Grupo de Consumo Autogestionado de Jaén

9 April, 2013
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El precio de nuestra salud

Nos encontramos en un momento donde una persona puede encontrar el producto que quiera sin, prácticamente, salir de su barrio. Da igual lo que sea y de donde venga. Muchas veces su precio será irrisorio. Y casi nunca nos preguntaremos cuál es el coste real de lo que estamos comprando.

No hablamos sólo del precio del cultivo o la extracción, más la mano de obra. Hablamos de las consecuencias que tiene desde un punto de vista global. Desde el proceso que sufre la tierra donde se halla, hasta la energía necesaria para transportarlo de un sitio a otro en forma de petróleo. Los envases de plástico. El precio de los brazos del trabajador. Y de sus manos, sus pulmones o sus ojos. Los químicos para tratarlo y conservarlo. Su larga vida después del contenedor de basura. Y así un largo etcétera.

Si alguien se enriquece con el proceso del comercio en este mundo globalizado es porque es un mundo injusto. Si alguien se enriquece mucho, mucho, mucho, probablemente sea un cabronazo. Eso, si, un cabronazo amparado por las leyes de la oferta y la demanda.

Últimamente hemos visto en los medios de comunicación noticias sobre irregularidades en algunos alimentos. Hablamos concretamente del efecto contagio que ha hecho que grandes emporios vigilen de cerca a sus empresas cárnicas en busca de restos de caballo donde sólo debía haber ternera. Si bien en la mayor parte de los casos este engaño no tiene efectos negativos sobre la salud humana, si ha habido alguno concreto donde se han encontrado antibióticos no recomendados para nuestro consumo.

Se han retirado de supermercados distintos productos de marcas más o menos conocidas que han echado balones fuera asegurando que toda la culpa era de sus proveedores. No hay que ser una lumbrera para ver que el proceso de control de los alimentos falla o más bien, es deficiente en sí mismo. Asusta preguntarse qué estaremos comiendo realmente camuflado bajo etiquetas confusas.

Dicen que “lo que no mata, engorda”, pero ¿qué pasa con lo que no entra por la boca sino a través de nuestra piel? Si algún producto tiene etiquetas complicadas de entender (salvo, tal vez, para un/a químico/a) son los productos de cosmética. No hace tanto que Mercadona tuvo que retirar once cosméticos de su línea Deliplus, por mezclar trietanolamina, que actúa sobre el PH, y conservante bronopol, cuya combinación puede producir nitrosamina, una sustancia inductora de tumores cancerígenos. Es curioso que el dueño de Mercadona, Joan Roig, que hace unos meses declaró que “tenemos que imitar la cultura del esfuerzo con la que trabajan los 7.000 bazares chinos que hay en España”, no cuide mejor los productos con los que amasa su fortuna, y según parece envenena a los/as consumidores.

Tirando del hilo de los productos de higiene y cosmética aprovechamos para hacer una crítica a las empresas dedicadas a la fabricación de este tipo de productos, que se enriquecen por señalar, agrandar y hacer un defecto de nuestras características físicas y a muchos de estos productos, por ser contaminantes desde su origen hasta su dispersión final por agua, aire y tierra, donde se siguen acumulando.

Las fábricas europeas trabajan con más de 15.000 sustancias químicas diferentes, una parte de estos compuestos se incorporan en los productos de consumo común para conferirles propiedades como olor, color, consistencia, resistencia a las bacterias… Unos 8.000 constituyen los compuestos básicos de los productos de cosmética y aseo.

En los años 50, la explosión del uso del petróleo copó diversos campos y la cosmética fue uno de ellos, aprovechándose de los bajos precios de los nuevos compuestos. El 90% de los agentes químicos utilizados por esta industria son compuestos derivados del petróleo, convirtiendo a estas multinacionales en cómplices de toda la miseria que generan las explotaciones petrolíferas (plataformas de extracción, vertidos en mar y tierra, CO2 resultado de transporte y combustión que contribuye al efecto invernadero, etc.).

Podemos englobar todo esto como impacto medioambiental, pero además, estos compuestos suponen un riesgo para la salud; para empezar, se aplican sobre animales no humanos, en grandes dosis y durante poco tiempo, ¿Sirve acaso este experimento para conocer las consecuencias reales sobre un ser humano que se aplica la mezcla a largo plazo y, generalmente, en pequeña cantidad? Es tan injusto como inútil.

A la hora de revisar la etiqueta de cualquier producto, podemos seguir tres reglas básicas: mejor cuanto menor sea el número de ingredientes, elegir aquellos en los que los componentes vegetales aparezcan arriba, pues indica que están en mayor proporción y, por último, no consumir productos con perfumes o fragancias cuya naturaleza no esté clara.

Algunas de las familias de compuestos más dañinos son los nitroalmizcles (función aromática, altamente contaminantes por su facilidad para acumularse), los compuestos policíclicos (la hermana menos mala de los almizcles, altamente alergénicos), los ftalatos (intervienen en el sistema hormonal, llegando a provocar cambios de sexo en algunas especies de peces), compuestos orgánicos halogenados, parabenes (alergénicos y relacionados con distintos tipos de cáncer), parafinas y siliconas (altamente acumulativas), polietilglicoles (para su fabricación necesitan de gases muy contaminantes que pueden perdurar después en el producto cosméticos)…

Parece increíble que a pesar de que todas las empresas tienen que hacer estudios y controles de calidad sobre cada compuesto, nos encontremos tantos que dañan tanto al medio como a los/as que en él vivimos. Y da que pensar. Podemos intentar consumir lo ecológico, podemos leer bien las etiquetas, intentar tener nuestro propio huerto o participar de grupos de consumo, opciones que no están al alcance de todos/as, pero lo cierto es que mientras el capitalismo siga en pie, se seguirá produciendo desmesuradamente, se seguirá contaminando y seguiremos envenenándonos.

Mientras unos tengan que mantener su riqueza y sus lujos, el resto seguiremos pobres y nuestro planeta cada vez más enfermo.

http://www.todoporhacer.org/el-precio-de-nuestra-salud

15 March, 2013
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Olivar y Fracking

A través del blog Aceituna y aceite, nos llega un interesante artículo, una vez sobre los problemas que conlleva esa técnica de extracción de gas llamada “fracking”. En esta ocasión nos habla de cómo afecta a nuestro olivar.

 

 

Olivares de la comarca de la Loma. En peligro si las explotaciones de gas mediante fracking en la comarca llegan a buen puerto.

Olivares de la comarca de la Loma. En peligro si las explotaciones de gas mediante fracking en la comarca llegan a buen puerto.

Empezaré este post con una aseveración popular que en este caso nos viene como anillo al dedo: “Éramos pocos y parió la abuela”. Pues sí, este olivar nuestro no gana para sustos. Resulta que la mayor amenaza para el olivar no es ni la expansión de los cultivos en China, ni la producción marroquí, ni los bajos precios, ni la Reforma de la Política Agraria Común.

El principal problema del olivar ya se atisba en el horizonte y es mucho más grave que los antes enumerados. Esta amenaza se llama “fracking” o“fracturación hidráulica”. Por la cuenta que nos trae más nos vale que nos acostumbremos al nombre de la técnica y al nombre de la empresa que pretende ponerlo en marcha: Oil & Gas Capital S.L.

Esta técnica se basa en la extracción de gas natural mediante una perforación, primero vertical y luego horizontal, por la que se inyectan agua y arena a alta presión, junto con hasta 400 sustancias químicas. Éstos pozos llegan a profundidades de entre 2.000 y 3.000 metros, pudiendo llegar a 5.000 metros.

La roca, tipo pizarra, se fractura y permite la liberación del gas natural. Dentro de éstas sustancias que se inyectan, y que en Estados Unidos las empresas han hecho lo imposible para no tener que declararlas, hay según un Informe del Parlamento Europeo, sustancias tóxicas, alergénicas, mutagénicas y carcinogénicas.

Y dirá más de uno:  ¿Cómo afecta esto al olivar?. Pues me explico:

La empresa Oil & Gas Capital S.L. tiene solicitados y concedidos varios permisos previos a la explotación de gas en la provincia mediante ésta técnica.

Me centraré en el caso del acuífero Jurásico de Úbeda, un gigantesco acuífero carbonatado muy fracturado y que cumple todos los requisitos para que todos los impactos negativos que ésta técnica tiene puedan llegar a sufrirse.

Estamos ante un ejemplo “de libro” y que puede ser extensible a acuíferos de toda la provincia y que afecta a las principales zonas productoras de la provincia como son los municipios de Úbeda, Baeza y Villacarrillo entre los municipios más importantes.

La zona de Úbeda se encuentra sobre un gigantesco acuífero, que en su sector confinado ocupa una extensión de 630 Km cuadrados. En éste acuífero hay perforados unos 300 pozos y se riegan con él unas 20.000 hectáreas de olivar. Así mismo sobre él se encuentra otro más pequeño, que recarga al anterior y que se encuentra conectado con él debido a la gran cantidad de pozos que se han excavado.

La empresa Oil & Gas Capital S.L. ha solicitado una serie de permisos en la provincia. De ellos, dos serían los que afectarían a éste acuífero en el extremo suroeste: Ulises 2, que actualmente está vigente e Himilce 3, que está solicitado.

Si se excavaran pozos en éste área y se explotaran mediante fracking el acuífero podría verse seriamente afectado. Pudiendo llegar a contaminarse, a priori y en función de las direcciones de flujo del mismo:

  1. El propio acuífero. Que entre la superficie libre y la confinada alcanza los 880 km cuadrados.
  2. El río Guadalimar. Inequívocamente vinculado al acuífero y salida natural de éste.
  3. El embalse de Giribaile que embalsa al Guadalimar y que está directamente en contacto con el acuífero.
  4. El río Guadalquivir aguas abajo. Como río principal cuyo afluente es el Guadalimar.
  5. La unidad carbonatada de la zona de Beas de Segura. Que según varios autores puede estar conectada con el acuífero.
  6. El acuífero del Mioceno de Úbeda. Sobre la superficie de exploración y comunicado por varios pozos con el acuífero carbonatado más profundo.

Contaminación del acuífero

La contaminación del acuífero sería más que probable debido a la alta permeabilidad de éste, la intensa fracturación a la que está sometido y a la gran profundidad a la que se encuentra. El pozo más profundo que lo explota y del que he tenido noticias llega a los 770 metros.

Además los últimos estudios  realizados tanto con sondeos sísmicos, mecánicos y sondeos eléctricos verticales localizan  una serie de fallas con saltos de entre 30 y 100 metros que afectan al acuífero y a las unidades subyacentes y que pueden llegar a las profundidades a las que se prevee que se realice la explotación por fracking.

Éstas fallas podrían comunicar la zona de explotación altamente contaminada con el acuífero y éste  a su vez con el río Guadalimar, el acuífero Mioceno de Úbeda e incluso con el acuífero del Parque Natural.

Sismicidad

Otro de los efectos perniciosos que se sentiría en esta zona ya de por sí altamente castigada por la sismicidad, sería el incremento de la misma. En la actualidad hay 3 grandes fallas regionales cartografiadas, y parece que acepatadas, amén de las de menor tamaño no cartografiadas. Éstas fallas afectan a los materiales más profundos y con la lubricación que supone la inyección de fluidos podrían reactivarse.

También podría incrementarse la sismicidad por las propias inyecciones, fractura hidraúlica  y explosiones. Además de por los bruscos cambios en los niveles de agua.

Actualmente hay autores que entre las causas desencadenantes de los terremotos identifican como facor muy a tener en cuenta la acción del agua, tanto en el acuífero, las unidades subyacentes y supradyacentes. Este agua podría haber reactivado viejas fallas o haber ocasionado nuevas fracturas.

Otro efecto que podría aumentar la sismicidad en la zona sería la disolución de grandes volúmenes de evaporitas de la unidad geológica existente bajo el acuífero, debido al aporte de las ingentes cantidades de agua necesarias para la explotación que podrían pasar a través de fracturas desde los niveles inferiores y que podrían provocar colapsos o fenómenos diapíricos que intensificarían los terremotos.

Problemática

Nos encontraríamos así con una contaminación que se extendería por gran parte de la provincia debido a la contaminación tanto de aguas superficiales como subterráneas.

Difícilmente podríamos promocionar un olivar y un aceite de oliva regado con aguas altamente contaminadas bajo el epígrafe de calidad y cuyas debilidades ya se encargarían los numerosos competidores de ponerlas de manifiesto. Amén de la publicidad negativa que generaría la contaminación de una de las principales zonas productoras de la provincia.

También se vería perjudicado el nombre de nuestro Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, si la contaminación lo alcanzara, así como la marca de ” Jaén, paraíso interior”que tanto se promociona.

Si todavía algún defensor queda de esta técnica, decirle que la excusa de los puestos de trabajo aquí  vale para poco porque los pozos tienen una vida media de 5 a 6 años y las empresas para su explotación contratarían presumiblemente a trabajadores ya formados en Texas u Oklahoma, por ejemplo. Dejando al final el territorio inservible para lo que secularmente se ha utilizado.

Desde aquí, aunque poca gente nos lea, animar al sector a que se documente y pida estudios de detalle sobre esta amenaza que se está cerniendo y que organizaciones agrarias como UPA y COAG ya han denunciado. Y a los pueblos afectados por éstos permisos a que sigan el ejemplo de Torreperogil y se declaren “Municipios libres de Fracking”.

Repsol Investigaciones Petrolíferas S.A. ha desistido del permiso de investigación ” Porcuna” que tenía solicitado, tras las alegaciones presentadas por la Casa de Alba por lesionar sus intereses. Por algo será.

Sin embargo el Ayuntamiento de Úbeda, pueblo que vería la totalidad de sus aguas subterráneas afectadas, parece ser que ha desestimado la proposición de declarar el“Municipio libre de fracking” con los votos en contra de los dos partidos mayoritarios.

Esperemos que se den cuenta de su error y que nuestro árbol, que es el árbol sagrado de Atenea, triunfe una vez más y nuestros políticos, aunque sea al ver el nombre de Ulises en los permisos, lo recuerden y no se dejen llevar por los cantos de las sirenas. Nos va el futuro en ello.

Más información aceitunayaceite.wordpress.com

12 March, 2013
by gcaj
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Grupos de consumo, alternativa para una compra ecointeligente

En esta ocasión y muy relacionado con el consumo responsable, nos ocupamos de los grupos de consumo, una alternativa para nuestra cesta de la compra que está teniendo mucho auge en estos momentos de dificultades económicas.

Podemos decir que un grupo de consumo es un conjunto de personas que se unen para adquirir colectivamente productos que consumen, pero no producen. Se organizan de forma autónoma y horizontal para hacer pedidos directamente a los productores que forman parte del grupo.

El grupo de consumo tiene en cuenta la triple vertiente de la sostenibilidad: económica, social y ecológica

Aunque la mayoría de grupos de consumo que han surgido suministran productos de alimentación, pueden formarse grupos de consumo también para satisfacer otras necesidades como el vestido, la limpieza o el aseo personal. En un escenario ideal, lo interesante sería aumentar abanico de productos del grupo lo máximo posible, de manera que sea capaz de abastecer a sus miembros con la mayoría de productos del día a día y así evitar tener que acudir fuera del grupo. En último extremo, los grupos podrían aspirar incluso, a la administración y gestión de servicios comunes como la salud, la educación o ciertos servicios sociales.

Los grupos de consumo pueden tener distintos modelos de asociación, aunque tienen una característica común: pequeños grupos o asociaciones autogestionados que se ponen en contacto con los productores, realizando pedidos periódicamente y organizándose para encargarse del reparto de las cestas. Participar en un grupo de consumo permite una implicación especialmente activa en el consumo personal. Pero, además, las personas que forman parte de estas iniciativas disfrutan de la ventaja de tener a su alcance productos alternativos a los habituales que encontramos en las grandes cadenas de distribución.

Entre las inquietudes que suelen satisfacer los grupos de consumo podemos señalar las siguientes:

  • Proveerse de productos responsables a un precio justo. En el caso de los alimentos ecológicos no tienen por qué resultar más caros que los convencionales.
  • Reducir el gasto de recursos y la emisión de contaminantes, por ejemplo, disminuyendo la cantidad de bolsas, embalajes y transportes.
  • Apoyar métodos de producción que no tengan un impacto negativo sobre el entorno.
  • Fortalecer las redes locales de colaboración entre personas y colectivos, basándose en el interés general y la solidaridad. Si las relaciones comerciales convencionales están dominadas por la competitividad y la búsqueda del máximo beneficio, los grupos de consumo optan por trabajar de manera respetuosa y por mutuo acuerdo.

En el caso de la agricultura ecológica, entre sus objetivos muchos grupos se plantean revitalizar las huertas cercanas y reflexionar sobre los aspectos económicos, políticos y culturales relacionados con la producción de alimentos y el consumo.

Los grupos de consumo quieren cambiar el modelo de consumo: apostar por lo cercano, por la naturaleza, por productos ecológicos

Como hemos visto, entre los conceptos que les son afines a los grupos de consumo hay la apuesta por el consumo local, cuestionando el transporte de productos desde la otra punta del planeta. Por ello, también se relaciona con los conceptos de soberanía alimentaria, ciudades en transición y del movimiento Slow. Algunos grupos de consumo, no obstante, sí están abiertos a recibir y comprar productos que vengan de países en vías de desarrollo alejados, pero ponen como condición que se trate de comercio justo. Otros dan su visto bueno si consideran que sus decisiones de compra tienen un impacto social positivo, como apoyar a empresas que emplean a personas de colectivos en riesgo de exclusión social.

Si te apetece pasar de la teoría a la práctica, en la web de Ecoagricultor tienes un interesante mapa de grupos de consumo en España que puede serle de utilidad.

Para terminar, un video de Esther Vivas para agitar las conciencias:

watch?feature=player_embedded&v=BTvesZPTpxs

 

Extraído de  http://www.ecointeligencia.com/

5 March, 2013
by gcaj
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Bioconstrucción: Somos lo que habitamos

El cobijo es algo que todos necesitamos, casi tan imprescindible como la comida o el vestido. Es en esencia nuestra segunda piel.

Ha evolucionado desde la cueva al rascacielos; y en ese peregrinaje ha pasado de ser confortable, adecuado al clima, hecho con los materiales que tenemos a mano y construido de manera intuitiva, a ser algo ajeno, y en la mayoría de los casos poco o nada se relacionan con el confort y el ecosistema local.

Este cambio en la forma de construir ha generado una importante huella ecológica, contribuyendo de manera significativa a la contaminación ambiental.

Considerando que una casa de tamaño medio usa más de 20 toneladas de cemento, se necesitarían por cada una de ellas cinco hectáreas de bosque para poder contrarrestar sólo los efectos de la contaminación causada por el dióxido de carbono, sin contar todas las demás consecuencias de su fabricación, como la generación de dioxinas (compuestos orgánicos persistentes, cancerigenos, bioacumulables, incoloros, inodoros, disruptores hormonales y altamente tóxicos) que igualmente generan la fabricación de acero y pvc entre otros. Esto significa que para que este planeta sobreviva necesitamos más bosques que casas.

La lista de contaminantes emitidos por concepto de construcción convencional es interminable: plomo en pinturas, tóxicos volátiles en disolventes, pegamentos, plásticos y un enorme consumo de combustibles fósiles.

La bioconstrucción, la construcción natural o ecológica comparten con la medicina natural o la agricultura orgánica una manera de entender la vida desde la conciencia de nuestra responsabilidad ambiental; «somos lo que habitamos» y la propuesta es construir un cobijo saludable sin destruir el entorno.

En permacultura, la bioconstrucción la vemos aplicada en la zona cero donde se enriquece con el resto de las zonas y comparte con el diseño permacultural diversas herramientas, siendo una de las más valiosas la observación de los ciclos naturales, del movimiento del Sol, de la dirección del viento, del tipo de suelo, de la vegetación nativa; en fin, de todo aquello que nos sirva para poder decidir la orientación, la selección de materiales, la vegetación circundante y hasta la forma que le daremos.

Los elementos naturales y el ecosistema local definen el diseño de la casa. La bioconstrucción nos invita a utilizar materiales locales, tanto por ser los más adecuados al clima, como por el ahorro de combustibles, al no tener que transformarlos y transportarlos grandes distancias.

Las técnicas constructivas empleadas en la bioconstrucción son aquellas que permiten tener una casa saludable, hermosa, confortable y duradera. La elección de las técnicas es muy importante, ya que tenemos que tomar en cuenta la disponibilidad de los materiales y los efectos bioclimáticos que queramos lograr.

Así, por ejemplo, mientras los muros de tierra (adobe, cob, tapia, etc.) son una termomasa, es decir, que acumulan calor y luego lo liberan, las pacas de pája son un excelente aislante, el cual guardará el calor o el frío que las ventanas o puertas proporcionen. Aislar perfectamente los techos también es indispensable para aprovechar mejor las cualidades de los muros; hay muchas formas de lograrlo, desde paja-arcilla hasta un techo verde, que además de climatizar la casa proporciona alimentos y aire puro.

Los retoques, repellos o terminados tienen que ser permeables, al igual que nuestra piel, para permitir que la casa transpire. Los podemos hacer de paja molida, lodo y baba de nopal, de yeso o un hermoso fresco con cal y arcilla. Las casas rebocadas con cal son pequeños captadores de carbono, ya que al completarse el ciclo de la cal, ésta absorbe cantidades importantes de dióxido de carbono, que le ayudan a conseguir la firmeza y durabilidad que tienen las cales maduras. La madera se puede proteger con aceite de linaza, de naranja o hasta de oliva, combinadas con parafina o cera de abeja.

Para integrarnos mejor a los ciclos naturales deberíamos dormirnos cuando se acaba la luz natural y despertar con los primeros rayos del Sol. Así, con unas ventanas bien diseñadas tendríamos resuelto el problema de iluminación. Pero como la dinámica ha cambiado y prolongamos nuestras actividades por la noche, el uso de energías alternativas permite solucionar esto. La energía solar es una de las más accesibles hoy en día, seguida por la eólica.

El ahorro, captación, almacenamiento, tratamiento y reciclaje del agua es uno de los pilares de la bioconstrucción. Tenemos que reducir drásticamente nuestro consumo de agua; hoy por hoy el consumo doméstico es uno de los más altos de todas las actividades humanas, por lo que sobra decir de la necesidad de contar en nuestra casa con un sanitario ecológico seco.

Todos podemos ser constructores naturales, recuperar nuestra capacidad innata de construir, sólo hay que atreverse y disfrutar del proceso de construcción de nuestra propia casa.

En resumen, la bioconstrucción posee cuatro principios básicos:

  1. Ahorro de energía.
  2. Reducir la contaminación atmosférica y electromagnética.
  3. Evitar los materiales tóxicos.
  4. Maximizar el reciclaje.

 

redpermacultura

Artículo extraído de la web ECOAGRICULTOR

24 February, 2013
by gcaj
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¿Los supermercados crean empleo?

La apertura de un gran centro comercial, un supermercado… siempre va asociada a la promesa de creación de empleo, dinamización de la economía local, precios accesibles y, en definitiva, a progreso. Pero, ¿la realidad es así? La gran distribución comercial se sustenta en una serie de mitos que, a menudo, su práctica desmiente.

La Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED), la patronal de la gran distribución, que agrupa a compañías como Alcampo, El Corte Inglés, FNAC, Carrefour, Ikea, Eroski, Leroy Merlin, entre otras, acaba de imponer un nuevo y duro convenio a sus 230 mil empleados. A partir de ahora, trabajar un domingo equivaldrá a trabajar un día entre semana, y aquellos que hasta el momento estaban exentos por motivos familiares, también, tendrán que hacerlos. De tal modo, que se dificulta, aún más si cabe, la conciliación entre la vida personal/familiar y laboral, en un sector donde la mayor parte de trabajadores son mujeres.

Además se aplica la regla de oro del capital, trabajar más por menos: se amplía la jornada laboral y se baja el sueldo. Asimismo, si las ventas caen por debajo de las del 2010, los salarios podrán ser recortados hasta un 5%. Llueve sobre mojado en un sector ya de por sí extremadamente precario. La ANGED, por su parte, considera que “el convenio refleja el esfuerzo de empresas y trabajadores para mantener el empleo”. Pero, ¿qué empleo?

Y ahora Caprabo, propiedad de Eroski, anuncia que quiere despedir a 400 trabajadores, no aplicar la subida salarial pactada y recortar hasta un 20% los sueldos de parte de su plantilla. ¿La culpable? La “previsible” caída de ventas y la crisis. El año pasado, curiosamente, la empresa anunció que en 2011 sus beneficios habían aumentado un 12%. Santa crisis “rescata” de nuevo a la empresa.

Visto lo visto, supermercados y creación de empleo parecen, más bien, un oxímoron. Son varios los estudios que señalan como la apertura de estos establecimientos implica, consecuentemente, el cierre de tiendas y comercio local y, en consecuencia, la pérdida de puestos de trabajo. Así, desde los años 80, y en la medida en que la distribución moderna se consolidaba, el comercio tradicional sufría una erosión constante e imparable llegando a ser a día de hoy casi residual. Si en el año 1998 existían 95 mil tiendas, en el 2004 esta cifra se había reducido a 25 mil, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Y si desaparece el pequeño comercio disminuyen, también, los ingresos en la comunidad, ya que la compra en una tienda de barrio, a diferencia de la compra en una gran superficie, repercute en mayor medida en la economía local. Según un estudio de Friends of the Earth (2005), en Gran Bretaña , un 50% de los beneficios en el comercio a pequeña escala retorna al municipio, normalmente a través de la compra de productos locales, salarios de los trabajadores y dinero gastado en otros negocios, mientras que las empresas de la gran distribución reinvierten tan solo un escuálido 5%.

Asimismo, debemos preguntarnos qué clase de empleo fomentan supermercados, cadenas de descuento e hipermercados. La respuesta es fácil: jornadas laborales flexibles, contratos a tiempo parcial, salarios bajos y tareas rutinarias y repetitivas. Y, ¿qué ocurre si decides organizarte en un sindicato y luchar por tus derechos? Que si tienes un contrato en precario, más vale que te vayas despidiendo de tu trabajo. Wal-Mart, el gigante del sector y la multinacional con un mayor número de trabajadores en todo el mundo, es el ejemplo por antonomasia. Su eslogan “Siempre precios bajos”, quizá podría sustituirse por el de “Siempre sueldos bajos”. Y no sólo esto, un estudio sobre el impacto de Wal-Mart en el mercado de trabajo local, del año 2007, concluía que por cada puesto de trabajo creado por Wal-Mart se destruían 1,4 puestos de trabajo en los negocios preexistentes.

Pero aquí no acaban las consecuencias negativas que la gran distribución  tiene para aquellos que participan en la cadena de producción, distribución y consumo. Desde los campesinos, que son los que más pierden con las grandes superficies, obligados a acatar unas condiciones comerciales insostenibles y que les condenan a la desaparición, hasta consumidores instados a comprar por encima de sus necesidades productos de mala calidad y no tan baratos como parecen, hasta un tejido económico local que se fragmenta y descompone. Éste es el paradigma de desarrollo que promueven los supermercados, donde una gran mayoría salimos perdiendo mientras unos pocos siempre ganan.

@esthervivas |facebook.com/esthervivas| www.esthervivas.com

18 February, 2013
by gcaj
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Luz Toxica, el lado oscuro de las bombillas de bajo consumo


Las bombillas de bajo consumo fueron diseñadas para ahorrar energía en beneficio del medio ambiente. Sin embargo, estas bombillas supuestamente “ecológicas” no le hacen justicia a su epíteto. Efectivamente, pueden conllevar serios riesgos para la salud. Si caen al suelo y se rompen, liberan mercurio, una sustancia altamente tóxica. También en su funcionamiento normal dañan la salud, por su luz parpadeante y sus radiaciones electromagnéticas. ¿Qué peligro entrañan las bombillas ecológicas?

9 February, 2013
by gcaj
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Alimentos orgánicos para los ricos, ‘transgénicos’ para los pobres

La suerte está echada, los ricos van a los supermercados para comprar alimentos orgánicos y sin transgénicos. Para los pobres, se encuentran a la venta productos baratos, sin etiquetar, pero con transgénicos. Los aún más pobres reciben alimentos gratuitos con el denominativo de ayuda humanitaria…

Al terminar este año 2012 los autodenominados grandes productores de alimentos agrícolas se esforzaron como nunca en convencer al pueblo sobre la “urgente” necesidad de incursionar en el uso de la biotecnología para producir en mayores proporciones. En otras palabras, intentaron imponer su criterio de utilizar semillas genéticamente modificadas, para producir alimentos “transgénicos”.

Históricamente los grandes inventos científicos siempre fueron destinados inicialmente a los ricos y mucho después a los pobres. En el caso presente, es la primera vez que un gran invento es destinado inicialmente a los pobres.. “los alimentos transgénicos”. ¿Por qué será? Un conocido refrán dice que: “Cuando la limosna es muy grande, hasta el santo sospecha”.

Cuando en 1879 la luz eléctrica hizo su presencia, los más ricos aprovecharon inicialmente sus virtudes. Los más pobres no tienen hasta hoy ese beneficio en los tugurios de las ciudades y en las aldeas alejadas de nuestro continente y otros. Lo mismo ocurrió con trenes, automóviles, teléfonos y aviones. Los pobres siguen a pie.

Los alimentos transgénicos, son el primer gran invento universal destinado a los pobres, porque según se dice la población mundial está aumentando “demasiado” y los pobres son mayoría. En 1950 se contabilizaron 2.500 millones, en 1990 se duplico a 5.000 millones y este año se situó en 7.000 millones. Para 2050, seremos más de 9.000 millones. Los ricos están espantados.

La suerte está echada, los ricos van a los supermercados para comprar alimentos orgánicos y sin transgénicos. Para los pobres, se encuentran a la venta productos baratos, sin etiquetar, pero con transgénicos. Los aún más pobres reciben alimentos gratuitos con el denominativo de ayuda humanitaria, sobre todo soya y maíz transgénicos.

Hace un año, los “grandes” agricultores se comprometieron a sembrar solo entre 20 y 30% de soya transgénica, pero tras pisar y pasar, aquí estamos con la novedad de que toda la soya cultivada es biológicamente modificada. El total de un millón de hectáreas fueron sembradas con semillas transgénicas.

El escritor y geógrafo ucraniano Alex Dobrovolsky, escribió un artículo sobre los peligros de los tan propagandizados transgénicos y señala que “los ricos rechazan consumir transgénicos, destinándolos a los pobres, y esta es la señal de que estos alimentos son un fenómeno negativo y antisocial”.

Los entendidos señalan que la tecnología de los transgénicos hace que estas semillas no tengan memoria y solo sirven para la primera cosecha, pues en la segunda ya no se acuerdan de germinar. Es una tecnología “Terminator” (Exterminadora), son semillas Zombies, ya no saben si están vivas o muertas.

Estas semillas modificadas genéticamente son creadas para ser resistentes al agro tóxico, los insectos y las plagas. Cuando los campos son fumigados con glifosato, la maleza y cualquier otra planta se marchitan, pero la soya transgénica se encuentra intacta ¿Cómo ocurre?

Durante su transgenización, estas semillas recibieron, sin duda, alguna bacteria dentro de su código para que sean resistentes a los agrotóxicos, especialmente el glifosato. Las grandes transnacionales productoras de estas semillas, intentan de todas maneras convencernos de que son “alimentos”.

Dobrovolsky dice con mucha razón que si el glifosato y otros tremendamente fuertes agro tóxicos no pueden descomponer las moléculas de la planta transgénica, mucho menos podrá el jugo gástrico o el jugo hepático del animal o del hombre. Por estas sencillas razones, el organismo animal o del hombre será incapaz de absorber las sustancias denominadas “alimento” tan necesarias para la vida.

Si esto es así, los productos transgénicos tendrán como consecuencia, el hambre y sobre todo la desnutrición. Formalmente los estómagos de los pobres recibirán estos productos, pero no podrán absorberlos. Una segunda consecuencia negativa será la sobrecarga del estómago, el hígado y otros órganos cuyos jugos y fermentos no podrán descomponer las moléculas de los transgénicos, porque no pueden descomponerse.

Los agro productores que ya producen soya, anuncian que pronto lo harán con maíz, arroz y algodón transgénicos, todos resistentes a los insectos y al moho. Pero, esas semillas contienen en sus genes alguna bacteria toxica, por tanto las plantas transgénicas contienen el veneno que mata a los insectos y a las plagas bacterianas.

Es innegable que ese veneno termina siendo dañino para la salud, razón suficiente para tener la seguridad que esta tecnología infernal ha sido destinada en primer término a los pobres. Es preciso y urgente que los fabricantes de alimentos etiqueten sus productos para saber cuáles son o no transgénicos.

La población mundial, sigue creciendo y los pobres son mayoría. Un puñado de caprichosos dementes urgidos de más y más plata, siguen proponiendo, alimentos orgánicos para los ricos y transgénicos para los pobres.

Fortunato Esquivel
http://kaosenlared.net/territorios/t2/internacional/item/46198-alimentos-org%C3%A1nicos-para-los-ricos-%E2%80%98transg%C3%A9nicos%E2%80%99-para-los-pobres.html