Grupo de Consumo Autogestionado de Jaén

17 August, 2016
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Buenas semillas

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“Siembra buena semilla y ponte a cosechar que en este mundo loco todo puede pasar”, es el estribillo de Cuándo será, una bella canción del grupo argentino colombiano Che Sudaka. Y cuánta verdad porque, como estamos viendo en los últimos años, por toda América Latina se están replicando peligrosos decretos para “aniquilar el campo”, siguiendo con los versos de estos amigos que disfruto en Barcelona.

El turno le ha llegado a Ecuador donde se está discutiendo una nueva Ley de Semillas con intereses claros de priorizar y apoyar la expansión del uniforme ejército de semillas certificadas y transgénicas que comercializan empresas como Monsanto o Syngenta. En el caso de Ecuador la locura se agrava doblemente cuando pensamos, por un lado, en los riesgos que esta expansión puede suponer para la biodiversidad de su territorio, donde se sabe que la población está utilizando más de 5 mil 100 especies vegetales y, por otro, porque, como recuerda la Red de Semillas de Ecuador, su país “no es firmante del tratado UPOV 91″ (convenio internacional que obliga a crear sistemas nacionales de control de semillas, con catálogos llenos de requisitos técnicos donde en la práctica ingresan mayoritariamente semillas comerciales híbridas y transgénicas, mientras el resto es excluido), bien al contrario, su Constitución, con una visión diametralmente opuesta y desde el reconocimiento de la necesidad de soberanía alimentaria, “hace responsable al Estado de promover la preservación y recuperación de la agrobiodiversidad y de los saberes ancestrales vinculados a ella, así como el uso, la conservación e intercambio libre de semillas”.

Cuando vayas donde vayas todo son vallas, leer la palabra libre en una Constitución es equivalente a ese rayo de sol que hace que la semilla acostada en la tierra decida despertar. “La semilla es un bien común que pertenece a la humanidad”, dice la declaración de la Red de Semillas, “y no puede ser objeto de apropiación por parte de intereses privados, ni por parte del Estado. Al igual que el aire, el sol o la sonrisa de nuestros hijos, pertenece por igual a cada ser humano sobre el planeta. El acceso a la semilla es un derecho humano básico, e incluye el derecho a adquirir, adaptar, mejorar, multiplicar, intercambiar, regalar y vender”.

Los argumentos que esgrimen quienes desean enjaular a las semillas nativas, criollas, autónomas y soberanas, aunque los disfracen de científicos, tampoco tienen validez. Cuando el mundo sigue produciendo mucha más materia agrícola que la necesaria para alimentar a la población, la supuesta mayor productividad de las semillas certificadas o transgénicas no es necesaria ni trascendente. Pero si de productividad queremos seguir discutiendo hay que puntualizar que el hecho de que un campo produzca más o menos depende de muchos factores, sí, y entre ellos la semilla, pero el fundamental es la calidad de la tierra y es el modelo de agricultura industrial el que realmente lo agota con las prácticas asociadas a las exigencias del cultivo de dichas semillas. Sin olvidar que con los cambios climáticos que están llegando es fundamental la capacidad de adaptarse a miles de diferentes condiciones y ahí, de nuevo, las semillas criollas y locales son las más apropiadas. También ha quedado demostrado que los paisajes dibujados por una agricultura biodiversa son más resilientes a plagas y enfermedades que los monocultivos grises y envenenados que emanan del cultivo de las semillas industriales que la ley quiere primar.

Finalmente, es un posicionamiento entre riqueza y pobreza. Defender la pobreza de diversidad de las semillas certificadas como base de la agricultura de un país es defender la riqueza que en los bolsillos de las multinacionales de la alimentación se puede acumular. Defender la riqueza cultural, ecológica, patrimonial de las semillas libres es defender la posibilidad de que la Vida siga reproduciéndose.

Y el posicionamiento campesino es claro: “NO debe imponerse ninguna forma de regulación, registro o certificación a las semillas nativas; NO debe limitarse el derecho de la población a guardar, transportar, intercambiar y vender sus semillas; NO debe declararse a la semilla ‘recurso estratégico del Estado’ ni en ninguna otra categorización que atente contra la propiedad y el libre uso de la semilla por parte de los pueblos y nacionalidades. En cambio, SÍ debe imponerse un control a las semillas de tipo industrial, manejadas por empresas de grandes capitales; SÍ debe mantenerse la prohibición constitucional a los transgénicos y reglamentarse mediante la creación de los organismos de regulación pertinentes y sanciones. SÍ debe mantenerse la prohibición constitucional de otorgar derechos de propiedad intelectual (patentes) sobre organismos vivos y conocimientos ancestrales.”

NO a sus locuras.

 

Extraído de https://gustavoduch.wordpress.com

1 May, 2016
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Monsanto y la Fundación Gates Presionan a Kenia para levantar la prohibición sobre Transgénicos. Planes para África en el NWO

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Aquí un post de cómo se produce y producirá el acaparamiento de tierras y la deforestación a escala planetaria, ejemplificado en Kenia. Debido a presiones corporativas Kenia retira las prohibiciones a los cultivos transgénicos con todo lo que ello implica. A quién no le convenzan los argumentos sanitarios sobre los riesgos de estos cultivos se pueden fijar en los argumentos económicos, ambientales o climáticos.

Los Planes para África como futuro granero del mundo ya han sido decididos por las corporaciones, tan solo retrasados por los planes extractivistas o bélicos regionales. Ahora mismo se difunden en su Propaganda bajo el nombre de Nueva Revolución Verde de la agricultura hiperintensiva y Supercultivos empujada por la Nueva Crisis Alimentaria creada por el sistema capitalista, ergo corporaciones. Acción, reacción, solución.

Continúan los esfuerzos de las grandes corporaciones por introducir los transgénico a cualquier precio. ¿Por qué? En vista de las resistencias encontradas en todo el planeta ¿No sería lógico producir semillas no modificadas? Evidentemente no por tres motivos fundamentales, tres mercados:

– Las semillas modificadas son estériles por lo que tienen que ser compradas todos los años. Producir semilla normal implicaría la vuelta a las sementeras, perdiendo cuota de mercado primario. Intentan evitar la renovabilidad de los cultivos a toda costa y mantener las situaciones de dependencia.

– Las semillas modificadas son resistentes a sus agrotóxico. Producir semilla normal, no resistente, supondría perder este mercado secundario.

– Las semillas son el medio usado para vender paquetes de productos, los mercados terciarios o auxiliares: seguros, equipo agrario, tecnológico y servicios.

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Las semillas se usan como si fueran divisas, y las corporaciones harían las funciones de bancos y estados y se aplican políticas monetarias. La semilla se presta, se asegura y se compra el producto, se procesa, y se vende, convirtiendo a las corporaciones en monopolios y monopsodios. Por último se compran grandes extensiones de tierra, acaparamiento, que se rentan a los productores, siendo la dependencia total. El resultado de la agricultura extensiva es una disminución de la población rural que se dirige a los guetos de las ciudades.

Ambientalmente los agrotóxicos disminuyen la biodiversidad y aumenta la perdida de suelo fértil, suplantada por fertilizantes. Esto es realmente costoso. Aquí un post muy elocuente- Camino a Gaia: El fracaso de la Revolución Verde. Los peores rendimientos agrícolas en la historia de la humanidad. Y esto es porque hay una barrera natural insalvable que ni si quiera los transgénicos pueden superar y es que, por más agrotóxicos o innovaciones que se introduzcan hay un pico de producción para los terrenos y cultivos, un máximo de toneladas producidas por hectáreas. Esto implica un límite al intensivismo, cuya única posibilidad de expansión es la extensión de los cultivos por deforestación; una pérdida de más de un 50% de la cubierta vegetal restante calculada desde por lo menos 1996, prácticamente toda la selva centroafricana.

Sin embargo en la Cumbre el Clima de París, último encuentro internacional de potencias industriales para abordar los problemas del cambio climático, no creen que esto afecte al clima. Sus planes de acaparamiento prosiguen.

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Traducción de: Monsanto and Gates Foundation Pressure Kenya to Lift Ban on GMOs ecowatch 7.6.2015

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Kenia está a punto de derogar su prohibición sobre los organismos genéticamente modificados (OGM). Este país del África Oriental, que  ha prohibido la importación y cultivo de transgénicos desde 2012 debido a preocupaciones sanitarias, pronto podría permitir el cultivo de maíz y el algodón transgénicos después de verse empujado a la aprobación por las organizaciones protransgénicos, entre ellas Monsanto, el gigante agroindustrial y el productor de semillas más grande del mundo.

Si lo hace, Kenia se convertirá en el cuarto país africano en permitir el cultivo de cultivos GM después de Sudáfrica, Burkina Faso y Sudán.

Según Mail & Guardian Africa, el posible retroceso sobre transgénicos de Kenia se produce después de que la Autoridad Nacional de Bioseguridad del país recibiera una solicitud de la Organización de Investigació Agrícola y Ganadera de Kenia KALRO y la Fundación Africana de Tecnología de la Agricultura AATF para permitir el maíz Bt, y otra solicitud de la filial keniata de Monsanto para permitir algodón Bt. Los Cultivos Bt han sido bioingenierizados con genes de bacteria del Bacillus thuringiensis Bt capaz de matar polillas y mariposas.

“Recomendamos el levantamiento de la prohibición”, dijo el CEO de la Autoridad Nacional de Bioseguridad Willy Tonui. “Ahora tenemos el control de fronteras, vigilancia y un fuerte sistema regulatorio”.¿?

El 21 de noviembre de 2012, el Ministerio de Salud Pública de Kenia ordenó a los funcionarios de salud pública que eliminaran todos los alimentos transgénicos en el mercado y hacer cumplir la prohibición de las importaciones de OGM. El Ministro de Salud Pública, Beth Mugo, presentó su duda [vídeo] sobre la seguridad de los OMG durante una reunión del gabinete de Kenia, citando un (ya retirado) estudio francés que relacionaba el cáncer en ratas con el consumo de alimentos transgénicos.

Se espera que la Autoridad Nacional de Bioseguridad tome su decisión sobre la semilla de maíz Bt el 31 de enero de 2016 y luego el 28 de febrero para la semilla de algodón Bt, según Tonui.

Los científicos de la KALRO y de la AATF quieren permitir las semillas de maíz Bt para la producción en masa de los agricultores. Como se describe Bloomberg, el maíz es un alimento básico importante en Kenia y se beneficiarían de los cultivos resistentes a plagas:

“Kenia es el mayor consumidor de maíz per cápita de África y el segundo mayor mercado de semillas, según Bloomberg Inteligencia. El consumo anual de maíz se estima en 103 kilogramos (227 libras) por persona, según la Organización para la Agricultura y la Alimentación [FAO]. En 2011, Kenia se convirtió en la primera nación africana en informar de un brote de la Enfermedad de la Necrosis Letal Maíz, que puede acabar con cosechas enteras de agricultores, dice la FAO en su web“.

“La industria ha estado en un estado lamentable,” escribió Waturu en el informe Investigación del Progreso del Algodón Bt “. En 1985, se solían producir 70.000 fardos de algodón, pero en 2013 sólo podíamos producir 20.000. En ese mismo año, Tanzania y Uganda produjeron 700.000 y 400.000 fardos, respectivamente “.

Aún así, la aprobación inminente de transgénicos en Kenia ha sido recibida con fuertes protestas de sus opositores. En septiembre de 2015, los activistas se reunieron en Nairobi contra el levantamiento de la prohibición de los OGM, alegando motivos de salud.

“Tenemos que resistir por la economía de nuestro país y luchar por los derechos de nuestros agricultores. La biotecnología no es mala, pero la introducción de los alimentos modificados genéticamente es antiético y peligroso “, dijo la experta en nutrición Hellen Ngema.

[Vídeo] https://youtu.be/wsZghaSjm1I

El levantamiento de la prohibición también se percibe como una obra de teatro que beneficiará a las grandes multinacionales como Monsanto y otras poderosas organizaciones.

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La Potencial derogación sobre los transgénicos en Kenia se produce después de la “presión” de Monsanto, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID, y la Fundación Gates y, según un informe elaborado por RT.

El artículo cita el “Maíz Eficiente en Agua para África” de Monsanto, un proyecto quinquenal de desarrollo conducido por la AATF con sede en Kenia que tiene como objetivo desarrollar una variedad de semillas de maíz tolerantes a la sequía. Por cierto, como el sitio web señala, el proyecto recibe fondos de la Fundación Gates, la USAID y la Fundación G. Buffett.

RT informó que en 2008, la AATF recibió $ 47 millones de la Fundación Gates.

El argumento a favor de los transgénicos es controvertido, como mínimo. El campo pro-OGM promociona la tecnología como una solución a la desnutrición y la seguridad alimentaria mundial, ya que estos cultivos han sido remendados genéticamente con ciertos beneficios nutricionales y/o despedazados y reempalmados para resistir ciertos patógenos.

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Bill Gates, por su parte, es conocido por ser pro-transgénico, especialmente por los supuestos beneficios de los cultivos a los países de África propensos a la sequía.

En febrero de 2015, el magnate y filántropo dijo a la revista The Verge que “las semillas derivadas de OMG proporcionarán mucha mejor productividad, mejor tolerancia a la sequía, tolerancia a la salinidad, y si la seguridad es probada, entonces los países africanos estarán entre los mayores beneficiarios.”

[Vídeo: Bill Gates interview: How the world will change by 2030, 22/1/2015]

The Verge apunta en un informe que la Gates Fundación Assest Trust, que administra los bienes de la fundación, compró con anterioridad de acciones de Monsanto. De hecho, en 2010, se reveló que la cartera de inversiones de la Fundación Gates contó con 500.000 acciones de Monsanto con un valor estimado de  23.100.000 $ compradas en el segundo trimestre de 2010 (aquí el informe de la Securities and Exchange Commission del 30/6/2010).

El Portavoz de la Fundación Alex Reid dijo a The Verge que el Trust no ha tenido acciones de Monsanto “desde hace unos años” y ha añadido que el Trust es administrado por separado y no recibe información de en qué invierte la Fundación.

Mientras tanto, Monsanto ocupa titulares por sus problemas de negocio y exiguos beneficios.

Según Associated Press 6/1/2016, la asediada empresa “eliminará otros 1.000 puestos de trabajo y pone en marcha un plan de reducción de costos diseñado para hacer frente a la caída de las ventas de semillas de biotecnología de maíz y otros contratiempos financieros.”

Monsanto recortará 3.600 empleos en los próximos dos años, más o menos el 16 % de su fuerza laboral global.

Al cierre de esta edición la Fundación Gates todavía no había respondido a la solicitud de EcoWatch de hacer declaracioens.

 
 
Fuente – http://tarcoteca.blogspot.co.uk/2016/01/monsanto-y-la-fundacion-gates-presion.html

3 April, 2016
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No solo Monsanto. Patentes de ingenieria genética de BAYER y BASF

cultivoEn los debates sobre las semillas manipuladas genéticamente, las críticas se dirigen especialmente a Monsanto. Pero al rebufo de la multinacional estadounidense, BAYER ha llegado a convertirse en uno de los agroconsorcios más grandes del mundo. En el sector de los pesticidas y las semillas, BAYER es uno de los principales proveedores. Un reciente estudio de la Oficina Europea de Patentes demuestra que BAYER incluso ocupa la primera posición en cuanto a patentes concedidas.

Maíz, trigo, arroz, cebada, soja, algodón, remolacha azucarera, colza, patatas, tabaco, tomates, uva… la lista de plantas transgénicas de las que la mercantil BAYER CROPSCIENCE posee la patente es extensa. Incluso ha registrado árboles manipulados genéticamente, como por ejemplo álamos, pinos o eucaliptos. Estos son algunos de los resultados arrojados por una reciente investigación de la Oficina Europea de Patentes (EPO, por sus siglas en inglés) radicada en Múnich, en el que se analizaron todas las solicitudes que BAYER había presentado durante los últimos veinte años. El consorcio cuenta ya en su poder con 206 del total de las 2.000 patentes concedidas en Europa para plantas transgénicas, lo que coloca a BAYER en la primera posición, por delante de PIONEER (179), BASF (144), SYNGENTA (135) y MONSANTO (119).

=> Patentes de Bayer, Syngenta
=> Patentes de BASF, Pioneer, Dow, Monsanto

La concentración va en aumento

BAYER CROPSCIENCE, filial participada al 100% de BAYER AG, disfruta de una cuota del mercado mundial de aproximadamente el 20%, lo que la convierte en el segundo mayor productor de pesticidas del mundo, por detrás de SYNGENTA. En el sector de las semillas, su 3% la coloca en la séptima plaza.

En el mercado agrario se observa desde hace años un proceso de concentración. Las diez mayores empresas poseen más de un 70% del mercado de pesticidas y semillas. El fin de este oligopolio es repartirse el mercado, fijar precios y condiciones y, por último, controlar los fundamentos básicos de la alimentación humana y, con ellos, el destino de todo el planeta. “Quien controle las semillas, dominará el mundo”, manifestó en cierta ocasión el ex ministro de Exteriores estadounidense Henry Kissinger. Y las patentes de plantas y animales son un recurso de importancia capital.

En el año 2008, el Informe Mundial sobre Agricultura, dirigido por la ONU y el Banco Mundial, ya advirtió del peligro que entrañaba el creciente número de patentes, ya que limitaban las labores de investigación y la expansión del conocimiento. Y es precisamente en países en vías de desarrollo donde se entorpece la aplicación de prácticas agrícolas adaptadas al entorno, que contribuirían a la seguridad alimentaria y a la sostenibilidad económica.

Crece el uso de herbicidas

El mayor proveedor mundial de semillas manipuladas genéticamente es, de largo, MONSANTO. Esta empresa se ha apropiado de docenas de productores de menor tamaño y de cultivadores, con lo que ha conseguido una cuota del mercado de semillas en torno al 27%. Esta compañía estadounidense también ocupa los peldaños más altos de las listas en cuanto a venta de herbicidas: el 95% de la soja y el 75% de las plantas manipuladas genéticamente, tales como el maíz o el algodón, son inmunes al glifosato (marca comercial: ROUNDUP), un pesticida desarrollado por MONSANTO.

Los estudios demuestran que el empleo de este producto puede provocar daños congénitos o cáncer. El número de casos de envenenamiento entre agricultores aumenta sin cesar, especialmente en Sudamérica. En contra de las previsiones de la industria del ramo, el uso de pesticidas no ha disminuido con la incorporación de plantas manipuladas genéticamente, sino que ha aumentado de forma constante. Por consiguiente, MONSANTO tiene más que merecido ser el objetivo de todas las críticas.

Para las alemanas BAYER y BASF, esta situación es de agradecer, ya que no son protagonistas de los debates al respecto. El glufosinato, un pesticida de BAYER semejante al glifosato y que también se oferta combinado con semillas resistentes al herbicida, no es menos peligroso. El principio activo puede dar lugar a malformaciones en el feto, por lo que está clasificado como tóxico reproductivo. Por esta razón, este herbicida desparecerá del mercado de la EU antes de 2017. En cualquier caso, esto no fue óbice para que BAYER anunciara a mediados de mayo de 2013 la construcción de una nueva planta de fabricación de glufosinato en EE. UU. de grandes dimensiones, con la que responder a la creciente ineficacia contra las malas hierbas del glifosato.

BAYER, por delante

En el ámbito de los «agrotransgénicos», BAYER no ha dejado de ir ganando terreno. Desde los años 80, el consorcio ha investigado con plantas manipuladas genéticamente, hasta que entró a formar parte de la primera división en 2001, al adquirir la compañía AVENTIS CROPSCIENCE, resultante a su vez de la unión de los departamentos de transgénicos de SCHERING, RHONE POULENC y HOECHST. A continuación, acometió la adquisición de empresas como PLANT GENETICS SYSTEMS, PLANTEC, PROSOY GENETICS y ATHENIX, además de cerrar acuerdos de colaboración con firmas especializadas en biotecnología como EVOGENE (arroz), MERTEC (soja) y FUTURAGENE (algodón), y también con centros de investigación como el «Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation» (trigo) o el «Centro Tecnológico de la Caña de Azúcar» de Brasil.

En la actualidad, BAYER consigue el mayor volumen de negocio con las semillas de algodón. Solo en ese sector cuenta con 18 patentes. Además, también oferta en su catálogo de transgénicos con colza, remolacha azucarera, maíz y soja, y hace ya diez años, solicitó el correspondiente permiso de importación para la UE del arroz manipulado genéticamente del tipo LL62.

BAYER y sus 206 patentes genéticas

El reciente estudio muestra que en los últimos veinte años, BAYER presentó 771 solicitudes a la EPA, de las que se aceptaron 206 (v. tabla). En los último tres años, dos empresas alemanas ocupaban las primeras plazas de patentes concedidas: BASF (69) y BAYER (56).

26 de sus patentes son de almidón y azúcar. El objetivo es producir almidón industrial mediante plantas transgénicas. Del mismo modo, elaborará azúcares para usos especiales.

23 de las patentes de BAYER pertenecen al grupo de productos resistentes a los herbicidas. Las patentes del glufosinato datan de la década de los 80, por lo que ya han prescrito. Para prorrogarlas, BAYER ha manipulado ligeramente el germoplasma de plantas tan importantes como la soja o el algodón y, acto seguido, ha solicitado una nueva patente.

Puesto que también caducó ya la patente del glifosato, el preparado de MONSANTO, BAYER ya ha pasado a producirlo por su cuenta y cuenta ya con diez patentes propias. Por ejemplo, la patente EP 1994158 describe un procedimiento de tolerancia al glifosato, con la que BAYER reivindica 23 especies vegetales diferentes, entre las que se encuentra el maíz, el trigo, la cebada, la soja, el arroz, distintas variedades de árboles e, incluso, el césped.

Pruebas monopolizadas

En agosto de 2011, BAYER consiguió el permiso de importación en la UE de la soja tolerante al glufosinato tipo A5547-127, que se cultiva principalmente en Sudamérica, para luego importarse en Europa como pienso.

Unos pocos meses antes, el consorcio había conseguido la patente del grano de soja hasta 2026, con lo que se le concedía igualmente el derecho exclusivo a analizar semillas contaminadas con esta clase de soja modificada genéticamente, lo cual podría imposibilitar controles independientes.

Una planta resistente al glufosinato fue la protagonista del mayor escándalo de contaminación con transgénicos hasta la fecha. En el año 2006, apareció en los supermercados de todo el mundo arroz manipulado del tipo LL601, cuando no se contaba con autorización alguna. El 30% de la producción estadounidense estaba contaminada, por lo que la UE y Japón paralizaron todas las importaciones de arroz de EE. UU. El año pasado, BAYER tuvo que indemnizar a los agricultores afectados con más de 900.000.000 USD. A día de hoy, el LL601 no ha desaparecido y frecuentemente se constata su presencia en el arroz convencional.

Patente «terminator»

Desde hace miles de años, los agricultores crean sus propias semillas. Para ello, han cultivado especies vegetales que se adaptaban perfectamente a las características del entorno. Para los grandes productores de semillas, la producción autosuficiente es lógicamente todo un inconveniente. En este sentido, su maniobra más malévola consiste en entorpecer el cultivo de las semillas existentes mediante la conocida como tecnología «terminator»: con la ayuda de la manipulación genética previa, las plantas se vuelven estériles tras la primera y única siembra, por lo que los campesinos se ven obligados a comprar nuevas semillas cada año.

Todos los grandes agroconsorcios investigan en semillas «terminator» y ya cuentan con varias patentes. Con la absorción de HOECHST SCHERING AGREVO GMBH (que más tarde se rebautizó como Aventis), BAYER posee también una serie de patentes «terminator»; una de ellas lleva el título de “Procedimiento de producción de plantas femeninas estériles”.

No obstante, en la actualidad no está permitido el uso de especies «terminator», ya que desde el año 2000 está en vigor una moratoria al respecto enmarcada en el Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU, si bien no es vinculante jurídicamente. De ahí que se hayan repetido los intentos de suavizar la prohibición. De tener éxito, representaría una amenaza enorme para la diversidad biológica y también para la seguridad alimentaria de millones de personas que viven única y exclusivamente de la agricultura, en especial en los países en vías de desarrollo. Por esta razón, existen iniciativas ecológicas en todo el planeta que exigen la prohibición indefinida de esta técnica; con ella, deberían invalidarse también las patentes correspondientes.

Trueque de patentes

A pesar de la variedad de patentes y formas de cooperación, el programa de manipulación genética de BAYER se basa fundamentalmente en dos únicas técnicas: las semillas resistentes a los herbicidas, que se venden acompañando a los pesticidas glufosinato o glifosato, y las plantas que contienen la bacteria venenosa Bacillus thuringiensis (Bt), con la que son capaces de matar insectos.

Ambos procedimientos se ponen en práctica en los mercados desde la década de los 90. Por los riesgos que entrañan para el hombre y el medio ambiente, la Coordinadora contra los peligros de BAYER es de la opinión de que hay que retirar del mercado inmediatamente el glufosinato y el glifosato.

Debido a la creciente ineficacia de ciertas plantas transgénicas, BAYER ha cerrado en los últimos años numerosos acuerdos de intercambio con otras empresas del ramo, entre las que se encuentran MONSANTO, DUPONT, SYNGENTA y DOW, por lo que ahora pueden poner en práctica los procedimientos de la competencia y ofrecer semillas inmunes a dos y hasta a tres herbicidas. De este modo, el pasado año se presentó una variedad de soja resistente al glufosinato, al glifosato y al 2,4-D, este último parte integrante del defoliante «agente naranja». Recientemente, MONSANTO solicitó el permiso de importación en la UE de maíz SMARTSTAX, tolerante no solo al glufosinato y al glifosato, sino que además contiene seis toxinas del Bacillus thuringiensis.

Patentes de cultivos convencionales

BAYER & Co. no consiguió que el consumidor europeo superara su escepticismo frente a la manipulación genética, presentada como «tecnología del futuro». De hecho, BASF ha tirado la toalla y ha trasladado toda su investigación en este campo a EE. UU.

Además, no se han cumplido todas las profecías referentes a las posibilidades de intervención de la manipulación genética: ni las cosechas se han incrementado de manera significativa ni se ha reducido el empleo de pesticidas. Por todos estos motivos, BAYER ha vuelto a apostar con redoblados esfuerzos por los cultivos convencionales, si bien estos son solo rentables cuando el consorcio puede hacer valer sus derechos de patente, por lo que también trata de protegerlos… con éxito. Por ejemplo, en agosto de 2011 la EPA concedió al grupo BAYER una patente con validez hasta el año 2024 por el cultivo de especies vegetales con una mayor tolerancia al estrés (n.º de patente EP1616013). La tolerancia al estrés en plantas incluye variables como la aridez, la intensidad lumínica, el calor o la escasez de nutrientes.

100 de las 2.000 patentes de plantas expedidas por la EPA se refieren a este tipo de cultivos convencionales. Es habitual la práctica consistente en manipular genéticamente a posteriori especies que se han desarrollado de forma habitual, ya que de este modo es más fácil conseguir la patente. Con la concesión de estas patentes, la EPA da por buena tanto la conversión de estos cultivos en «inventos» como el monopolio de los recursos genéticos.

De este modo, las patentes internacionales se han expandido por todo el mundo. En un primer momento, tanto el Acuerdo sobre Patentes de Estrasburgo de 1963 como la Convención sobre la Concesión de Patentes Europeas de 1977 excluyeron en su articulado la posible reclamación de propiedad sobre «procedimientos esencialmente biológicos». El cultivo de plantas o la cría de animales, tanto de casos concretos como de especies enteras, no se consideraban como inventos que habría que proteger, ya que se trata de procesos vitales que no deben tratarse como bienes comerciales. En un estado de cosas tal, la manipulación genética no podía convertirse en un sector económico más lucrativo. Mediante las más increíbles acrobacias jurídicas, los grupos de presión de BAYER & Co. hicieron lo imposible para reinterpretar los párrafos pertinentes. Y en 1980 consiguieron lo que buscaban, cuando una oficina de patentes estadounidense protegió los derechos de propiedad de una bacteria. Según la oficina de patentes, una bacteria se asemeja bastante más a un compuesto químico inanimado que a un caballo, una abeja o una frambuesa. A partir de ese momento, todo avanzó con rapidez. En 1988, la Universidad de Harvard consiguió la declaración de propiedad intelectual del «oncoratón» y acto seguido, firmó la cesión de derechos con DUPONT. En la actualidad, la EPA concede incluso derechos de propiedad en el caso de cultivos convencionales.

Sin embargo, existe un pequeño rayo de esperanza. En su última sesión antes de las vacaciones estivales, el parlamento alemán aprobó una modificación de la ley alemana de patentes, con la que a partir de ahora se suprime el derecho a la propiedad intelectual de cultivos convencionales y animales de cría. Si bien esta ley no tiene efecto alguno en el proceder de la EPA, se confía sin embargo en que cunda el ejemplo y que más países prohíban también las patentes de seres vivos.

Patentes concedidas por la Oficina Europea de patentes
1. BAYER: 206
2. DUPONT-PIONEER: 179
3. BASF: 144
4. SYNGENTA: 135
5. MONSANTO: 119
6. DOW: 20

Número total de solicitudes de patente
1. DUPONT-PIONEER: 1.454
2. BASF: 1.273
3. SYNGENTA: 961
4. MONSANTO: 811
5. BAYER: 771
6. DOW: 228

 

Coordination gegen BAYER-Gefahren/Coalition against BAYER-Dangers
Traducción: Curro López
10 de Octubre de 2013
FUENTE: http://www.cbgnetwork.de/5243.html

19 March, 2016
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El declive de las abejas

abejasLa próxima vez que una abeja zumbe a tu alrededor, recuerda que muchos de nuestros alimentos dependen en gran medida de la polinización natural intermediada por insectos: un servicio clave que abejas y otros polinizadores prestan al ecosistema.

Sin la polinización entomófila (realizada por insectos) aproximadamente un tercio de los cultivos que consumimos tendrían que ser polinizados por otros medios o producirían una cantidad de alimento significativamente menor. Bajaría la productividad de hasta un 75% de nuestras cosechas. Sin duda, los cultivos más nutritivos e interesantes para nuestra dieta –entre ellos, muchas frutas y verduras, así como ciertos cultivos forrajeros utilizados para la producción de carne y lácteos– se verían afectados de manera grave por un descenso en las poblaciones de insectos polinizadores; sufriría, en particular, la producción de manzanas, fresas, tomates y almendras.

Aquí podéis leer un informe sobre los peligros para los polinizadores y la agricultura de Europa elaborado por Greenpeace:

http://ecoagricultor.com/wp-content/uploads/2013/12/el-declive-de-las-abejas.pdf

Extraído de http://www.ecoagricultor.com

26 February, 2016
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Las semillas de Taraba

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«Escúchenme, me llamo Fátima, nacida en Taraba, un pequeño pueblo a unos 100 kilómetros al sur de Damasco, la capital de Siria.»

«Después de 4 años de sequías, nuestras tierras dejaron de parir y nuestro ganado murió, así que toda la familia tuvimos que partir hacia la ciudad de Daraa, en la ruta que lleva al mar. Al poco de llegar, en el 2011, estalló una revuelta que dicen que fue el inicio de la guerra. En nuestro barrio no pudimos permanecer durante muchas semanas pero tuvimos suerte porque unos parientes de Damasco nos acogieron.

«Pero miren, la guerra no acaba y yo he llegado hasta aquí y no les voy a contar todo lo que pasé. Solo les digo que toda mi familia murió. Nos han asesinado, entre las balas, las olas y la indiferencia. Así es que nos han muerto.

«Pero no saben nada, ustedes, son verdaderos ignorantes.»

Y Fátima, con unos ojos exactos a los granos verdes y ahusados de la cebada, con su pañuelo cubriendo el pelo, continuó.

«Soy una de Ellas, la saga de mujeres más antigua del mundo. Mi madre me lo explicó, su abuela se lo explicó, y así cuenten, cuenten con detenimiento, porque fueron por miles de generaciones que sabemos quienes somos.

«Somos Ellas.

«Porque fue cerca de Taraba, como explican los libros de historia que ahora aquí en Europa ya no recuerdan, que hace 10 mil años o más que una mujer como yo decidió no caminar más, no acarrear más su vida y la de los suyos. Ya tenían algunas cabras cuando tomó varios de los granos recolectados y siguiendo una fuerza interior, un presentimiento, decidió hundirlas en la tierra. Los cubrió con más tierra mezclada con restos de harinas de sus comidas que después, con sus propio lloro, apelmazó. Sabía que sucedería, así que con serenidad decidió esperar.

«Escúchenme porque ésta es la historia de ustedes. Y si acaba, acabará.

«Allí mejoraron sus chozas, allí crecieron varias generaciones más. Y siempre las mujeres de mi familia tuvieron cuidado de aquellos granos. Algunas de Ellas salieron a fundar nuevas aldeas llevando las semillas, que llorándolas germinaron libres. Y por siglos, con Ellas, las semillas de Taraba cruzaron montañas, avanzaron por el desierto, saltaron de isla en isla el mar.

«Escúchenme porque bien se sabe, pero ustedes lo silencian, que fueron estas mujeres migrantes las que llevaron las semillas hasta aquí, hasta esta Europa hoy sobrealimentada pero tan cobarde.

«Su alimento, sus campos cultivados son porque a Ellas entonces nadie las detuvo. No pusieron alambres en su camino, no tenían vallas que saltar, ni bombas que esquivar. ¿Lo saben? Yo creo que no.»

Y quienes allí la escuchaban pudieron presenciar como Fátima, junto a la orilla de la playa, tomo una semilla de su bolsillo, la dejó caer y al mismo tiempo que la primera ola la tomaba en sus brazos, un lágrima verde de sus ojos cayó sobre ella.

Solo unos instantes después millones de personas que aguardaban en las costas de Marruecos, Túnez, Egipto, Palestina, Libia, Turquía, Argelia, Siria, Líbano… pudieron entonces avanzar apaciblemente hacia el Norte por una ruta segura, cómoda y con alimentos.

El Mar se había convertido en un inmenso campo de cebada.

La Jornada de México. Gustavo Duch, 26 de febrero de 2016

15 February, 2016
by gcaj
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EFSA. Agencia responsable de la consultoría científica sobre la seguridad de los alimentos a las instituciones de la UE


CEO publica una nueva herramienta educacional explicando algunos de los mayores problemas en EFSA, la agencia responsable de la consultoría científica sobre la seguridad de los alimentos a las instituciones de la UE.

Una animación de 3 minutos te permite saber más de cómo opera EFSA, y en qué grado esto beneficia a la industria de la alimentación (“Big Food”), a las corporaciones de biotech y pesticidas como Monsanto, Syngenta, Unilever, Nestlé… ¿Son los expertos y gerencia de EFSA independientes de la industria? ¿Qué rol juega la industria en las pruebas de seguridad de los alimentos de EFSA? ¿Acaso EFSA mira otros estudios independientes sobre estos productos?

Para más información sobre conflictos de intereses y el uso de la ciencia de parte de EFSA:
corporateeurope.org/publications/exposed­-conflicts-interest-among-efsa’s-experts­-food-additives

Disponible en Francés e Inglés aquí: http://vimeo.com/33337236
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