Grupo de Consumo Autogestionado de Jaén

23 September, 2017
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Los peligros del azúcar en la alimentación de menores

Uno de los mayores problemas de la alimentación actual, que puede afectar tanto a familias vegetarianas como no vegetarianas, es el exceso de azúcar.

El consumo de azúcar aumenta el riesgo de desarrollar sobrepeso, diabetes, y elevación del colesterol y triglicéridos en sangre (lo que eleva el riesgo cardiovascular), y favorece la formación de caries. Además aporta “calorías vacías”, lo que puede conducir a una carencia relativa de nutrientes importantes como vitaminas y minerales. La Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo de azúcar sea inferior al 10% de las calorías totales de la dieta, y preferiblemente menor del 5%. Para un niño o niña de 5 años, esto significa no más de 15g de azúcar al día, el equivalente a dos sobrecitos de azúcar.

En nuestra sociedad actual la mayoría no tomamos el azúcar “en sobres” sino oculto en otros alimentos, y por ello somos menos conscientes de la cantidad de azúcar real de nuestra dieta. Este hábito se puede corregir aprendiendo a leer las etiquetas de los alimentos y conociendo su contenido en azúcar y otros nutrientes. Los alimentos que con más frecuencia tienen azúcar añadido son las galletas y el resto de bollería/repostería, muchas papillas de cereales para bebés, los batidos, helados y postres lácteos (o de soja), los refrescos, horchatas y zumos, y algunas leches vegetales.

Todo el azúcar añadido, aunque se llame integral, panela, azúcar de coco, sirope, etc., tiene los mismos efectos negativos y debe ser evitado con la misma firmeza.

Los azúcares naturales presentes en las frutas enteras (frescas o desecadas) no cuentan en este sentido y se pueden comer libremente.

La mejor manera de evitar que menores no desarrollen dependencia por el azúcar es no ofrecérselo cuando son pequeñ@s y su sentido del gusto se está desarrollando. Si un/a bebé no toma productos endulzados, aprenderá a disfrutar del sabor natural de los alimentos. Si en casa no hay azúcar ni productos azucarados y l@s niñ@s no los ven, no podrán tomarlos ni pedirlos. Otra cosa es que fuera de casa, en una ocasión especial como una fiesta o un cumpleaños, los tomen, pero esto debe ser siempre la excepción. Much@s progenitor@s piensan que la infancia sin azúcar ni golosinas no es infancia y que un/a menor sin dulces no puede ser feliz, pero si pensamos esto con detenimiento nos daremos cuenta de que lo que necesitan es atención y amor, además de una buena salud; y el consumo de azúcar es incompatible con una buena salud. No subestimes sus peligros.
 

Autora: Miriam Martínez, médica pediatra vegetariana-vegana

Bio Eco Actual Julio-Agosto 2017

 

 

 

31 August, 2017
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A menudo, al maximizar una variable, deprimimos otras

Nuestro proyecto fáustico de sustituir naturaleza por tecnología a gran escala, ¿hacia dónde conduce? Un ejemplo (del que se derivan conclusiones fácilmente extrapolables): se cultivan verduras en climas fríos merced a invernaderos climatizados de alta tecnología como en Lower Mainland (Columbia Británica, Canadá). Ahí, los cultivos hidropónicos –sin tierra—son entre seis y nueve veces más productivos que el cultivo tradicional (midiendo en kilos de producto por superficie de cultivo).

Pero si analizamos los flujos de materia y energía en juego ¡la huella ecológica de uno de estos tomatres de invernadero es entre 14 y 20 veces mayor que la del tomate convencional![1] La intensificación productiva –en este como en otros casos— se produce a costa de un acrecentado impacto sobre los sistemas naturales que sustentan la vida. Lo que se gana por un lado se pierde por el otro: como sucede tan a menudo en los sistemas complejos de toda índole, al maximizar una variable deprimimos otras. Y si sólo miramos una pequeña porción del fenómeno, estaremos autoengañándonos.

La sabiduría popular lo consignaba: lo mejor es enemigo de lo bueno. Desde una perspectiva sistémica, todas las propiedades de una cosa están interrelacionadas, de modo que la maximización de una de ellas probablemente minimice otras. Todo beneficio tiene su precio… El socialista holandés Sicco Mansholt (miembro de la Comisión de la CEE desde su fundación en 1958 hasta 1974, y presidente de la misma en 1972-74), describía así su sorpresa al topar con el informe al Club de Roma Los límites al crecimiento que Dennis y Donella Meadows –coautores del mismo— le hicieron llegar a finales de 1971:
 

“Hasta entonces no me había dado cuenta cabal del nexo que existía entre todos los problemas. Energía, alimentación, demografía, escasez de recursos naturales, industrialización, desequilibrio ecológico, formaban un todo. No había sentido nunca, como sentí en el momento de leer el informe, que era casi imposible corregir un punto, uno solo, sin agravar los restantes”.[2]

 

Fragmento de “En defensa de los animales”. Jorge Riechman

16 August, 2017
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Naufragios

Abdellah ha visto a muchos como él que se han ahogado. Él, y los que han conseguido llegar, ya no están en pateras inestables sino en chabolas hechas de palés, cubiertas de plásticos reutilizados sobre un suelo de tierra y arena. Ya no beben agua llevada consigo desde tierra firme sino almacenada en bidones azules que antes contenían venenos. Ya no tienen necesidad de remar en búsqueda de tierra a la vista, pero cuando avistan una oportunidad de trabajo corren hacia ella y a codazos y empujones intentan dejar atrás a otros como ellos.

Y aunque no han sido rescatados por Salvamento Marítimo, el único servicio sanitario que les atiende es Médicos sin Fronteras. Sus patologías son dermatológicas, no por exposición al sol pero sí por exposición a pesticidas y fertilizantes. Que también acaban con el funcionamiento de sus riñones. Los días que ganan la carrera, entonces sí encuentran sustento, cual madero donde flotar. Tras más de ocho horas de tutorar tomates o recoger pepinos, calabacines y berenjenas, reciben 20 euros.

Esta realidad la narra el documental ‘Los náufragos del mar de plástico’, de Gilles Gasser y Jean-Marie Barrère, con testimonios e imágenes rodadas en Almería, la huerta de la Europa de las vallas, un océano de 30.000 hectáreas de plástico visible desde el espacio y donde a diario también se ahogan muchas personas.

Algunas similitudes podemos encontrar con las reivindicaciones que estos días de recogida de fruta volvemos a escuchar, como ya sucede durante demasiados años, en boca de las y los temporeros en Lleida que algún día llegaron de Marruecos, Gambia o Mali. También hablan de contratos que no existen, de salarios ilegales por debajo del convenio y por debajo de los mínimos para vivir, y de estar en torres abandonadas, granjas o en la calle, o no poder ni lavarse en las fuentes del pueblo porque les cortan el agua.

Sin justificar al sector agrario de Almería o Lleida que permite y solidifica esta situación, ni desde luego la falta de voluntad política de las administraciones respectivas, mucho tiene que ver en todo esto el poder de las grandes superficies de la distribución alimentaria. Al concentrarse el poder de este eslabón de la cadena alimentaria en muy pocas manos –en Catalunya, los 10 primeros operadores comerciales concentran el 77,4% del total de la oferta comercial, destacando los grupos Carrefour+Dia (20,4%),Mercadona (14,7%) y Caprabo-Eroski (12,21%)–, y sin regulaciones que lo impidan, se permiten decidir a su conveniencia el precio a pagar a quien produce los alimentos y el que cobrar a quienes los consumimos.

El mes pasado, mientras a sus proveedores les pagaban 0,20 euros el kilo de berenjenas, 0,12 el de calabacines o 0,19 el de pepinos, vendían estos productos en sus estanterías a 1,75, 1,55 y 1,86 euros, respectivamente. Es decir, entre nueve y doce veces más caro. Un actor invisible pero protagonista de este documental.

 

El Periódico de Catalunya, 7 de julio de 2017. Gustavo Duch

31 July, 2017
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Visto para sentencia

En muchos lugares, a 22 de abril, día internacional de la Tierra. Juicio de los pueblos del mundo contra La Agricultura Industrial, nacida en 1940 y conocida también bajo el seudónimo de Revolución Verde y defendida por los abogados de las multinacionales que la practican.

HECHOS

Primero. A pesar que la Acusada se declara moderna, se considera probado que se rige por mandato bíblico, “henchid la tierra y sojuzgadla, ejerced dominio sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”, siendo responsable directa de la desaparición de abejas, lombrices, gorriones y muchas más especies animales y vegetales.

Segundo. A pesar que la Acusada se declara eficiente y productiva, se considera probado que su eficiencia y su productivismo es responsable, como dos caras de la misma moneda, de que mil millones de personas pasen hambre y otros mil millones padezcan obesidad.

Tercero. Se considera probado que la Acusada, haciendo uso de prácticas ilegales como la extorsión, la transgenia, el expolio y el monopolio, acapara y controla un 70% de los recursos agrícolas del Planeta (tierra, semillas, pesca, aguas…) para finalmente entregar -en acto de desfalco o malversación- sólo un 30% de los alimentos que se consumen a nivel mundial.

Cuarto. Se desestima la alegación de la defensa de daltonismo de la Acusada -confundir el verde por negro- para justificar el uso de petróleo en todas las fases productivas. Al contrario, se considera probado que es un abuso voluntario y sistemático responsable de al menos la emisión del 50% de los gases que provocan el cambio climático.

Quinto. Aunque la Acusada se vanagloria de su tecnología, se considera probado que ésta es simplemente copia fidedigna de la tecnología militar. Se adjuntan como pruebas los currículums bélicos de empresas como Monsanto y Bayer.

FALLO

Nosotras y nosotros, los pueblos del mundo, resolvemos que esta práctica que malentiende la producción de alimentos es autora de repetidos engaños y es responsable de delito contra la Vida, la Naturaleza y la Humanidad. Y la condenamos a la pena de olvido, marginación y desuso de hoy en adelante.

Así por ésta sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

 

La Fertilidad de la Tierra, Gustavo Duch, Verano 2017

14 July, 2017
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La importancia de la Agricultura Ecológica, Orgánica o Bio

La agricultura ecológica orgánica o biológica sigue avanzando cada vez más y se está desarrollando apoyada en seis pilares principales:

* La protección del medio ambiente y la necesidad de volver a producir alimentos saludables sin causar perjuicios irreversibles en los ecosistemas ni en la salud de las personas.

* La soberanía alimentaria que tienen los campesinos, ya que, la agricultura ecológica es factible a pequeña y mediana escala permitiendo ser una opción de autoempleo sostenible en zonas desfavorecidas.

* La preservación de las variedades autóctonas vegetales y del paisaje natural

* Se evitan oligopolios de grandes multinacionales que coartan los derechos fundamentales de productores y consumidores.

* La agricultura ecológica favorece el acceso a alimentos saludables a poblaciones desfavorecidas y con recursos limitados.

* La innovación, estudio y desarrollo tecnológico

Hasta ahora, la producción intensiva de alimentos basada en los agrotóxicos y los monocultivos han provocado la pérdida masiva de entornos naturales, biodiversidad de plantas cultivadas, contaminación a corto y largo plazo de tierra, agua y aire, pérdida de suelo cultivable, deforestación de bosques y selvas, empobrecimiento de comunidades rurales, desnutrición y falta de acceso a alimentos, etc.

La agricultura ecológica se basa en la experiencia acumulada de los primeros productores que conocían la naturaleza en profundidad y aprovechaban esta sabiduría para actuar siguiendo sus ritmos, llegando a una interacción que favorece tanto al campesino como a la propia naturaleza.  Estas experiencias y conocimientos se han transmitido de generación en generación y por eso esta forma de producir alimentos es parte de la cultura particular de cada zona, considerándose patrimonio cultural.

Pero además, junto con las buenas prácticas tradicionales basadas en experiencias prácticas, también se van incorporando nuevas técnicas basadas en conocimientos científicos que permiten innovar, adaptar y mejorar cualquier aspecto en la producción sostenible de alimentos, estamos hablando de la Agroecología. Algunos de los aspectos que  más se estudian científicamente hoy en día es la nutrición de las plantas, el funcionamiento de los agroecosistemas, la fertilidad de la tierra o el manejo de plagas.

Los perjuicios causados por la aparición de la agricultura industrial ha favorecido el acercamiento de muchos campesinos a la agricultura ecológica, ya que vieron cómo los suelos eran empobrecidos y daban cada vez menores cosechas debido al uso de agrotóxicos, monocultivos, fertilizantes sintéticos, etc.

Actualmente existe una gran concienciación sobre la importancia de cuidar el medio ambiente cuando se producen alimentos saludables y cada vez más gente no sólo opta por comprar alimentos ecológicos, orgánicos o bio sino que además se implica de forma activa durante el proceso de su producción mediante, por ejemplo, los sistemas participativos de garantía, o también a través de los Grupos de Consumo que ellos mismos gestionan.

En ECO agricultor ponemos a tu alcance cientos recursos gratuitos que puedes aprovechar, como estos manuales de agricultura ecológica, artículos sobre multitud de temáticas de agricultura ecológica, así como fichas de cultivo y varios calendarios de siembra.

 

Extraído de http://www.ecoagricultor.com

 

6 July, 2017
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A rebato, toque de fuego

¿CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ? Un incendio más nunca es un incendio más, salvo en el imperio virtual de las estadísticas. Nos mordemos la lengua para no salir de manera apresurada al paso de la acuciante actualidad, del último gran incendio que asola otra comarca… pero va siendo hora de decir que lo dijimos. Por activa y por pasiva, por escrito y en cada uno de los foros en los que hemos tenido oportunidad de explicar que los monocultivos de pino y eucalipto constituyen un desastre global, no solo por la amenaza de paisajismo infernal que aumenta de manera exponencial con el calentamiento planetario, sino por toda la retahíla de efectos nocivos que conlleva la implantación masiva de especies invasoras.

Lo dijimos y lo repetiremos, tras los últimos incendios que asolan la península ibérica, comprobamos de nuevo que estas plantaciones tan solo eran una buena idea en los despachos de algunas corporaciones. Cierto que los beneficios son enormes para los señores de la celulosa, la madera y la biomasa que a corto plazo obtienen colosales fortunas. El gran invento consiste en utilizar especies de rápido crecimiento que producen en una generación cuantiosos dividendos, a costa de la fertilidad acumulada durante siglos. Las consecuencias son devastadoras: pérdida de suelo y por tanto de riqueza y capacidad de retención del agua, una contribución neta y constante al cambio climático, un peligro creciente de incendios y en definitiva el empobrecimiento de todos y la aniquilación de la biodiversidad de regiones enteras. Todo ello representa un verdadero atentado contra el patrimonio común que es la Tierra y que por cierto, debemos también a las generaciones futuras. Una de las justificaciones más socorridas ha sido la generación de puestos de trabajo, pero la palpable realidad es que la implantación de estos sistemas de gestión industrial del monte, contribuyen al despoblamiento rural y terminan con las culturas y los modos de gestión tradicionales. Por el contrario, la tasa de creación de empleo resulta ridícula teniendo en cuenta las inmensas comarcas que ocupan. Eso sí, auguramos que se crearán muchos empleos, a costa del erario público, en la lucha contra los incendios.

Las empresas del ramo rentabilizan con creces sus inversiones y nos dejan como un legado maldito las consecuencias de su desenfrenada ambición. La estrategia de colonización por el eucalipto ha consistido en persuadir a propietarios particulares y gestores públicos del interés económico de esta especie, para que se plantaran terrenos privados, públicos y comunales. Se ocupan así, sin coste alguno para los promotores, los terrenos forestales con mejores condiciones en cuanto a suelo y clima de la península.

Cuando la saturación de los mercados a escala planetaria, las plagas y los incendios comienzan a desinflar la burbuja, nos enfrentamos a la amarga realidad de que la marcha atrás es muy difícil y costosa para un cultivo que rebrota una y otra vez. El eucalipto es el paradigma de una gestión económica que destruye en un abrir y cerrar de ojos los equilibrios y formas de gestión sostenibles que se habían desarrollado durante generaciones incontables. Estos mismos territorios que a medio y largo plazo producirían al menos tres veces más rentabilidad económica y social con cultivos como los de las llamadas maderas nobles, que no tienen las graves contraindicaciones del pinar y el eucaliptal y albergan una extraordinaria biodiversidad, generando riquezas diversas. Una civilización, adicta a la celulosa y ávida de energía, acalla su conciencia con certificados ecológicos de buena gestión para unas plantaciones que han colonizado medio planeta. Mientras Vandana Shiva denuncia el desastre social, económico y ecológico de los eucaliptales que han terminado en la India con milenios de coexistencia sostenible del ser humano con su entorno; FSC bendice al eucalipto vendiendo como un logro su fatídica invasión de este país. Obvian los efectos del cambio climático y toda la biodiversidad y diversidad cultural que se está aniquilando. Lo mismo podríamos decir de los territorios mapuches en el Cono Sur, de inmensas extensiones en África o en la península ibérica, por citar algunas de las regiones más afectadas. Somos muchos los que defendimos la utilización de papel certificado para todo tipo de usos y publicaciones, aún a sabiendas de que buena parte procede de eucalipto. Al fin y al cabo al menos serían eucaliptales mejor gestionados. Hoy me pregunto si tiene alguna lógica que estos certificados justifiquen una de las mayores formas de invasión que ha conocido este planeta y la amenaza más seria a la que probablemente se enfrenta la humanidad de las próximas décadas, los gigaincendios que devoran enormes superficies y que tan solo se apagan cuando las condiciones atmosféricas lo permiten. Empresas como Ence que llevan décadas perpetrando este desatino con el apoyo incondicional de los políticos y gobiernos de turno, venden de cuando en cuando una serie de manipuladas argumentaciones sobre las bondades de estos falsos bosques. Sin ir más lejos todavía en 2016 afirmaban que el eucalipto puede ser una defensa contra los incendios. Por si faltara alguno de los ingredientes habituales de estas tramas, esta corporación cuenta en su consejo de administración con la exministra de medio ambiente Isabel Tocino (presente en otros consejos de administración como el del Banco Santander y Enagás). Es un simple ejemplo, una consulta del currículum de los concejeros en la propia web de ENCE, resulta muy ilustrativa de cómo el entramado de intereses económicos ha colonizado las políticas agroforestales hasta convertir el paisaje en objeto de explotación, consumo y especulación. La connivencia de los políticos, gobiernos y administraciones, con apoyos explícitos y subvenciones a costa de las arcas públicas, ha propiciado la situación actual que se revela incompatible incluso con la otra gran apuesta de nuestros imaginativos próceres, el turismo. Ese otro gran monocultivo que engulle y despilfarra ingentes cantidades de agua, tierra, recursos, tiempo y energía; que convierte los lugares más salvajes y hermosos en no lugares. El futuro no puede ser más desesperanzador. El mal de los tiempos es el triunfo de lobbies, corporaciones e instituciones que han tomado las riendas de este mundo y cuyo último fin no es otro que servirse a sí mismas. Rigen los destinos de la humanidad con un programa único: crecer y absorber, ganar y conquistar cada año un tanto por ciento más que en el balance anterior, como si no hubiera un futuro. Como si este planeta no estuviera habitado por humanos y otras especies vivas. El fin justifica los medios y auténticas tramas de ingenieros, tecnócratas y ejecutivos sin escrúpulos, políticos y especuladores, al servicio de sus compañías, convierten al bosque y la Tierra en objeto de consumo industrial y financiero, a expensas de la vitalidad y el porvenir de los paisajes y sus moradores. ¿Cómo hemos pasado en apenas dos generaciones del paraíso al infierno? ¿De habitar una Tierra que nos alberga, alimenta y enriquece de mil modos distintos, a sobrevivir en un territorio hostil que gestionan unos administradores extraterrestres? ¿De cultivar bosques y árboles familiares y vecinales a explotar plantaciones industriales? Los mercaderes se han apoderado del templo y no hay dios que los eche.

¿Y AHORA QUÉ? En el lenguaje de las campanas que hasta ayer mismo se hablaba en todos los pueblos de nuestro país, había un toque de fuego o de rebato, que llamaba a todos los vecinos para apagar el fuego en una casa o en el monte. Y hasta ayer mismo, el incendio era de todos y acudíamos sin excusas a apagar el bosque de todos. Lo que ardía era al fin y al cabo nuestra propia casa, nuestra pequeña patria. A diferencia de los toques de iglesia o de concejo; el toque de la muerte y el del fuego venían sin previo aviso, el primero sonaba con una cadencia lúgubre, el segundo tenía la inequívoca urgencia del peligro inminente que despertaba la conciencia de comunidad a cualquier hora del día o de la noche en apenas unos segundos. Hoy el fuego ha dejado de arder en las chimeneas y la madera arde en paisajes deshabitados. Hemos externalizado nuestros derechos y responsabilidades sobre el entorno que nos sustenta, olvidando que seguimos formando parte del mundo que nos da asilo y sustento. Frente al modelo imperante, existe una alternativa local y cooperativa, discreta y pacífica. Un paradigma antiguo y moderno al mismo tiempo. Se trata de asumir las propias responsabilidades, individual, familiar y colectivamente. De ocupar el territorio de forma armónica y equilibrada, produciendo y contaminando menos, consumiendo en la medida de lo posible lo que uno mismo o sus vecinos más cercanos cultivan. Invirtiendo nuestro tiempo en talento, educación, conservación del entorno y el patrimonio, creatividad y solidaridad, calma, felicidad… La coherencia consiste en que todos estos puntos estén de acuerdo en la vida o en cualquiera de nuestras actividades, y cuando alguna de estas cuestiones no funciona, quizá no vamos por buen camino. NO ES LO QUE HACEMOS, ES LO QUE DEJAMOS DE HACER LO QUE AYUDA A PRESERVAR EL MUNDO: El productivismo y el consumismo desmedidos nos conducen inexorablemente a un final catastrófico que ya han sufrido algunas civilizaciones de este planeta por su ambición e inconsciencia. El exterminio acelerado de bosques y paisajes, especies y culturas es parte de un aniquilamiento global que propiciamos con esta patológica y frenética actividad. Dejar de sobreactuar, no significa parar y callar. Todo lo contrario, cuando observamos detenidamente a los árboles comprendemos que crecen continua y pausadamente, que desarrollan diversos movimientos y una infinidad de estrategias que les permiten actuar sobre el entorno con asombrosa efectividad y eficiencia. Es tiempo del regreso a la cordura, a la austeridad, al huerto familiar, a las plantaciones de árboles y bosques en el campo y en la ciudad, a la gestión comunal, a los sistemas cooperativos, a la democracia local que se ejercía a través de concejos y juntas vecinales… Al discurso pausado de los árboles. Quizá son estos los únicos y últimos caminos para evitar el desastre al que nos dirige el actual sistema económico y político corrompido desde sus mismos cimientos, desde la propia y perversa idea del crecimiento continuo y la huida hacia delante. La tarea es descomunal pero quizá no existe otra alternativa a un fin más o menos inminente de esta civilización global con todo el sufrimiento que ya está provocando.

 

Ignacio Abella

Extraído de http://memoriadelbosque.blogspot.com

 

3 July, 2017
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La venta de hoja seca de estevia, legal en toda Europa

Desde el 16 de junio, de la mano de una armonización normativa, la venta de hoja seca de estevia para infusiones está permitida en toda la Unión Europea. Las hojas de Stevia Rebaudiana Bertoni dejan de estar consideradas “alimentos nuevos”, sujetos a un complejo procedimiento de autorización, y pasan a ser tratadas como alimentos que no requieren autorización por haberse probado su consumo anterior a 1997 en la Unión Europea. La autorización “solo se refiere a las infusiones de hierbas y frutas que contengan o estén preparadas con hojas de Stevia Rebaudiana Bertoni y estén destinadas a ser consumidas como tales”, lo que establece que “no son usos nuevos”.

La venta de hoja seca de estevia sí estaba permitida en Alemania y, desde enero de 2016, en Portugal. En España, en cambio, su comercialización estaba prohibida por la interpretación de la normativa europea que hacía la AECOSAN –Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición–. Esa prohibición ha acarreado importantes daños económicos para productores y para distribuidores de la planta, tanto en forma de sanciones como por las trabas para comercializar su producción.

Esta autorización llega después de campañas de presión como la impulsada por la asociación Dulce Revolución –presentó más de 50.000 firmas en favor de la estevia libre–, de reclamaciones ante las instituciones comunitarias, y de sentencias como la dictada en Granada en el mes de mayo, en la que se retiraba la sanción impuesta a una empresa por comercializar estevia en hoja y se cuestionada la potestad de la AECOSAN para establecer el criterio del Estado sobre esta materia.

Extraído de http://www.lafertilidaddelatierra.com

10 June, 2017
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Caperucita verde, el medio ambiente y el millonario que, para ahorrar agua, en lugar de ducharse se baña en su olímpica piscina

La voz de alarma, hace tiempo dada por las personas y colectivos más concienciados y afectados por el deterioro medio ambiental, ha ido despertando en la población mundial una conciencia que tanto las instituciones gubernamentales como las grandes corporaciones pretenden apropiarse y monopolizar a fin de legitimar o enmascarar su depredadora actividad. Así pues, con el supuesto propósito de hacer frente de manera responsable al evidente deterioro medioambiental, se han creado ministerios, secretarías, departamentos de investigación, fundaciones, laboratorios, profesiones y disciplinas, así como especialidades y tecnologías específicas, todo ello destinado a afrontar y corregir las consecuencias del llamado cambio climático y su impacto medio ambiental. Toda una floreciente y lucrativa industria, casi siempre destinada a encubrir la creciente voracidad capitalista mediante un publicitario, falso y reiterado “verde que te quiero verde”.

El “tinte” verde está, pues, de moda. Se realizan múltiples campañas publicitarias, solemnes declaraciones, fastuosas cumbres internacionales, seminarios, simposios, conferencias, charlas y demás eventos patrocinados por entidades gubernamentales y financieras, pero sobre todo por las industrias y corporaciones que más han contribuido y contribuyen al deplorable estado del medio ambiente en general y de la gente explotada en concreto. Pese a la denominada “crisis”, no se repara en gastos. A los crecientes presupuestos destinados a la industria bélica y demás despilfarros innecesarios, se incorporan ahora los destinados al “control” y administración del medio ambiente. De modo que, se lanzan satélites al espacio, globos a la atmósfera y sondas a los océanos con el fin de medir, registrar y computar, mediante innumerables y detalladas estadísticas, millones de datos que contemplan desde el tamaño variante de los polos o el gigantesco agujero de ozono, hasta la más diminuta variación de una simple molécula de agua. Se han contabilizado, anillado, etiquetado, monitorizado y analizado, hasta el más mínimo detalle, animales de todas las especies a los que el agudo ojo de la tecnología no pierde nunca de vista. Todo ello de manera ecológica y natural, claro está.

 

Un súbito e irrefrenable amor por la naturaleza a irrumpido en los tiernos corazones de políticos, financieros y empresarios. Todos ellos, sin excepción, tienen entre sus más urgentes prioridades la de preservar el medio ambiente “para disfrute y bienestar de las generaciones futuras” (¡Ja!). Hoy no hay discurso ni producto, ya sea político, industrial o financiero, que no incluya el muy responsable y no menos enternecedor marchamo de “ecológico” y “natural”. Todo es ecológico hoy en día: el AVE, las autovías, los campos de golf, la industria del automóvil, la urbanización de las costas… Tras enormes esfuerzos y fabulosas inversiones, se ha logrado salvar de la extinción a un buen número de linces, pandas, cacatúas, lobos y tortugas. Pero dicha inversión, claro está, hay que rentabilizarla mediante una variada mercadotecnia, bien sazonada por la publicidad del generoso y desinteresado patrocinador de turno, rentabilidad que abarca exenciones fiscales, subvenciones, documentales, fascículos coleccionables, zoológicos, reservas, parques temáticos, etc., etc. Y todo ello, claro está, utilizado como reclamo turístico por la abominable industria del ocio (turs operators, hoteles, restaurantes…). De la ecología, como del marrano, los amos del capital aprovechan hasta el rabo.

De modo que, todas y todos vosotros, pobres hambrientos del mundo, niños y niñas de vientres henchidos que parpadeáis moscas, que envenenáis vuestros tiernos pulmones 12 horas diarias en las minas por unos míseros centavos, o inhalando el mortal heptano del calzado que ensambláis para esa empresa tan divertida y modélica, que rebuscáis hasta la extenuación entre las inmundicias de los descomunales vertederos que el mundo opulento tan generosamente os lega, expuestos a toda clase de enfermedades y carencias por un mendrugo de pan, que ingenuos y confiados sacrificasteis vuestra vida por un futuro que estaba de antemano incluido en el expolio: todos vosotros y vosotras, digo, podéis estar tranquilos, los propietarios del mundo vigilan el nivel de los mares y el boquetazo de ozono, velan por el medio ambiente, por la naturaleza y por el sano verdor de vuestro futuro. Caperucita Verde puede deambular tranquila y segura por el bosque.

 

por Loam

4 April, 2017
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Bajo el cemento está el sustento

Hasta hace unos poquísimos meses, quienes habitamos el barrio de Horta, en Barcelona, podíamos comprar alimentos de cercanía, de mucha cercanía, de kilómetro cero. Entre los pisos blancos que se construyeron para alojar a personal relacionado con los Juegos Olímpicos resiste el huerto del señor Marcel•lí, un agricultor profesional que en unos 2.000 metros cuadrados producía los alimentos que el clima recomendaba. Escarolas, alcachofas, tomates, coles o pimientos que, cuando llegabas a comprarlos, te pedía que fueras tú mismo a recolectarlos. Porque durante 20 años siendo uno de sus clientes, siempre vi al señor Marcel•lí manteniendo el huerto con un esfuerzo hercúleo: vestido como un motorista, con rodilleras y coderas, circulaba por los parterres en su silla de ruedas y desde el suelo, gateando, trabajaba los bancales.

GARANTIZAR LA PROTECCIÓN

Ahora el huerto está en barbecho involuntario, la tierra descansa a la espera de su destino, que no debería ser otro que el que le corresponde: ser sustento. Desconozco su situación legal, pero ¿se puede garantizar que un espacio de estas características cuente con la protección administrativa necesaria para que siga ejerciendo el digno oficio de alimentarnos?

El 15 de octubre del 2015, Barcelona fue una de las cien ciudades mundiales que firmaron el conocido como Pacto de Milán para una alimentación sostenible. Es decir, un compromiso formal para reconducir un sistema alimentario dependiente totalmente de alimentos industriales de cualquier parte del mundo –con una mochila muy pesada de injusticias ambientales y sociales– hacia nuevos modelos donde prime la alimentación saludable, de temporada y de proximidad. Para hacer posible dicha transición, el pacto recomienda una serie de medidas muy lógicas y factibles, como, por ejemplo, modificar las ordenanzas municipales para asegurar que las licitaciones que dan acceso a regentar cocinas de escuelas, hospitales o asilos prioricen aquellas propuestas que garanticen productos ecológicos y locales. O que hacen posible la venta directa con precios dignos para quienes producen y con precios asequibles para quienes consumimos. El Pacto también habla claramente de la necesidad de preservar y asegurar con las medidas correspondientes que no se pierda ni un palmo más de tierra agraria.

“COMPREN TIERRA, QUE NO SE FABRICA MÁS”

Hay guerras por la tierra fértil en Ucrania, en Honduras, en el Congo… “Compren tierra, que no se fabrica más”, decía irónicamente Mark Twain a los especuladores de su tiempo, y Barcelona tiene aún algunos espacios agrarios que deben seguir ejerciendo de huertos. Fíjense hasta dónde llegan las ganas de acabar con lo agrario que la clasificación de la tierra se divide básicamente en dos: suelo urbanizable o suelo no urbanizable. A lo que es tierra viva, fresca y alimento, le llaman suelo y lo apellidan no urbanizable, que, como dice el investigador Carles Soler, es el primer paso para hacerla potencialmente asfalto.

 

Extraído de https://gustavoduch.wordpress.com

17 March, 2017
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Disruptores endocrinos: nueva derrota de la Comisión Europea

La Comisión Europea vuelve a fracasar en su intento de dar luz verde a su peligrosa propuesta de definición de disruptores endocrinos.

Después de que su propuesta de definición de disruptor endocrino fuera rechazada el 21 de diciembre de 2016, la Comisión Europea sufre otro revés y no consigue alcanzar la mayoría cualificada necesaria para la aprobación de su propuesta en la votación del Comité de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (ScoPAFF), del 28 de febrero.

Francia, Dinamarca y Suecia se niegan a apoyar la propuesta. 

Francia, Dinamarca y Suecia se han negado a apoyar la propuesta, expresando así su desacuerdo con unos criterios de identificación de disruptores endocrinos que consideran inaceptables ya que no protegen la salud ni el medio ambiente europeos. Otros estados miembro como Eslovaquia y Estonia también han mostrado su rechazo.

Desde Ecologistas en Acción lamentamos que España no haya rechazado hoy la propuesta de la Comisión a pesar de que hasta ahora se había mostrado muy crítica con ésta. Alemania, Italia, los Países Bajos, Austria, Portugal y Finlandia han mostrado su acuerdo, mientras Bélgica, Irlanda, Polonia y Reino Unido se han abstenido.

Al ver que no iba a conseguir la mayoría cualificada necesaria para apoyar su propuesta (apoyo del 55% de los estados que representen un 65% de la población), la Comisión ha decidido no someter la propuesta a votación.

La Comisión no ha aclarado sus próximos pasos, tras ver rechazada por cuarta vez su propuesta.

La actual propuesta dejaría la gran mayoría de sustancias sin identificar

El nivel de evidencia exigido para considerar una sustancia disruptora endocrina es excesiva y muy superior al establecido para otras sustancias tóxicas de nivel de preocupación similar,como cancerígenos, mutágenos o tóxicos para la reproducción (CMR).

Así, exige evidencia de la relación causal entre efectos adversos y modo de acción endocrina. Esto no se exige para clasificar CMR y dado que existe muy poca información sobre el modo de acción de los disruptores endocrinos, reducirá al mínimo el número de sustancias reguladas.

Los criterios no son coherentes con la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es la definición que se decidió que se utilizaría como base y que incluye las sustancias que se conoce y se presume que causan disrupción endocrina.

Tampoco es coherente con los criterios de clasificación de sustancias establecidos por la normativa europea, que incluyen categorías en función del nivel de evidencia científica sobre sus efectos negativos en animales y humanos. Limita la regulación a las sustancias con evidencia absoluta de disrupción endocrina en humanos.

Los criterios incluyen una exención a los plaguicidas que actúen alterando el sistema hormonal. En las últimas propuestas la Comisión ha incluido un nuevo apartado para evitar la regulación de los plaguicidas cuyo modo de acción sea precisamente la disrupción del sistema endocrino de las plagas a las que van dirigidas.

Los criterios propuestos no han sido evaluados: No se sabe qué sustancias se regularían de aprobarse estos criterios. Los Estados miembro deben decidir apoyar unos criterios que no conocen qué regularán y por tanto, qué consecuencias tendrán.

Puede verse el texto de la última propuesta de criterios aquí y comentarios detallados de Ecologistas en Acción aquí.

Antecedentes de la propuesta de contaminantes hormonales

La perturbación del sistema hormonal causada por los disruptores endocrinos se ha asociado con efectos adversos como cáncer en órganos relacionados con las hormonas, como mama, próstata o tiroides, diabetes, infertilidad y problemas en el desarrollo neurológico, entre otros.

La Comisión estaba legalmente obligada a establecer unos criterios de definición que permitieran identificar estos tóxicos de los pesticidas y así poder regularlos, para finales de 2013.

Pero, presionada por la industria, no cumplió con su obligación y finalmente, en junio de 2016, obligada por na sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, presentó una propuesta de criterios a los Estados mienbro.

Mensaje de la coalición EDC Free a V. Andriukaitis, Comisario de Sanidad de la Comisión Europea tras presentar la propuesta, en junio de 2016.

La Comisión ha presentado ya 4 propuestas que han sido rechazadas por los representantes de los Estados miembro en el Comité de Paguicidas (PAFF).

Desde la coalición europea EDC Free, en la que participa Ecologistas en Acción, seguiremos trabajando para conseguir una definición de contaminante hormonal realmente protectora.

Seguimos recogiendo firmas contra la actual propuesta de la Comisión aquí

 

Extraído de https://libresdecontaminanteshormonales.wordpress.com/