Grupo de Consumo Autogestionado de Jaén

12 November, 2017
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¿Darías alimentos con más de 120 residuos de pesticidas a tus hijos?

Frutas y verduras con más de 120 residuos de pesticidas, es lo que se ha encontrado en análisis realizados por la organización benéfica Pesticide Action Network UK (PAN) de Reino Unido. Así lo han recogido en el informe “Food for thought” que pretende ofrecer información a los padres y las escuelas sobre los residuos de pesticidas que hay en los alimentos que están tomando niños de entre 4 y 6 años.

Los análisis realizados por esta organización y publicados por el Comité de Expertos en Residuos de Pesticidas en los Alimentos (PRIF por sus siglas en inglés), muestran que hay niveles inaceptables de pesticidas presentes en los alimentos que se sirven en las escuelas bajo el Programa de fruta y verdura en la escuela promovido por el Ministerio de Sanidad británico.

De los 123 tipos diferentes de pesticidas encontrados, algunos de ellos están asociados a problemas de salud serios, como cáncer, problemas en el desarrollo cognitivo o alteraciones del sistema hormonal.

En muchos casos un mismo alimento contenía varios tipos de pesticidas diferentes. Esto es algo muy preocupante porque la comunidad científica todavía no ha estudiado la interacción de los diferentes compuestos químicos de los pesticidas: el llamado “efecto cóctel”. Lo que sí se sabe es que los niños son especialmente vulnerables a los pesticidas y se les está exponiendo a unas cantidades muy altas y de manera continuada.

Número de residuos de diferentes pesticidas encontrados en fruta y verdura:  

Manzanas > 64

Cítricos > 48

Uvas pasas > 45

Peras > 41

Tomates > 27

Fresas > 23

Plátanos > 19

Zanahorias > 12

Guisantes > 11

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Es curioso que los niveles de residuos de pesticidas encontrados en estos alimentos son más altos que los obtenidos en los análisis realizados por el Gobierno.

Sólo un 30% de las frutas y verduras son suministradas por productores británicos. Desde PAN se está pidiendo al Gobierno que más alimentos se produzcan localmente y sin pesticidas, de una manera sostenible, insistiendo en que se debe fomentar la agricultura ecológica en Reino Unido y así proteger a toda la población, y en especial a los niños, de los efectos de los pesticidas.

Según PAN, cambiar los alimentos convencionales por alimentos ecológicos sólo supondría poco más de un céntimo de euro por día por cada niña/o, y aseguran que proteger a los niños de un cóctel de pesticidas consumidos cada día no tiene precio.

Esta organización considera que puede ser muy perjudicial exponer a los niños a tantos pesticidas todos los días y que, además, es innecesario teniendo la opción de consumir alimentos ecológicos.

Si se hiciera un análisis similar en la escuela de tus hijos, ¿crees que los resultados serían muy diferentes?

Puedes ver más sobre el tema en la página web de Pesticides Action Network.

 

Extraído de https://www.ecoagricultor.com

31 October, 2017
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Guía para identificar los transgénicos de nueva generación en alimentos y cosméticos

Esta guía nos orientará sobre las preocupaciones generadas por estos productos y cómo evitar los artículos con ingredientes provenientes de la biología sintética.

Los organismos genéticamente modificados (OGMs) han estado presentes en nuestra comida por 20 años, pero comenzaron a cambiar hace poco tiempo, pues las grandes corporaciones están interfiriendo con la naturaleza en formas nuevas y más riesgosas. Por ejemplo, pueden modificar ahora una especie (animal o vegetal) borrándole genes, desactivándolos o, incluso, creando secuencias de ADN enteramente nuevas en una computadora.

Algunas compañías hacen esto con biología sintética: un nuevo campo de la ingeniería genética que se encarga de producir compuestos artificiales que saben o huelen como sustancias conocidas por todos, pero que no provienen de fuentes naturales. Por ello llamamos a la biología sintética una “ingeniería genética extrema” y a sus productos, OGMs 2.0.

Los OGMs 2.0 ya se están incorporando a nuestros alimentos y cosméticos, ¡pero sin aviso alguno! Incluso puede ocurrir que se los etiquete como ingredientes “naturales”.

Puedes consultarla aquí

 

Información extraída de https://www.ecoagricultor.com

20 October, 2017
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La sobreexplotación agrícola amenaza Doñana

En las últimas décadas, los cultivos, pozos y balsas de agua ilegales han proliferado en el entorno de Doñana hasta llegar al escenario actual, con cerca de 3.000 hectáreas de cultivos ilegales y aproximadamente 2.000 pozos ilegales. Aspectos como la alta rentabilidad de los frutos rojos y la lentitud de la actuación administrativa han avivado un crecimiento “incontrolado, insostenible y en muchos casos ilegal de la agricultura intensiva de regadío en el entorno del Espacio Natural Doñana”, según denuncia la organización WWF, que vigila muy de cerca este fenómeno. De esta sobreexplotación de la zona se derivan consecuencias ambientales, pero también económicas y sociales.

En 2014, la Junta de Andalucía y el Gobierno central pusieron en marcha un Plan Especial para controlar las zonas de regadío al norte de la Corona Forestal de Doñana, que aún hoy sigue sin aplicarse en su totalidad. Se contabilizaron entonces 11.023 ha de regadío en la zona, a las que en los últimos dos años se han sumado otras 251,9 ha de regadío fuera de las tierras calificadas como “regables”, 160 de ellas en zonas ambientalmente sensibles, según los datos de WWF. A la proliferación de cultivos de regadío se suman las balsas de riego ilegales: en noviembre de 2016, la organización conservacionista tenía contabilizadas 1.712 balsas, de las que el 80% eran ilegales.

Los cultivos de regadío bajo plástico comenzaron a multiplicarse rápidamente en Doñana a principios de los años 90, animados por el llamado “boom” de los frutos rojos. Fresas, arándanos, frambuesas o moras se cultivan hoy de forma masiva en la zona. “Son cultivos que normalmente son muy rentables económicamente, y su multiplicación se ve favorecida por la falta de contundencia a la hora de cerrar un pozo, ya que desde la denuncia a guardería hasta el cierre hay un trámite administrativo muy largo”, explica Felipe Fuentelsaz, coordinador del Proyecto Doñana de WWF. Entre esos cultivos también los hay certificados en ecológico: “El Reglamento de Agricultura Ecológica no exige que se garantice un uso legal del agua, y así tenemos por ejemplo cultivos ecológicos de fresa con uso ilegal del agua” denuncia. Por eso están trabajando “para tratar de cambiar los protocolos de calidad para que contemplen aspectos como este, porque ni siquiera el de agricultura ecológica garantiza ese uso del agua dentro de la ley”.

El aporte de agua al Parque Nacional se ha reducido un 80%

Las consecuencias de esta situación son múltiples, y necesitan ser abordadas con la mirada puesta en el largo plazo. “Estamos robando el agua al acuífero, que es el que suministra agua a las marismas y a los arroyos de Doñana, y la biodiversidad asociada a ellos sufre consecuencias. La mayor parte de las lagunas de la zona oeste de Doñana han desaparecido y otras han pasado de permanentes a temporales, afectadas también por el cambio climático”. A esto hay que añadir los efectos económicos y sociales: “Que el acuífero esté en buen estado no sólo tiene un impacto ambiental: de él se saca el agua para la agricultura y también el agua que se bebe en muchas localidades”. La actividad económica de la zona también se ve amenazada por la sobreexplotación, ya que la alta producción puede implicar una bajada de precios en el mercado.

Ante este escenario, ¿qué futuro espera a las fincas de regadío de Doñana? “La superficie sigue creciendo, y hay un Plan que establece que a partir de 2004 ya no se podían establecer más hectáreas –aclara Fuentelsaz–. Todas las hectáreas posteriores a 2004 se tienen que eliminar, y las anteriores a esa fecha se han de regularizar si cumplen una serie de criterios. El problema es que esto significa acabar con la gallina de los huevos de oro, y existe presión social para que no suceda”.

Lo crítico de la situación ha llevado a que la Comisión Europea abra un procedimiento de infracción por el uso del agua contra el Gobierno del España, y a que la Fiscalía de Medio Ambiente haya tomado cartas en el asunto, por lo cual este año se van a celebrar los primeros juicios por uso ilegal del agua en Doñana. También la Unesco se ha pronunciado sobre la situación: el Comité de Patrimonio Mundial del organismo ha alertado sobre los “insostenibles” niveles de extracción de agua subterránea actuales, señalando la inacción del Gobierno de España y de la Junta de Andalucía en la protección del Parque Nacional y planteando la posibilidad de incluir Doñana en la lista de Patrimonio en Peligro si no se adoptan “medidas urgentes para mejorar la situación del acuífero”. Desde WWF están actuando también a otros niveles, y trabajan por ejemplo con supermercados para lograr que se provean sólo de cultivos de la zona procedentes de fincas legales.

Fotografía: Felipe Fuentelsaz / WWF

WWF

3 October, 2017
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Agricultura Ecológica para combatir el cambio climático

Todos estamos viendo cómo el cambio climático causa graves impactos medioambientales y sociales y requiere medidas urgentes, una de ellas es la de implementar la agricultura ecológica.

La principal actividad para la que empleamos la tierra es para la agricultura, que se ha convertido en una fuente muy significativa de emisiones de Gases de Efecto Invernadero.

La emisión de combustibles fósiles y otros gases forman parte de los conocidos Gases de Efecto Invernadero, con el Dióxido de carbono (CO2) a la cabeza. Éstos producen un calentamiento en la superficie de la tierra que modifica los ciclos naturales provocando graves alteraciones en el medio ambiente.

La agricultura convencional contribuye al cambio climático y éste influye a su vez sobre la agricultura. No es sostenible.

Entre las alteraciones que se están produciendo en todo el mundo están las inundaciones y las sequías, la pérdida de biodiversidad, la desertificación, el descenso de agua dulce, la deforestación, el aumento del nivel del mar y las migraciones de millones de personas. A su vez estos desastres contribuyen a aumentar el cambio climático en un círculo que se retroalimenta.

Cambiar el modelo de producción de alimentos es imprescindible para poder asegurar la soberanía alimentaria y combatir el cambio climático.

La agricultura ecológica se adapta mejor al cambio climático. Por ejemplo, cuando se producen inundaciones los suelos ricos en materia orgánica absorben más agua durante fuertes precipitaciones.

Pero también la agricultura ecológica ha probado estar mejor adaptada a los periodos de sequía reduciendo la erosión de los suelos y conservando mejor el agua.

En la agricultura ecológica la emisión de gases de efecto invernadero es menor que en la agricultura convencional. Pero además la AE ayuda a preservar la biodiversidad, aumentar la fertilidad y productividad del suelo.

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Agricultura ecológica, más sostenible que la agricultura convencional:

No se utilizan fertilizantes, herbicidas ni pesticidas de síntesis

Conserva la biodiversidad

Reduce la erosión de los suelos

Se protege la calidad del agua y se reduce su contaminación

El consumo de combustible fósil es menor

Se utilizan energías renovables

Ayuda a preservar el equilibrio biológico

Genera menos residuos

Incrementa el carbono orgánico en el suelo

Emite menos CO2

Se practica la agroforestación

Y lo que es muy importante, la implementación de la agricultura ecológica podría evitar que las personas tengan que huir de entornos rurales a las ciudades, como está pasando desde el año 2008. Se estima que desde entonces unos 23 millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares debido a los desastres climáticos.

A pesar del insuficiente apoyo que tiene la agricultura ecológica por parte del Gobierno, España es el primer productor ecológico de toda Europa. Contamos con más de 20.000 agricultores ecológicos.

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¿Y qué puedo hacer yo contra el cambio climático?

Los gestos cotidianos son los que mayor impacto tienen en el medio ambiente, como por ejemplo, al hacer la compra.

Procura consumir alimentos ecológicos y de temporada producidos localmente: tienen más sabor, maduran en la planta o árbol, están más frescos, comes más sano y favoreces la producción sostenible.

Reduce el consumo de alimentos transportados largas distancias, así evitarás productos guardados en cámaras de conservación durante días y/o semanas que se han cosechado antes de estar en su punto óptimo de maduración.

Trata de que tu cesta de la compra esté compuesta principalmente de verduras y hortalizas, cereales, legumbres, semillas, frutos secos y frutas, ya que, éstos requieren menos energía para ser producidos frente a productos de origen animal.

 

Extraído de https://www.ecoagricultor.com

23 September, 2017
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Los peligros del azúcar en la alimentación de menores

Uno de los mayores problemas de la alimentación actual, que puede afectar tanto a familias vegetarianas como no vegetarianas, es el exceso de azúcar.

El consumo de azúcar aumenta el riesgo de desarrollar sobrepeso, diabetes, y elevación del colesterol y triglicéridos en sangre (lo que eleva el riesgo cardiovascular), y favorece la formación de caries. Además aporta “calorías vacías”, lo que puede conducir a una carencia relativa de nutrientes importantes como vitaminas y minerales. La Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo de azúcar sea inferior al 10% de las calorías totales de la dieta, y preferiblemente menor del 5%. Para un niño o niña de 5 años, esto significa no más de 15g de azúcar al día, el equivalente a dos sobrecitos de azúcar.

En nuestra sociedad actual la mayoría no tomamos el azúcar “en sobres” sino oculto en otros alimentos, y por ello somos menos conscientes de la cantidad de azúcar real de nuestra dieta. Este hábito se puede corregir aprendiendo a leer las etiquetas de los alimentos y conociendo su contenido en azúcar y otros nutrientes. Los alimentos que con más frecuencia tienen azúcar añadido son las galletas y el resto de bollería/repostería, muchas papillas de cereales para bebés, los batidos, helados y postres lácteos (o de soja), los refrescos, horchatas y zumos, y algunas leches vegetales.

Todo el azúcar añadido, aunque se llame integral, panela, azúcar de coco, sirope, etc., tiene los mismos efectos negativos y debe ser evitado con la misma firmeza.

Los azúcares naturales presentes en las frutas enteras (frescas o desecadas) no cuentan en este sentido y se pueden comer libremente.

La mejor manera de evitar que menores no desarrollen dependencia por el azúcar es no ofrecérselo cuando son pequeñ@s y su sentido del gusto se está desarrollando. Si un/a bebé no toma productos endulzados, aprenderá a disfrutar del sabor natural de los alimentos. Si en casa no hay azúcar ni productos azucarados y l@s niñ@s no los ven, no podrán tomarlos ni pedirlos. Otra cosa es que fuera de casa, en una ocasión especial como una fiesta o un cumpleaños, los tomen, pero esto debe ser siempre la excepción. Much@s progenitor@s piensan que la infancia sin azúcar ni golosinas no es infancia y que un/a menor sin dulces no puede ser feliz, pero si pensamos esto con detenimiento nos daremos cuenta de que lo que necesitan es atención y amor, además de una buena salud; y el consumo de azúcar es incompatible con una buena salud. No subestimes sus peligros.
 

Autora: Miriam Martínez, médica pediatra vegetariana-vegana

Bio Eco Actual Julio-Agosto 2017

 

 

 

31 August, 2017
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A menudo, al maximizar una variable, deprimimos otras

Nuestro proyecto fáustico de sustituir naturaleza por tecnología a gran escala, ¿hacia dónde conduce? Un ejemplo (del que se derivan conclusiones fácilmente extrapolables): se cultivan verduras en climas fríos merced a invernaderos climatizados de alta tecnología como en Lower Mainland (Columbia Británica, Canadá). Ahí, los cultivos hidropónicos –sin tierra—son entre seis y nueve veces más productivos que el cultivo tradicional (midiendo en kilos de producto por superficie de cultivo).

Pero si analizamos los flujos de materia y energía en juego ¡la huella ecológica de uno de estos tomatres de invernadero es entre 14 y 20 veces mayor que la del tomate convencional![1] La intensificación productiva –en este como en otros casos— se produce a costa de un acrecentado impacto sobre los sistemas naturales que sustentan la vida. Lo que se gana por un lado se pierde por el otro: como sucede tan a menudo en los sistemas complejos de toda índole, al maximizar una variable deprimimos otras. Y si sólo miramos una pequeña porción del fenómeno, estaremos autoengañándonos.

La sabiduría popular lo consignaba: lo mejor es enemigo de lo bueno. Desde una perspectiva sistémica, todas las propiedades de una cosa están interrelacionadas, de modo que la maximización de una de ellas probablemente minimice otras. Todo beneficio tiene su precio… El socialista holandés Sicco Mansholt (miembro de la Comisión de la CEE desde su fundación en 1958 hasta 1974, y presidente de la misma en 1972-74), describía así su sorpresa al topar con el informe al Club de Roma Los límites al crecimiento que Dennis y Donella Meadows –coautores del mismo— le hicieron llegar a finales de 1971:
 

“Hasta entonces no me había dado cuenta cabal del nexo que existía entre todos los problemas. Energía, alimentación, demografía, escasez de recursos naturales, industrialización, desequilibrio ecológico, formaban un todo. No había sentido nunca, como sentí en el momento de leer el informe, que era casi imposible corregir un punto, uno solo, sin agravar los restantes”.[2]

 

Fragmento de “En defensa de los animales”. Jorge Riechman

16 August, 2017
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Naufragios

Abdellah ha visto a muchos como él que se han ahogado. Él, y los que han conseguido llegar, ya no están en pateras inestables sino en chabolas hechas de palés, cubiertas de plásticos reutilizados sobre un suelo de tierra y arena. Ya no beben agua llevada consigo desde tierra firme sino almacenada en bidones azules que antes contenían venenos. Ya no tienen necesidad de remar en búsqueda de tierra a la vista, pero cuando avistan una oportunidad de trabajo corren hacia ella y a codazos y empujones intentan dejar atrás a otros como ellos.

Y aunque no han sido rescatados por Salvamento Marítimo, el único servicio sanitario que les atiende es Médicos sin Fronteras. Sus patologías son dermatológicas, no por exposición al sol pero sí por exposición a pesticidas y fertilizantes. Que también acaban con el funcionamiento de sus riñones. Los días que ganan la carrera, entonces sí encuentran sustento, cual madero donde flotar. Tras más de ocho horas de tutorar tomates o recoger pepinos, calabacines y berenjenas, reciben 20 euros.

Esta realidad la narra el documental ‘Los náufragos del mar de plástico’, de Gilles Gasser y Jean-Marie Barrère, con testimonios e imágenes rodadas en Almería, la huerta de la Europa de las vallas, un océano de 30.000 hectáreas de plástico visible desde el espacio y donde a diario también se ahogan muchas personas.

Algunas similitudes podemos encontrar con las reivindicaciones que estos días de recogida de fruta volvemos a escuchar, como ya sucede durante demasiados años, en boca de las y los temporeros en Lleida que algún día llegaron de Marruecos, Gambia o Mali. También hablan de contratos que no existen, de salarios ilegales por debajo del convenio y por debajo de los mínimos para vivir, y de estar en torres abandonadas, granjas o en la calle, o no poder ni lavarse en las fuentes del pueblo porque les cortan el agua.

Sin justificar al sector agrario de Almería o Lleida que permite y solidifica esta situación, ni desde luego la falta de voluntad política de las administraciones respectivas, mucho tiene que ver en todo esto el poder de las grandes superficies de la distribución alimentaria. Al concentrarse el poder de este eslabón de la cadena alimentaria en muy pocas manos –en Catalunya, los 10 primeros operadores comerciales concentran el 77,4% del total de la oferta comercial, destacando los grupos Carrefour+Dia (20,4%),Mercadona (14,7%) y Caprabo-Eroski (12,21%)–, y sin regulaciones que lo impidan, se permiten decidir a su conveniencia el precio a pagar a quien produce los alimentos y el que cobrar a quienes los consumimos.

El mes pasado, mientras a sus proveedores les pagaban 0,20 euros el kilo de berenjenas, 0,12 el de calabacines o 0,19 el de pepinos, vendían estos productos en sus estanterías a 1,75, 1,55 y 1,86 euros, respectivamente. Es decir, entre nueve y doce veces más caro. Un actor invisible pero protagonista de este documental.

 

El Periódico de Catalunya, 7 de julio de 2017. Gustavo Duch

31 July, 2017
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Visto para sentencia

En muchos lugares, a 22 de abril, día internacional de la Tierra. Juicio de los pueblos del mundo contra La Agricultura Industrial, nacida en 1940 y conocida también bajo el seudónimo de Revolución Verde y defendida por los abogados de las multinacionales que la practican.

HECHOS

Primero. A pesar que la Acusada se declara moderna, se considera probado que se rige por mandato bíblico, “henchid la tierra y sojuzgadla, ejerced dominio sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”, siendo responsable directa de la desaparición de abejas, lombrices, gorriones y muchas más especies animales y vegetales.

Segundo. A pesar que la Acusada se declara eficiente y productiva, se considera probado que su eficiencia y su productivismo es responsable, como dos caras de la misma moneda, de que mil millones de personas pasen hambre y otros mil millones padezcan obesidad.

Tercero. Se considera probado que la Acusada, haciendo uso de prácticas ilegales como la extorsión, la transgenia, el expolio y el monopolio, acapara y controla un 70% de los recursos agrícolas del Planeta (tierra, semillas, pesca, aguas…) para finalmente entregar -en acto de desfalco o malversación- sólo un 30% de los alimentos que se consumen a nivel mundial.

Cuarto. Se desestima la alegación de la defensa de daltonismo de la Acusada -confundir el verde por negro- para justificar el uso de petróleo en todas las fases productivas. Al contrario, se considera probado que es un abuso voluntario y sistemático responsable de al menos la emisión del 50% de los gases que provocan el cambio climático.

Quinto. Aunque la Acusada se vanagloria de su tecnología, se considera probado que ésta es simplemente copia fidedigna de la tecnología militar. Se adjuntan como pruebas los currículums bélicos de empresas como Monsanto y Bayer.

FALLO

Nosotras y nosotros, los pueblos del mundo, resolvemos que esta práctica que malentiende la producción de alimentos es autora de repetidos engaños y es responsable de delito contra la Vida, la Naturaleza y la Humanidad. Y la condenamos a la pena de olvido, marginación y desuso de hoy en adelante.

Así por ésta sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

 

La Fertilidad de la Tierra, Gustavo Duch, Verano 2017

14 July, 2017
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La importancia de la Agricultura Ecológica, Orgánica o Bio

La agricultura ecológica orgánica o biológica sigue avanzando cada vez más y se está desarrollando apoyada en seis pilares principales:

* La protección del medio ambiente y la necesidad de volver a producir alimentos saludables sin causar perjuicios irreversibles en los ecosistemas ni en la salud de las personas.

* La soberanía alimentaria que tienen los campesinos, ya que, la agricultura ecológica es factible a pequeña y mediana escala permitiendo ser una opción de autoempleo sostenible en zonas desfavorecidas.

* La preservación de las variedades autóctonas vegetales y del paisaje natural

* Se evitan oligopolios de grandes multinacionales que coartan los derechos fundamentales de productores y consumidores.

* La agricultura ecológica favorece el acceso a alimentos saludables a poblaciones desfavorecidas y con recursos limitados.

* La innovación, estudio y desarrollo tecnológico

Hasta ahora, la producción intensiva de alimentos basada en los agrotóxicos y los monocultivos han provocado la pérdida masiva de entornos naturales, biodiversidad de plantas cultivadas, contaminación a corto y largo plazo de tierra, agua y aire, pérdida de suelo cultivable, deforestación de bosques y selvas, empobrecimiento de comunidades rurales, desnutrición y falta de acceso a alimentos, etc.

La agricultura ecológica se basa en la experiencia acumulada de los primeros productores que conocían la naturaleza en profundidad y aprovechaban esta sabiduría para actuar siguiendo sus ritmos, llegando a una interacción que favorece tanto al campesino como a la propia naturaleza.  Estas experiencias y conocimientos se han transmitido de generación en generación y por eso esta forma de producir alimentos es parte de la cultura particular de cada zona, considerándose patrimonio cultural.

Pero además, junto con las buenas prácticas tradicionales basadas en experiencias prácticas, también se van incorporando nuevas técnicas basadas en conocimientos científicos que permiten innovar, adaptar y mejorar cualquier aspecto en la producción sostenible de alimentos, estamos hablando de la Agroecología. Algunos de los aspectos que  más se estudian científicamente hoy en día es la nutrición de las plantas, el funcionamiento de los agroecosistemas, la fertilidad de la tierra o el manejo de plagas.

Los perjuicios causados por la aparición de la agricultura industrial ha favorecido el acercamiento de muchos campesinos a la agricultura ecológica, ya que vieron cómo los suelos eran empobrecidos y daban cada vez menores cosechas debido al uso de agrotóxicos, monocultivos, fertilizantes sintéticos, etc.

Actualmente existe una gran concienciación sobre la importancia de cuidar el medio ambiente cuando se producen alimentos saludables y cada vez más gente no sólo opta por comprar alimentos ecológicos, orgánicos o bio sino que además se implica de forma activa durante el proceso de su producción mediante, por ejemplo, los sistemas participativos de garantía, o también a través de los Grupos de Consumo que ellos mismos gestionan.

En ECO agricultor ponemos a tu alcance cientos recursos gratuitos que puedes aprovechar, como estos manuales de agricultura ecológica, artículos sobre multitud de temáticas de agricultura ecológica, así como fichas de cultivo y varios calendarios de siembra.

 

Extraído de http://www.ecoagricultor.com

 

6 July, 2017
by gcaj
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A rebato, toque de fuego

¿CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ? Un incendio más nunca es un incendio más, salvo en el imperio virtual de las estadísticas. Nos mordemos la lengua para no salir de manera apresurada al paso de la acuciante actualidad, del último gran incendio que asola otra comarca… pero va siendo hora de decir que lo dijimos. Por activa y por pasiva, por escrito y en cada uno de los foros en los que hemos tenido oportunidad de explicar que los monocultivos de pino y eucalipto constituyen un desastre global, no solo por la amenaza de paisajismo infernal que aumenta de manera exponencial con el calentamiento planetario, sino por toda la retahíla de efectos nocivos que conlleva la implantación masiva de especies invasoras.

Lo dijimos y lo repetiremos, tras los últimos incendios que asolan la península ibérica, comprobamos de nuevo que estas plantaciones tan solo eran una buena idea en los despachos de algunas corporaciones. Cierto que los beneficios son enormes para los señores de la celulosa, la madera y la biomasa que a corto plazo obtienen colosales fortunas. El gran invento consiste en utilizar especies de rápido crecimiento que producen en una generación cuantiosos dividendos, a costa de la fertilidad acumulada durante siglos. Las consecuencias son devastadoras: pérdida de suelo y por tanto de riqueza y capacidad de retención del agua, una contribución neta y constante al cambio climático, un peligro creciente de incendios y en definitiva el empobrecimiento de todos y la aniquilación de la biodiversidad de regiones enteras. Todo ello representa un verdadero atentado contra el patrimonio común que es la Tierra y que por cierto, debemos también a las generaciones futuras. Una de las justificaciones más socorridas ha sido la generación de puestos de trabajo, pero la palpable realidad es que la implantación de estos sistemas de gestión industrial del monte, contribuyen al despoblamiento rural y terminan con las culturas y los modos de gestión tradicionales. Por el contrario, la tasa de creación de empleo resulta ridícula teniendo en cuenta las inmensas comarcas que ocupan. Eso sí, auguramos que se crearán muchos empleos, a costa del erario público, en la lucha contra los incendios.

Las empresas del ramo rentabilizan con creces sus inversiones y nos dejan como un legado maldito las consecuencias de su desenfrenada ambición. La estrategia de colonización por el eucalipto ha consistido en persuadir a propietarios particulares y gestores públicos del interés económico de esta especie, para que se plantaran terrenos privados, públicos y comunales. Se ocupan así, sin coste alguno para los promotores, los terrenos forestales con mejores condiciones en cuanto a suelo y clima de la península.

Cuando la saturación de los mercados a escala planetaria, las plagas y los incendios comienzan a desinflar la burbuja, nos enfrentamos a la amarga realidad de que la marcha atrás es muy difícil y costosa para un cultivo que rebrota una y otra vez. El eucalipto es el paradigma de una gestión económica que destruye en un abrir y cerrar de ojos los equilibrios y formas de gestión sostenibles que se habían desarrollado durante generaciones incontables. Estos mismos territorios que a medio y largo plazo producirían al menos tres veces más rentabilidad económica y social con cultivos como los de las llamadas maderas nobles, que no tienen las graves contraindicaciones del pinar y el eucaliptal y albergan una extraordinaria biodiversidad, generando riquezas diversas. Una civilización, adicta a la celulosa y ávida de energía, acalla su conciencia con certificados ecológicos de buena gestión para unas plantaciones que han colonizado medio planeta. Mientras Vandana Shiva denuncia el desastre social, económico y ecológico de los eucaliptales que han terminado en la India con milenios de coexistencia sostenible del ser humano con su entorno; FSC bendice al eucalipto vendiendo como un logro su fatídica invasión de este país. Obvian los efectos del cambio climático y toda la biodiversidad y diversidad cultural que se está aniquilando. Lo mismo podríamos decir de los territorios mapuches en el Cono Sur, de inmensas extensiones en África o en la península ibérica, por citar algunas de las regiones más afectadas. Somos muchos los que defendimos la utilización de papel certificado para todo tipo de usos y publicaciones, aún a sabiendas de que buena parte procede de eucalipto. Al fin y al cabo al menos serían eucaliptales mejor gestionados. Hoy me pregunto si tiene alguna lógica que estos certificados justifiquen una de las mayores formas de invasión que ha conocido este planeta y la amenaza más seria a la que probablemente se enfrenta la humanidad de las próximas décadas, los gigaincendios que devoran enormes superficies y que tan solo se apagan cuando las condiciones atmosféricas lo permiten. Empresas como Ence que llevan décadas perpetrando este desatino con el apoyo incondicional de los políticos y gobiernos de turno, venden de cuando en cuando una serie de manipuladas argumentaciones sobre las bondades de estos falsos bosques. Sin ir más lejos todavía en 2016 afirmaban que el eucalipto puede ser una defensa contra los incendios. Por si faltara alguno de los ingredientes habituales de estas tramas, esta corporación cuenta en su consejo de administración con la exministra de medio ambiente Isabel Tocino (presente en otros consejos de administración como el del Banco Santander y Enagás). Es un simple ejemplo, una consulta del currículum de los concejeros en la propia web de ENCE, resulta muy ilustrativa de cómo el entramado de intereses económicos ha colonizado las políticas agroforestales hasta convertir el paisaje en objeto de explotación, consumo y especulación. La connivencia de los políticos, gobiernos y administraciones, con apoyos explícitos y subvenciones a costa de las arcas públicas, ha propiciado la situación actual que se revela incompatible incluso con la otra gran apuesta de nuestros imaginativos próceres, el turismo. Ese otro gran monocultivo que engulle y despilfarra ingentes cantidades de agua, tierra, recursos, tiempo y energía; que convierte los lugares más salvajes y hermosos en no lugares. El futuro no puede ser más desesperanzador. El mal de los tiempos es el triunfo de lobbies, corporaciones e instituciones que han tomado las riendas de este mundo y cuyo último fin no es otro que servirse a sí mismas. Rigen los destinos de la humanidad con un programa único: crecer y absorber, ganar y conquistar cada año un tanto por ciento más que en el balance anterior, como si no hubiera un futuro. Como si este planeta no estuviera habitado por humanos y otras especies vivas. El fin justifica los medios y auténticas tramas de ingenieros, tecnócratas y ejecutivos sin escrúpulos, políticos y especuladores, al servicio de sus compañías, convierten al bosque y la Tierra en objeto de consumo industrial y financiero, a expensas de la vitalidad y el porvenir de los paisajes y sus moradores. ¿Cómo hemos pasado en apenas dos generaciones del paraíso al infierno? ¿De habitar una Tierra que nos alberga, alimenta y enriquece de mil modos distintos, a sobrevivir en un territorio hostil que gestionan unos administradores extraterrestres? ¿De cultivar bosques y árboles familiares y vecinales a explotar plantaciones industriales? Los mercaderes se han apoderado del templo y no hay dios que los eche.

¿Y AHORA QUÉ? En el lenguaje de las campanas que hasta ayer mismo se hablaba en todos los pueblos de nuestro país, había un toque de fuego o de rebato, que llamaba a todos los vecinos para apagar el fuego en una casa o en el monte. Y hasta ayer mismo, el incendio era de todos y acudíamos sin excusas a apagar el bosque de todos. Lo que ardía era al fin y al cabo nuestra propia casa, nuestra pequeña patria. A diferencia de los toques de iglesia o de concejo; el toque de la muerte y el del fuego venían sin previo aviso, el primero sonaba con una cadencia lúgubre, el segundo tenía la inequívoca urgencia del peligro inminente que despertaba la conciencia de comunidad a cualquier hora del día o de la noche en apenas unos segundos. Hoy el fuego ha dejado de arder en las chimeneas y la madera arde en paisajes deshabitados. Hemos externalizado nuestros derechos y responsabilidades sobre el entorno que nos sustenta, olvidando que seguimos formando parte del mundo que nos da asilo y sustento. Frente al modelo imperante, existe una alternativa local y cooperativa, discreta y pacífica. Un paradigma antiguo y moderno al mismo tiempo. Se trata de asumir las propias responsabilidades, individual, familiar y colectivamente. De ocupar el territorio de forma armónica y equilibrada, produciendo y contaminando menos, consumiendo en la medida de lo posible lo que uno mismo o sus vecinos más cercanos cultivan. Invirtiendo nuestro tiempo en talento, educación, conservación del entorno y el patrimonio, creatividad y solidaridad, calma, felicidad… La coherencia consiste en que todos estos puntos estén de acuerdo en la vida o en cualquiera de nuestras actividades, y cuando alguna de estas cuestiones no funciona, quizá no vamos por buen camino. NO ES LO QUE HACEMOS, ES LO QUE DEJAMOS DE HACER LO QUE AYUDA A PRESERVAR EL MUNDO: El productivismo y el consumismo desmedidos nos conducen inexorablemente a un final catastrófico que ya han sufrido algunas civilizaciones de este planeta por su ambición e inconsciencia. El exterminio acelerado de bosques y paisajes, especies y culturas es parte de un aniquilamiento global que propiciamos con esta patológica y frenética actividad. Dejar de sobreactuar, no significa parar y callar. Todo lo contrario, cuando observamos detenidamente a los árboles comprendemos que crecen continua y pausadamente, que desarrollan diversos movimientos y una infinidad de estrategias que les permiten actuar sobre el entorno con asombrosa efectividad y eficiencia. Es tiempo del regreso a la cordura, a la austeridad, al huerto familiar, a las plantaciones de árboles y bosques en el campo y en la ciudad, a la gestión comunal, a los sistemas cooperativos, a la democracia local que se ejercía a través de concejos y juntas vecinales… Al discurso pausado de los árboles. Quizá son estos los únicos y últimos caminos para evitar el desastre al que nos dirige el actual sistema económico y político corrompido desde sus mismos cimientos, desde la propia y perversa idea del crecimiento continuo y la huida hacia delante. La tarea es descomunal pero quizá no existe otra alternativa a un fin más o menos inminente de esta civilización global con todo el sufrimiento que ya está provocando.

 

Ignacio Abella

Extraído de http://memoriadelbosque.blogspot.com