz de matar polillas y mariposas.

“Recomendamos el levantamiento de la prohibición”, dijo el CEO de la Autoridad Nacional de Bioseguridad Willy Tonui. “Ahora tenemos el control de fronteras, vigilancia y un fuerte sistema regulatorio”.¿?

El 21 de noviembre de 2012, el Ministerio de Salud Pública de Kenia ordenó a los funcionarios de salud pública que eliminaran todos los alimentos transgénicos en el mercado y hacer cumplir la prohibición de las importaciones de OGM. El Ministro de Salud Pública, Beth Mugo, presentó su duda [vídeo] sobre la seguridad de los OMG durante una reunión del gabinete de Kenia, citando un (ya retirado) estudio francés que relacionaba el cáncer en ratas con el consumo de alimentos transgénicos.

Se espera que la Autoridad Nacional de Bioseguridad tome su decisión sobre la semilla de maíz Bt el 31 de enero de 2016 y luego el 28 de febrero para la semilla de algodón Bt, según Tonui.

Los científicos de la KALRO y de la AATF quieren permitir las semillas de maíz Bt para la producción en masa de los agricultores. Como se describe Bloomberg, el maíz es un alimento básico importante en Kenia y se beneficiarían de los cultivos resistentes a plagas:

“Kenia es el mayor consumidor de maíz per cápita de África y el segundo mayor mercado de semillas, según Bloomberg Inteligencia. El consumo anual de maíz se estima en 103 kilogramos (227 libras) por persona, según la Organización para la Agricultura y la Alimentación [FAO]. En 2011, Kenia se convirtió en la primera nación africana en informar de un brote de la Enfermedad de la Necrosis Letal Maíz, que puede acabar con cosechas enteras de agricultores, dice la FAO en su web“.

“La industria ha estado en un estado lamentable,” escribió Waturu en el informe Investigación del Progreso del Algodón Bt “. En 1985, se solían producir 70.000 fardos de algodón, pero en 2013 sólo podíamos producir 20.000. En ese mismo año, Tanzania y Uganda produjeron 700.000 y 400.000 fardos, respectivamente “.

Aún así, la aprobación inminente de transgénicos en Kenia ha sido recibida con fuertes protestas de sus opositores. En septiembre de 2015, los activistas se reunieron en Nairobi contra el levantamiento de la prohibición de los OGM, alegando motivos de salud.

“Tenemos que resistir por la economía de nuestro país y luchar por los derechos de nuestros agricultores. La biotecnología no es mala, pero la introducción de los alimentos modificados genéticamente es antiético y peligroso “, dijo la experta en nutrición Hellen Ngema.

[Vídeo] https://youtu.be/wsZghaSjm1I

El levantamiento de la prohibición también se percibe como una obra de teatro que beneficiará a las grandes multinacionales como Monsanto y otras poderosas organizaciones.

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La Potencial derogación sobre los transgénicos en Kenia se produce después de la “presión” de Monsanto, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID, y la Fundación Gates y, según un informe elaborado por RT.

El artículo cita el “Maíz Eficiente en Agua para África” de Monsanto, un proyecto quinquenal de desarrollo conducido por la AATF con sede en Kenia que tiene como objetivo desarrollar una variedad de semillas de maíz tolerantes a la sequía. Por cierto, como el sitio web señala, el proyecto recibe fondos de la Fundación Gates, la USAID y la Fundación G. Buffett.

RT informó que en 2008, la AATF recibió $ 47 millones de la Fundación Gates.

El argumento a favor de los transgénicos es controvertido, como mínimo. El campo pro-OGM promociona la tecnología como una solución a la desnutrición y la seguridad alimentaria mundial, ya que estos cultivos han sido remendados genéticamente con ciertos beneficios nutricionales y/o despedazados y reempalmados para resistir ciertos patógenos.

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Bill Gates, por su parte, es conocido por ser pro-transgénico, especialmente por los supuestos beneficios de los cultivos a los países de África propensos a la sequía.

En febrero de 2015, el magnate y filántropo dijo a la revista The Verge que “las semillas derivadas de OMG proporcionarán mucha mejor productividad, mejor tolerancia a la sequía, tolerancia a la salinidad, y si la seguridad es probada, entonces los países africanos estarán entre los mayores beneficiarios.”

[Vídeo: Bill Gates interview: How the world will change by 2030, 22/1/2015]

The Verge apunta en un informe que la Gates Fundación Assest Trust, que administra los bienes de la fundación, compró con anterioridad de acciones de Monsanto. De hecho, en 2010, se reveló que la cartera de inversiones de la Fundación Gates contó con 500.000 acciones de Monsanto con un valor estimado de  23.100.000 $ compradas en el segundo trimestre de 2010 (aquí el informe de la Securities and Exchange Commission del 30/6/2010).

El Portavoz de la Fundación Alex Reid dijo a The Verge que el Trust no ha tenido acciones de Monsanto “desde hace unos años” y ha añadido que el Trust es administrado por separado y no recibe información de en qué invierte la Fundación.

Mientras tanto, Monsanto ocupa titulares por sus problemas de negocio y exiguos beneficios.

Según Associated Press 6/1/2016, la asediada empresa “eliminará otros 1.000 puestos de trabajo y pone en marcha un plan de reducción de costos diseñado para hacer frente a la caída de las ventas de semillas de biotecnología de maíz y otros contratiempos financieros.”

Monsanto recortará 3.600 empleos en los próximos dos años, más o menos el 16 % de su fuerza laboral global.

Al cierre de esta edición la Fundación Gates todavía no había respondido a la solicitud de EcoWatch de hacer declaracioens.

 
 
Fuente – http://tarcoteca.blogspot.co.uk/2016/01/monsanto-y-la-fundacion-gates-presion.html